Entrevista con el escritor e historiador Antonio Moreno Ruiz


 Con motivo de la publicación del poemario de Antonio Moreno Ruiz “Clamores de un Español”, la ACT Fernando III el Santo ha aprovechado para realizarle una entrevista,  en la que además de hablar sobre la obra en sí, analizamos las causas que han llevado a España a la degradada situación cultural y moral que hoy día padece.


  Antonio Moreno Ruiz, nacido en la localidad sevillana de Bollullos de la Mitación en 1981, vive desde hace varios años en Perú. Es Licenciado en Historia (con especialidad americana) además de profesor y traductor de lengua portuguesa. Ha publicado cinco títulos desde 2010, Los poemarios” ¿El amor es un embuste de poetas?” (Editorial El Taller del Poeta – 2010), “En voz alta” (Editorial Poesía eres tú – 2011), “Cosas de mi Andalucía” (El Taller del Poeta, 2013), “Clamores de un español” (Amazon, 2014) y la novela “Pasión Llanera” (Editorial Círculo Rojo – 2011).


ACT Fernando III el Santo Antonio, con “Clamores de un Español”, tu cuarto poemario, reivindicas de alguna manera tanto las grandezas como las miserias de España, como fuente de sano Patriotismo. ¿Qué razón te ha inspirado a realizar esta obra en este preciso momento?

Antonio Moreno – Así es. La razón principal yo creo que se puede inspirar en la rebeldía ante la falta de amor propio y el desconocimiento de nuestra historia, de nuestra esencia. España es el único país del mundo donde el adjetivo “españolista” es despectivo, es que es de locos…

Con todo, no he escrito el libro en “clave política” por así decirlo, pues hay poemas inspirados y dedicados a figuras de nuestra historia muy diversa. Poetas como Gabriel Celaya o Miguel Hernández, que no pueden ser acusados precisamente de “fachas”, salen a relucir, por ejemplo. Puedo hablar del desastre del 98 como puedo hablar del color de los olivos o de los almogávares. He tratado de abarcar lo máximo posible en poco más de noventa páginas dedicadas íntegramente a nuestra patria.

ACT Fernando III el Santo ¿Como definirías el poemario “Clamores de un Español”?

Antonio Moreno –  Como un poemario que tiene distintas composiciones, pues aunque predominan formas de cuartetos o coplillas, también hay tercetos y versos libres, pero todo convergiendo hacia un mismo fin, y expresado a corazón abierto. En la reseña de Amazon expongo que “es un poemario que, de principio a fin, reúne un patriotismo hispánico tan autocrítico como sincero y ardiente, buscando la esperanza futura en el virtuosismo de las esencias tradicionales a través de unos versos que mezclan la lírica y la épica, las gestas y las tragedias, el terruño u el universo”. En verdad lucho contra la leyenda negra pero no con leyenda rosa, sino dentro de los términos más realistas posibles. Nuestra Historia tiene un conjunto de gestas y tragedias que debemos conocer y valorar para aprender y construir un futuro mejor. Pero por desgracia, al perder la conciencia colectiva, y al inculcarnos desde la más tierna infancia un absurdo, injusto y embustero complejo de inferioridad, hemos perdido toda idea de grandeza, y los valores básicos de nuestra gente son ninguneados, pisoteados, para acto seguido, estar regodeándonos en penas.

“Clamores de un español” es un grito por la justicia histórica y por el amor a la patria, por la comunidad de origen, por la tierra de los antepasados. Es un trueno contra la oscuridad del presente y un anhelo por un futuro mejor.

ACT Fernando III el Santo ¿Consideras que la situación de falta de amor a la Patria es un problema español, o por el contrario es una enfermedad generalizada en occidente?

Antonio Moreno – En efecto, es generalizada en occidente, sobre todo desde la irrupción del progresismo, la herencia del llamado “marxismo cultural”, que curiosamente (o no…) se ha dado con mucha más virulencia en los países capitalistas. Álvaro D´Ors advertía ya en los años 80 que mientras que la brutalidad del comunismo podía dar mártires, el capitalismo no producía más que herejes y pervertidos. No obstante en España, todo pseudo-patriotismo que ha querido ir acompañando a la modernidad, necesariamente ha supuesto un brutal rechazo al pasado, a suponer que todo en España estaba mal y que la única forma que había de hacer un “país nuevo” era denostar y enterrar el pasado violentamente. Así, antes que la izquierda, el liberalismo había allanado el terreno. Y es que la izquierda no arraiga sino allá donde el liberalismo ha dejado su nefasta semilla. Mientras que en algunos países hispanoamericanos levantaban estatuas a conquistadores y virreyes, el masón Castelar decía que el imperio español había sido un inmenso sudario de sangre. Luego llegó el socialista Pablo Iglesias diciendo que su objetivo era la supresión de la iglesia, el ejército y la magistratura. El jacobino Manuel Azaña decía que había que acabar con la falsa historia propagandística de una monarquía católica imperialista. Así, los revolucionarios rojos recogieron el testigo de los liberales, cuyo problema ya empezó en el acomplejamiento que se experimentó en España con la Ilustración. en el siglo XVIII, lo cual censuraba el gran patriota José Cadalso, el cual decía en sus excelentes “Cartas Marruecas”
“..la generación entera abomina de las generaciones que le han precedido. No lo entiendo.”

