Almirante Gabriel de Castilla

Artículo publicado en la edición palentina de El Norte de Castilla el pasado trece de marzo, en el que el Presidente de nuestra Asociación rememora la vida del Almirante de la Mar del Sur, Don Gabriel de Castilla; noble caballero palentino que descubrió la Antártida. Tras haber propuesto el nombre de este ilustre hijo de nuestra tierra para una de la calles de la capital palentina, pues incomprensiblemente se encontraba sin el reconocimiento debido,entendemos que este artículo fue definitivo para la aceptación de nuestra propuesta por parte de los miembros del consistorio municipal.




En ningún lugar del mundo sería cuestión baladí contar entre sus hijos con ni más ni menos que el descubridor de un continente; pero de esta manera se ha tratado, y así se sigue haciendo en Palencia con la figura del Almirante Don Gabriel de Castilla, quien en el mes de marzo del año 1603 se convirtió en el primer hombre que atravesó los sesenta y cuatro grados de latitud Sur, llegando a divisar a bordo del navío Nuestra Señora de las Mercedes, la tierra antártica que componen las actuales Islas Shetland del Sur, a las que el descubridor palentino nombró Islas de Buena Nueva.

Nació nuestro Gabriel de Castilla con casi toda seguridad en el año 1577, discutiéndose, eso sí, si fue la propia capital palentina, o la pequeña localidad norteña de Santa María de Mave, su lugar natal. Respecto a su infancia y primera juventud, poco conocemos, aunque es de suponer que perteneciendo como era el caso a una importante familia de viejo y noble linaje castellano -siendo incluso por vía paterna descendiente directo del rey Pedro I de Castilla-, dedicaría esa etapa de su vida a preparase intelectual y militarmente como era costumbre en las gentes de su estatus en la época. Fueron sus padres don Alonso de Castilla y Cárdenas, Caballero de las Órdenes de Santiago y Alcántara, y doña Leonor de la Mata.

Siendo apenas un niño embarcó Gabriel de Castilla rumbo a América con el cargo de capitán de artillería a finales de la década de los ochenta del siglo XVI, seguramente apadrinado por su tío don Luis de Velasco y Castilla, palentino de Carrión de los Condes, que ostentaba en ese momento el cargo de Virrey de Nueva España. Las  primeras referencias documentales indican que en el año 1589, participó a bordo del navío San Francisco, y bajo las órdenes del Capitán Hernando Lamero en una misión pacificadora por las costas de Chile, donde los indios mapuches no daban tregua con sus continuas revueltas. A partir de esta primera expedición por aguas chilenas, Gabriel de Castilla se mantuvo en tierras del Virreinato del Perú participando en misiones de vigilancia costera, que en aquel tiempo se hacían imprescindibles ante la cada vez mayor presencia de corsarios holandeses en sus costas. En el año 1596, el anteriormente nombrado don Luis de Velasco y Castilla, fue designado Virrey del Perú, nombrando nada más acceder al puesto a Gabriel de Castilla -quien apenas contaba entonces con diecinueve años-, con el cargo de  Capitán General del Callao.

Su primera misión de importancia la encontramos ese mismo año de 1596, cuando es enviado al mando de un contingente de doscientos quince hombres en ayuda del Gobernador de Chile, don Martín García Óñez de Loyola, quien se encontraba en guerra abierta con los indios araucanos; y al año siguiente, al agravarse la situación, con otro contingente de otros doscientos hombres. Nombrado por el Gobernador de Chile en 1597, como Maestre de Campo, Gabriel de Castilla combatió frente a los indios araucanos en tierras chilenas hasta el año 1600. Durante este periodo, cabe destacar su presencia en la Batalla de Curalaba (1598), donde murieron