“Por lo que toca a las ventajas morales, aunque la apariencia favorezca nuestros días, en la realidad, ¿qué diremos? Sólo puedo asegurar que este siglo tan feliz en tu dictamen ha sido tan desdichado en la experiencia como los antecedentes.”

“Concédete cierta ilustración aparente que ha despojado a nuestro siglo de la austeridad y rigor de los pasados; pero, ¿sabes de que sirve esta mutación, este tropel que brilla en toda Europa y deslumbra a los menos cuerdos? Creo firmemente que no sirve más que de confundir el orden respectivo, establecido para el bien de cada estado en particular.”

A diferencia de los quejitas y auto-flageladores que van desde la generación del 98 a Pérez-Reverte (con todo el talento literario que tienen, que no lo niego), José Cadalso murió intentando recuperar Gibraltar para España. Era autocrítico pero, al igual que Gaspar de Jovellanos, amaba profundamente a su patria y estaba dispuesto a dar la vida por ella, cosa que no hacen los que tanto nos hablan de progreso y demás palabritas que ya sabemos cómo se traducen en la realidad. Y ese patriotismo tan tradicional como autocrítico de Cadalso y Jovellanos la verdad es que me ha inspirado bastante a la hora de elaborar este poemario.

Hay que pensar, asimismo, en cómo los revolucionarios españoles apoyaron el secesionismo en Hispanoamérica, mientras que los realistas americanos vencían las batallas solos, pues luego personajes como Morillo o La Serna desbarataron toda su obra, pactando la separación de la monarquía con la oligarquía criollo-mestiza y el imperialismo británico.

Creo, volviendo a la raíz posible de todo esto, que en la Ilustración se gestó un divorcio entre una élite ilustrada-neoclásica y un pueblo barroco que luego, tras la falta de autoridad que sufre el pueblo ante la invasión napoleónica, intenta ser aprovechado por los liberales, que se ven frustrados cuando el pueblo español acoge como libertadores a los Cien Mil Hijos de San Luis. Toda esa propaganda se vuelve rencor, y al no obtener el fervor popular, se transforma en la gestación de un auto-odio cuyo ridículo trágico hoy padecemos.

Es curioso, pero se da un paralelismo muy interesante con Rusia, gran nación a la que primero los señoritos liberales afrancesados y luego el leninismo le inyectaron exactamente el mismo veneno antipatriota. Luego vino el padrecito Stalin y no tuvo más remedio que hacer una suerte de patriotismo paralelo, como en España lo intentó el Frente Popular en la Guerra. Pero ya era tarde.

El caso de la izquierda alemana es similar en cuanto a agresividad antipatriótica. Lo que pasa es que en Alemania ya había calado una suerte de nacionalismo estatalista. En España y en Rusia, sin la figura de la monarquía y la vocación imperial, espiritual y federativa, heredado de la tradición romana, ha sido imposible crear nada paralelo.

ACT Fernando III el Santo La España actual, no cabe duda de que padece innumerables problemas, de los cuales, la amenaza de secesión en algunas de sus regiones sea ahora mismo el más grave. Pero tampoco podemos olvidar que estamos a la cabeza en abortos y divorcios, corrupción o fracaso escolar por poner unos simples ejemplos. ¿Cuales crees que son las razones principales que han llevado a España a esta situación?

Antonio Moreno – Mmmm buena pregunta… En verdad creo que forma parte de lo que venimos hablando, es toda una reacción en cadena. Puede ser la consecuencia de malas políticas aplicadas desde hace mucho tiempo. La cosa está en que siempre había una resistencia espiritual y social fuerte. Al perderse casi por completo la espiritualidad, quedando muchas veces como vano recurso “folclórico”, y en muy buena medida gracias a un clero acomodaticio y traidor, que desde los años 50 se estaba entregando o bien a liberales o bien a marxistas y está consiguiendo lo que el Frente Popular no pudo, lo demás ha ido cayendo como un castillo de naipes. Nuestra constitución histórica ha sido la defensa de la fe y de la corona, si el español no tiene esa guía, no tiene nada. Y otros aprovecharán el inmenso vacío…

ACT Fernando III el Santo ¿Crees que España, y me refiero a su alma, es recuperable teniendo en cuenta como ha penetrado el mensaje modernista en todas sus instituciones y capas sociales?

Antonio Moreno – Por supuesto que es recuperable. Mientras hay vida hay esperanza, y la fe mueve montañas. No obstante fácil no es, y si no somos conscientes de los terribles problemas que nos acucian, y de cómo hemos de trabajar con cabeza las cosas, entonces sí que nunca saldremos de esta. Veo demasiada obcecación y poco espíritu realista y constructivo, y eso acaba cansando. No obstante, sí que se puede.

ACT Fernando III el Santo Cambiando de tema, ¿Cómo ves el actual panorama cultural español?

Antonio Moreno – Sencillamente desolador. Salvo Aquilino Duque, Juan Manuel de Prada, algunas obras históricas de Carlos Canales, Miguel del Rey y Fernando Martínez Laínez, y muy poco más, como Valle-Inclán expuso en “Luces de bohemia”: Yo nunca leo a mis contemporáneos. No me gusta casi nada de lo que leo. Me siento más identificado con Alexander Solzhenitsyn, quien fue insultado en la España de 1976 (cómo estaba ya el patio...) que con muchos personajillos que pululan por ahí.  

No me las doy de gran entendido, pero en España es la misma administración la que premia el mal gusto. Hace poco en el Perú, un pseudo-artista que estaba marginado por la ínfima calidad de sus trabajos y por apoyo al terrorismo de Sendero Luminoso, ha sido financiado por el Centro Cultural de España. La aberrante exposición consistía, entre otros, en presentar a Santa Rosa de Lima como un travesti. Así se comprende el desierto cultural que nos azota.

En pintura, sin embargo, también hemos de citar como honrosísima excepción al maestro Augusto Ferrer-Dalmau, de cuyo arte me serví para elaborar la portada de “Clamores de un español”. Creo que el arrojo del piquero retratado por el gran catalán expresa a la perfección mi propósito.

ACT Fernando III el Santo Desde un lugar tan querido para los españoles como es Perú, la Nueva Castilla. ¿Cómo se siente hoy en día lo que Ramiro de Maeztu llamó la Hispanidad? ¿Sigue habiendo una relación fraternal con la Madre Patria?

Antonio Moreno – En el Perú, como toda Hispanoamérica, por desgracia ha calado bastante la Leyenda Negra. Todo es culpa de los malvados españoles, una especie de extraterrestres que se llevaron el oro y violaron a las pobres e inocentes indias. Les quitamos un paraíso perdido como fue el Incanato, donde todos eran altos y esbeltos, etc. Creo que el chavismo, especialmente, ha tenido culpa de los últimos rebrotes. No obstante, es curioso, porque cuando en el 2012 comencé a notar la llegada de compatriotas a mansalva, me alegraba mucho, pero conforme iba conversando con ellos, me llenaba de desilusión. Buena parte de nuestros compatriotas son más apólogos de la Leyenda Negra que los indigenistas americanos, y aparte, consideran que el aborto o los bodorrios homosexuales son conquistas sociales. Eso en un país cuyos hijos están emigrando por necesidad, algo que no se veía desde hacía bastantes años... Así que con este panorama, poco le puede exigir uno a los hispanoamericanos, cuando los liberales españoles llevan promoviendo el odio a España desde hace dos siglos.

La ventaja con la que se cuenta aquí es que tanto indigenismo ha supuesto una indigestión a la que está siguiendo una reacción intelectual interesante. Mucha gente ya se cuestiona los fastos de los bicentenarios de las independencias, y el peruano sabe escuchar y tiene interés por aprender, al contrario que muchos de nuestros compatriotas, quienes todo se lo toman por lo personal y acaban chillando y presumiendo de sabios a la primera de cambio.

Hay que tener en cuenta que la historiografía crítica para con las independencias parte de Hispanoamérica, mientras que en España nada se hace. No hace mucho que se nos han ido dos figuras como el argentino José Manuel González y el colombiano Luis Corsi Otálora, cuyas obras las publicó la editorial argentina Nueva Hispanidad, santo y seña de buenos trabajos. Pero fijémonos en que si no fuera por el colombiano Pablo Victoria, nada se sabría en España sobre Bernardo de Gálvez, Blas de Lezo o las brutales matanzas de Bolívar. El peruano José Antonio Pancorvo acaba de publicar “Demonios del Pacífico Sur,” una excelente novela que aborda el tema. Asimismo, el historiador Francisco Núñez del Arco, de cuya amistad me honro, está haciendo una gran labor a través de su presidencia del Instituto Ecuatoriano de Cultura Hispánica. Y parece que este mensaje va calando poco a poco, a pesar de la propaganda artificial. Hay mucha curiosidad sobre el tema e incluso ya algunos “indigenistas clásicos” admiten sus exageraciones. En cambio, no podemos decir lo mismo de España, donde la propaganda antihispánica parece cada día mayor. Aquí seguirá el chavismo y sus adláteres, pero esta corriente hispanista crece, y cuestión de darle cuerpo y de apoyarla con toda consideración por parte del patriotismo español de bien. Creo que tenemos un deber moral en ello. Y es que pienso que la batalla por la Hispanidad se librará en América antes que en España. Los ingleses ya lo entendieron, y desde el XVIII andan diciendo que “a España hay que vencerla en América y no en Europa”.

ACT Fernando III el Santo Para finalizar, ¿puedes adelantarnos alguno de tus próximos proyectos?

Antonio Moreno – Pues mi próximo proyecto es una novela sobre la mafia napolitana en Sevilla, que D.m. pronto verá la luz también a través de Amazon. Asimismo, sigo colaborando con las revistas “Raigambre”, “La Razón Histórica”, y con el diario digital “El Contemporáneo”. En el 2013 dejé perfilados varios proyectos poéticos y novelísticos que irán saliendo mientras que el cuerpo aguante y Dios lo permita.



ACT Fernando III el Santo – Muchas gracias Antonio, y en el común amor a la Patria y a nuestra Santa Tradición te deseamos el mayor de los éxitos tanto con este reciente poemario, así como en tus futuros proyectos.

Castillo de Saldaña, símbolo del olvido...




  Desde nuestra Asociación, hemos denunciado en diversas ocasiones el deplorable estado en que se encuentran innumerables castillos a lo largo y ancho de la Comunidad Autónoma de Castilla y León, y de la provincia de Palencia en particular. Partiendo de la premisa de que el castillo es el símbolo histórico de nuestra tierra, marcando su carácter, nos parece especialmente grave esta dejadez por parte de la autoridades a la hora de acometer, no ya su completa restauración, si no cuanto menos un mínimo esfuerzo en mantener las edificaciones todavía existentes.

  De todos los castillos abandonados que podríamos hablar,  se nos antoja como el más grave el de la vieja fortaleza de la localidad palentina de Saldaña. Dicho castillo, conocido como el de los “Duques del Infantado”, fue declarado “Bien de interés cultural” en el ya lejano 22 de abril de 1949, y desde entonces, su situación ha empeorado tanto, que hoy no es más que una penosa ruina. Es urgente salvar lo que queda de él.

  El castillo de Saldaña, es Historia viva de nuestra nación, pues su origen se remonta nada menos que al siglo VI, cuando reinando Leovigildo se construyó allí una fortaleza, posiblemente sobre los restos de un castro celtíbero, desde la que controlar a cántabros y vascones. El propio Rey visigodo emitió moneda desde sus muros con el lema “Leovigildus Rex Saldania Justis”. Así se mantuvo la situación hasta que con la conquista musulmana de la Hispania Goda, se estableció en la fortaleza saldañesa una guarnición sarracena de forma permanente.
 
El castillo en la actualidad

 Probablemente en el año 754, el rey Alfonso I de Asturias reconquista el castillo para la Cristiandad. Pero en su política de “tierra quemada”, consistente en dejar yermo todo el territorio que discurre entre las montañas cántabro-astures y el río Duero, abandona el lugar, que ya no sería repoblado hasta que en el tiempo del rey Ramiro II de León, se establece el Condado de Saldaña como bastión sur del Reino, quedando a su cargo la familia de los Banu Gómez, siendo el conde Diego Muñoz el primero de esa estirpe de nobles palentinos en abitar sus muros. La actual estructura del edificio, si es que podemos hablar de estructura con lo que queda, se remonta al siglo X, pues los Banu Gómez tuvieron que reconstruir sus muros casi por completo tras ser arrasado en 995 por el caudillo moro Almánzor.

  Hasta llegar al momento actual, el castillo fue también sede de la “Merindad de Castilla” durante los siglos XI al XIII; del “Señorío de Alburquerque” hasta el siglo XIV; y a partir de ahí de la familia de los Mendoza, a la sazón “Marqueses de Santillana” y “Duques del Infantado”. La fortaleza quedó semi-abandonada a partir del siglo XVIII, como tantos otros castillos al no ser ya compatible con los tiempos modernos. Pero no ha sido hasta bien entrado el siglo XX cuando la ruina ha hecho verdadera mella en sus viejo e históricos muros. Contaba un viajero francés del siglo XIX que “Hay en Saldaña una fortaleza con dos torres grandes y en medio de ellas una casa de buen edificio cercada de barbacana y muralla fuerte aunque la antigüedad la tiene ya inhabitable”.

Litografía del castillo del siglo XIX

  Recordar también como importantes curiosidades acaecidas entre sus muros, que la reina Urraca I de León dirigió su gobierno desde Saldaña, falleciendo en el castillo en 1126; y que su hijo, el rey Alfonso VII de León contrajo matrimonio con Berenguela de Barcelona en el año 1128 en el interior de sus murallas. De esta boda nos queda el recuerdo de la primera corrida de toros registrada en España, ya que según nos cuentan las crónicas de la época se celebró un festejo en la Plaza de los Francos de Saldaña.



  Como hemos dicho siempre, y esperando que sirva para meditar y buscar soluciones, un Pueblo que no cuida y transmite convenientemente su patrimonio y tradiciones, es un Pueblo sin futuro.


3/01/2014
Luis Carlón Sjovall
A.C.T. Fernando III el Santo

Año nuevo, propósitos eternos..




  De todos los males que acucian España desde hace décadas, sino siglos, sin duda la madre de todos ellos es la falta de objetivo común como pueblo. Da la impresión que desde que nuestros antepasados concluyeron la Reconquista de nuestra Patria y posterior Conquista y Evangelización de gran parte del orbe, España, quedó sin objetivos que cumplir.

  Sin duda, muchos enemigos fueron los que ayudaron a que esta percepción negativa de nuestro destino hoy sea una realidad, y aunque siempre hubo quien no hincó la rodilla, incluso algunos hoy aguantan la envestida de la modernidad cual “ronins samuráis”, luchando con fe y lealtad por la supervivencia de su Tradición, casi siempre en situaciones adversas.

  Pero no nos engañemos, la adversidad no es el problema, más bien es nuestra falta de objetivos como pueblo. Así, mientras España no vuelva a tener un proyecto común, sustentado en lo mejor de su Tradición, la enfermedad que engulle todos y cada uno de los pilares de nuestra naturaleza, y que embrutece al pueblo, continuará hasta desintegrarnos por completo, y con España naturalmente, caerá todo occidente… Estamos a un paso de ello.

  Muchos son los síntomas que demuestran la grave enfermedad que padece la Cristiandad Occidental, y que de manera especialmente cruel, con ciertos tintes cainítas, arremete contra las libertades y el patrimonio cultural y espiritual que siempre nos garantizó nuestra Patria. Mientras no nos liberemos de todas las miserias con que nos atonta la modernidad, que cual falso profeta, nos vende libertades por esclavitud, cultura por ignorancia, valores por aberraciones y lealtades por corrupciones y traiciones; nada podremos hacer. Y es que no debemos olvidar, que la verdadera libertad no nos la da una constitución claramente imperfecta, ni la oportunidad de votar cada cierto tiempo en una “partitocracia”... Nos la dio Jesucristo entregándose en la Cruz por todos nosotros.

 En nuestra vieja Hispania, esto se entendió como en ningún otro lugar del mundo desde el principio de la era Cristiana, marcando de manera excepcional el carácter de nuestra tierra y nuestro pueblo. Por ello nunca  podrá España ser una simple nación, sino el martillo, la luz y la espada de los heraldos de la libertad, ungida y protegida para mantener y trasladar a todos los pueblos la verdadera y única libertad. 


  Los que aún creen en la transcendentalidad del hombre, los que aún se emocionan ante un amanecer, los que aún creen que palabras como honor, lealtad, justicia, sencillez no son palabras vacías o hijas de un tiempo pasado, sino promesas de una vida mejor, tienen la obligación de empezar el año 2014 con el objetivo de abandonar el pesimismo, y mediante el orgullo y el ejemplo, como hicieron los mejores de nuestros predecesores, aprovechar la oportunidad que tenemos de cambiar el triste destino al que tantos años de traición y dejadez nos ha arrastrado. Por nuestros descendientes, por nuestros antepasados y por nosotros mismos estamos obligados.

                                   Feliz año 2014 de la era Cristiana

Crónica de la presentación del libro "Víctimas del Silencio"


La A.C.T. Fernando III el Santo presentó el pasado 19 de diciembre en la Biblioteca Pública de Palencia el libro “VICTIMAS DEL SILENCIO, El acoso de ETA a la Falange durante los Años de Plomo”.


Su autor, Don Iván García Vázquez explicó durante la presentación como se sucedieron  los diferentes atentados sufridos por los miembros de este partido político desde 1977, cuando fue asesinado en Irún el concejal Julio Martínez Ezquerro, hasta el reciente año 2006 en que fue destrozada con una bomba la sede del partido en la localidad cántabra de Santoña.


Estas víctimas del terrorismo separatista, muchos de ellos vascos, murieron por defender a España, víctimas de los cobardes terroristas separatistas, muchas veces con la incomprensión y el destierro por única recompensa. Es la obligación de todo español decente hacer justicia con todos ellos, apoyándolos y defendiendo que su memoria no caiga en el olvido, pues eso es precisamente lo que buscan todos los enemigos de nuestra Patria, en el ignominioso afán de destruirla.


Memoria, Dignidad y Justicia para todas las Víctimas del Terrorismo.

Presentación del libro "Víctimas del Silencio"





El jueves 19 de diciembre, a las 20:00 horas, en la Biblioteca Pública de Palencia, la ACT Fernando III el Santo presentará el libro "VICTIMAS DEL SILENCIO, el acoso de ETA a la Falange durante los Años de Plomo". Durante la presentación, su autor, Don Iván García Vázquez, nos explicará los motivos que le llevaron a recoger en este libro la desconocida historia de esta persecución.

"Víctimas del Silencio indaga en la dolorosa memoria reciente de los españoles, rescatando documentos olvidados. Esta rigurosa investigación, que combina fuentes escritas y orales ha visto la luz tras cuatro años de trabajo, en un volumen que su autor ha calificado como "comprometido y necesario" para poder comprender por qué ha perdurado una banda terrorist
a como ETA a lo largo de tantas décadas".

Carnet de simpatizante de la ACT Fernando III el Santo 2014



Con vista a ampliar nuestros objetivos durante el próximo año 2014, la A.C.T. Fernando III el Santo ha editado el “carnet de simpatizante de la ACT Fernando III el Santo”. De este modo, todos aquellos que comulguen con los objetivos de nuestra Asociación, podrán colaborar, sintiéndose de esta manera parte de los proyectos que la A.C.T. Fernando III el Santo realiza.

Con esta iniciativa pretendemos una mayor cercanía e implicación de todos nuestros simpatizantes, así como ampliar nuestro presupuesto, pues desde nuestra Asociación, entendemos como principio básico, que deben ser sus socios y simpatizantes los que financien las actividades. Como todos sabéis, quienes debieran defender y divulgar nuestros valores, libertades y tradiciones no lo hacen, a pesar de contar con leyes y dinero para hacerlo. Por lo tanto, debemos ser nosotros, los que nos impliquemos en esta tan necesaria causa.

Por ello, un año más, desde la Asociación seguiremos defendiendo y exaltando la verdadera Historia y Tradición de España, ya sea por medio de artículos en prensa, conferencias, presentación de libros y documentales etc..; nos mantendremos firmes, independientemente de quien esté en el gobierno defendiendo el derecho a la vida, a las víctimas del terrorismo la Unidad de España o cualquier causa de carácter innegociable; además de seguir divulgando la vida y obra del Rey San Fernando, entendiendo que el conocimiento de su figura es hoy más necesaria que nunca, ya que esa vida y obra son el mejor ejemplo de heroica, sana y santa españolidad.

Todo aquel que quiera colaborar con la A.C.T. Fernando III el Santo haciéndose “socio simpatizante” puede hacerlo contactando con cualquiera de nuestros socios, o enviando un mensaje al correo electrónico de la Asociación:  actfernandoiiielsanto@yahoo.es


Para tener el “carnet de simpatizante de la ACT Fernando III el Santo” necesitamos un nombre y correo electrónico, siendo el precio del carnet tan solo 10:00 € al año.

Recordando la Reconquista de Sevilla


 Un año más, una representación de la A.C.T. Fernando III el Santo de Palencia participó en los actos que se celebran cada veintitrés de Noviembre en la Catedral de Sevilla, en recuerdo de la Reconquista de la Ciudad para la fe Cristiana por parte del rey San Fernando.

El rey moro Axafat, entrega las llaves de Sevilla a San Fernando el 23 de noviembre de 1248

   Además este año, a invitación del sindicato de estudiantes universitarios “Respuesta Estudiantil” de Sevilla, el presidente de la A.C.T. Fernando III el Santo impartió una conferencia el sábado 23 por la tarde a un nutrido grupo de jóvenes. Dicha charla versó particularmente sobre la vida, obra y personalidad del rey Fernando III el Santo.


Un momento de la conferencia impartida por Luis Carlón, Presidente de la ACT Fernando III el Santo

   Es esperanzador ver, que a pesar de las décadas de abandono y ataque a la Fe, Historia y Tradiciones de nuestra Patria, aún quedan jóvenes capaces de defender con orgullo la dignidad de España, y emocionarse cuando se les habla de los héroes y santos que nos precedieron, y legaron su ejemplo de nobleza y lealtad. Especialmente esto es esperanzador, teniendo en cuenta cuan en falta está la sociedad española actual de dichos ejemplos y valores. 


La Castilla añorada


Vista de la Real Abadía de Santa María y San Andrés
  La Castilla primera, la de los pioneros que reconquistaron piedra a piedra la tierra usurpada por el infiel, fue forjada en la cruz y la espada. La espada dio nombre a la tierra, con el inequívoco símbolo del castillo; y la cruz dio carácter al hombre, que siguiendo a los monjes, sembraron de monasterios la vieja frontera castellana.

  Hoy día, el viajero curioso que se acerca a esta tierra, busca en ella reminiscencias de aquellos tiempos heroicos, encontrando para su desgracia la mayoría de esos símbolos en ruinas, cuando no completamente desaparecidos. La desidia y la usura han mellado gravemente la imagen de la vieja Bardulia.

  Mantener ese patrimonio a flote es tarea fundamental, pues es nuestra identidad la que está representada en él. Durante siglos, los castillos sufrieron el desgaste propio del paso del tiempo, y el lógico abandono que su falta de servicio propició; pero la gran debacle ha tenido lugar en el último siglo, cuando ni se ha querido, ni se ha sabido, y a veces no se ha podido cuidarlos como merecían. En los últimos años, se ha hecho por parte de las instituciones un cierto esfuerzo por mantener y rehabilitar algunos de ellos, pero desgraciadamente me temo que serán nuestros castillos los que de nuevo, sufran a partir de ahora la dichosa y mal llamada crisis. Casos como el reciente derrumbe ocurrido en el castillo de Belmonte de Campos, o el penoso estado en el que se encuentra el en su día recuperado castillo de Monzón de Campos, no son un buen presagio.

  En el caso de los monasterios el motivo de su abandono es bien distinto, pues su destrucción fue propiciada no por falta de uso, sino por una política dirigida a su saqueo y destrucción desde el siglo XIX, y con ello, al de los valores que representan. Pero si la desamortización de Mendizábal fue desastrosa para nuestro patrimonio histórico, no menos lo han sido las ideologías dominantes a partir del siglo XX, causantes primeras de vaciar al hombre de alma, y por consiguiente a los monasterios de hombres…

  Aún así, hay un rincón perdido en la palentina comarca de La Ojeda, en el que se encuentra la Real Abadía de Santa María y San Andrés, donde el viajero soñador puede reencontrar el sabor de esa Castilla añorada. Allí, enclavado entre valles y olmos, apartado del mundanal ruido, las hermanas benedictinas mantienen viva la Abadía, y a pesar de la avanzada edad de la mayoría de ellas, es digno de ver la ilusión y alegría con que realizan tan duro trabajo.

  Nueve siglos llevan las hermanas en esta Abadía palentina, desde que en el lejano año de 1181 lo fundara la condesa Doña Mencía de Lara, contando con el favor del Rey Alfonso VIII.  En San Andrés de Arroyo, como popularmente se conoce la Abadía, el viajero tiene la sensación de trasladarse ocho siglos atrás, en esa Castilla soñada, pues en pocos sitios como allí se puede alguien impregnar de tanta paz y grandeza espiritual como la que este lugar desprende, y especialmente cuando se tiene la oportunidad de pasear por su maravilloso claustro románico en compañía de las hermanas.

  De nosotros depende que este legado cultural y espiritual permanezca vivo.. Es nuestra responsabilidad.

1/10/2013
Luis Carlón Sjovall
A.C.T. Fernando III el Santo

Castilla, defensora eterna de los valores de la Hispanidad


Sepulcro del conde Fernán González
  El 15 de septiembre del año 800 se fundó Castilla, o al menos así se considera formalmente, pues de esa fecha es el primer documento con su nombre que ha llegado hasta nuestros días. Este documento, en el que el abad Vítulo donaba unos terrenos como titular del monasterio de Santa María de Naranco, ya nombraba como Castilla al territorio burgalés encuadrado en el Valle de Mena.

  Habría que esperar hasta el año 932, en tiempos del conde Fernán González, para ver una dinastía que aportase a Castilla cierta independencia respecto al Reino de León; al año 1065 para verla convertida en Reino con Sancho II;  y hasta 1230  para convertirse en Corona de Castilla con el Rey Fernando III el Santo. En el año 1555, tras la muerte de la reina Juana I, las coronas de Castilla y Aragón se unen finalmente en la figura del rey Carlos I, lográndose de esta manera la tan ansiada reunificación de España.

  Descifrar hoy en día cuales son los límites territoriales de Castilla es una tarea imposible, pues poner límites a Castilla va contra su propia naturaleza. La verdadera Castilla fue desde sus inicios una forma de ser, basada en lo mejor del carácter hispánico. Se forjó con valor y nobleza, y se premió a si misma con unas libertades que ningún pueblo poseía. Libertades ganadas con el acero y la cruz, abriéndose camino en la España musulmana, en África, y finalmente en el mundo entero. Hoy vemos los castellanos con orgullo, como ese castillo que brilla en nuestro pendón, se muestra en banderas y lugares de todos los continentes, pero también vemos con tristeza y desesperación como la Castilla espiritual, la del carácter que propicio tanta grandeza y libertad, ha sido condenada al olvido y la manipulación para desgracia no sólo de Castilla, sino de España y el mundo civilizado.

Escudo de Castilla con las llaves de San Pedro 

  Es lamentable ver en este tiempo que nos ha tocado vivir, como algunos territorios españoles se empeñan en destruir la gloriosa labor que tantos siglos de heroísmo construyeron. Ver como las más burdas mentiras y traiciones cuajan en una población amansada, que cree cualquier ignominia con una tranquilidad que asusta. A los castellanos nos gusta pensar que precisamente porque Castilla no necesita de mentiras para demostrar su grandeza, no es necesario reivindicar su patrimonio histórico (ya sea territorial, intelectual o espiritual). Pero es un error, pues la ignorancia de nuestro pasado es el primer causante de nuestra desgracia actual, y puede propiciar que tarde o temprano salgan miserables que envolviéndose en la bandera de Castilla pretendan llevarla al mismo terreno de la ignominia al que se ha llevado a tantos, y tan queridos territorios de nuestra nación.

  Como he dicho antes, Castilla es una forma de ser, y bien lo sabía nuestro gran rey San Fernando, paladín genial de los valores castellanos, que al unir los reinos de León y Castilla bajo una misma Corona, priorizó al hijo sobre el padre. Por lo tanto creo que se hace de todo punto fundamental recordar y realzar con lealtad la verdadera naturaleza de Castilla, para que así futuras generaciones recuperen el orgullo y la libertad que tanto ayudó a hacer de España la espada elegida por Dios para salvar el mundo.

Fernán González en San Pedro de Arlanza
  El pasado sábado, estuvimos presentes en la localidad burgalesa de Covarrubias, participando junto con la Asociación Cultural Castilla del homenaje al Conde Fernán González en el sepulcro que alberga sus restos en la Colegiata de San Cosme y San Damián. Posteriormente visitamos el Monasterio de San Pedro de Arlanza, referente de la cultura castellana, fue fundado por el propio Conde en el año 912, y  allí estuvo localizado su sepulcro hasta la ignominiosa desamortización liberal del ministro Mendizábal. Hasta aquí se desplazó en el año 1220 el propio rey San Fernando para recuperar la espada y el pendón del “Buen Conde” como símbolos inequívocos del espíritu que debían iluminar su Santa Cruzada.

  Desde la A.C.T. Fernando III el Santo, transmitimos nuestra felicitación y apoyo a los miembros de la Asociación Cultural Castilla por la tan necesaria labor que están realizando. Labor que no carecerá de trabas e incomprensiones, pues en los tiempos de lo políticamente correcto en España sólo se entiende el nacionalismo español, o el nacionalismo anti-español;  cuando la grandeza de España siempre estuvo en la diversidad de sus gentes y tierras, que a lo largo de los siglos formaron España, el Reino más grande de todos los tiempos….

Viva Castilla y Viva España !!!

16/09/2013
Luis Carlón Sjovall
A.C.T. Fernando III el Santo

Del glorioso Condado de Barcelona a la traición separatista


Reina Petronila y Conde Ramón Berenguer IV
  Un año más, los sufridos españoles nos veremos obligados a soportar ese lamentable aquelarre separatista que de forma institucional organizan cada 11 de septiembre bajo el nombre de “Diada nacional de Catalunya” los representantes del pueblo español en la región de Cataluña.

  Y digo los representantes, porque entiendo que sin la colaboración necesaria de las autoridades españolas (a nivel nacional, regional o local) durante las últimas décadas, sería imposible que esta gran farsa que sacude a España en algunos de sus territorios, se hubiese sostenido en el tiempo. Ya sea por omisión de obligaciones, por una política educativa lamentable y miserable, o por ignorancia, cobardía y estupidez de las autoridades; el hecho es que en Cataluña, como en otros territorios de España se ha fomentado un odio y un descrédito hacia la patria de todo punto intolerable.

  Muchos son los españoles de buena voluntad, que a base de propaganda y cansancio acaban asumiendo algunas de estas falsedades como ciertas,  y así, paso a paso, y por supuesto sufragado con los impuestos de todos los españoles, estos falsos ideales de nación que salpican a buena parte de España, nacidos del tedio y la ignorancia burguesa, han conseguido ya, ser poco menos que estados subsidiados independientes dentro de España.

Placa que recuerda la fundación de la Corona de Aragón (Barbastro, Huesca)
  Ya que hoy es el llamado día de Cataluña, bueno será recordar de forma resumida la verdadera Historia de dicha región, pues la infección es grave, y solo la vacuna de la verdad podrá contrarrestarla:

  Lo más parecido a la quimera de una Cataluña independiente que recuerda la Historia fue sin duda la época gloriosa del Condado de Barcelona, condado nacido como tantos otros (Ribagorza, Aragón, Pallars, Sobrarbe, Urgell, Cerdanyá, Roselló, etc..) como dique de contención pirenaica frente al Califato de Córdoba, auspiciado por los francos carolingios allá por los albores del siglo VIII. Durante los primeros siglos, estos condados, llamados la “Marca Hispánica” dependían del reino franco, y no fue hasta finales del siglo X cuando adquieren su autonomía. De todos estos condados, son Aragón y Barcelona los que alcanzan una preponderancia superior, asumiendo poco a poco el dominio sobre los otros.

  Aragón se convierte en Reino, cuando Ramiro, hijo del Rey Sancho el Mayor de Navarra se convierte en su Señor, expandiendo rápidamente sus dominios hacia el sur, mientras Barcelona, ayudada por su localización geográfica se va convirtiendo en una potencia económica y militar de la España Medieval. En 1162, la unión matrimonial de Petronila de Aragón y Ramón Berenguer IV de Barcelona unifica bajo una misma corona los dos territorios bajo el nombre de Corona de Aragón, siendo Alfonso II de Aragón su primer Rey.

  De esta manera transcurrieron los siglos venideros, de forma muy parecida a la del resto de reinos hispánicos por otra parte. La Corona de Aragón fue fundamental en la Reconquista de la España oriental, además de convertirse en la gran potencia comercial y militar del Mediterráneo, mientras la Corona de Castilla y el Reino de Portugal hacían lo propio en la parte occidental de España.
  Durante los siglos que preceden a la tristemente célebre guerra de sucesión española, los condados orientales del Reino de Aragón, unión que pasó a llamarse Cataluña ya en el siglo XIII, al igual que la mayoría de los territorios de España, dispuso de ciertas prebendas históricas, tanto en la época del Reino de Aragón, como tras formar parte de la España reunificada de los “Austrias”, lograda finalmente con la unión matrimonial de los reyes Isabel de Castilla y Fernando de Aragón.

  La guerra de sucesión, dividió a Cataluña, España y Europa en dos bandos casi irreconciliables, por un lado los defensores del Archiduque Carlos de Austria y por el otro los de Felipe de Anjou. La guerra que duró de 1701 a 1715 acabó con los Borbones en el trono español, y con ello, el final de los privilegios medievales de muchos territorios españoles.

  No fue hasta el siglo XIX, cuando las ideas revolucionarias arrastraron como un tsunami los restos del “Antiguo Régimen” por gran parte de Europa, que en España empezaron a surgir personajes que reinventaban de forma bastante folclórica la Historia de España. Estos traidores habrían pasado a la Historia (como pasaron en otros países de nuestro entorno) como pintorescos cuenta-cuentos de una época concreta, sino fuese porque en España, a diferencia de otros lugares, no tuviésemos cada cierto tiempo esa necesidad de auto-inmolación tan característica. Casi dos siglos de traiciones, cobardía, caciquismo y falta de nobleza en general han dejado una base de miseria moral e intelectual en la nación más grande de la Historia, que propician aberraciones como la que contemplaremos el 11 de septiembre en la querida tierra catalana…

Defendamos la verdad pese a quien pese..

11/09/2013
Luis Carlón Sjovall
Presidente ACT Fernando III el Santo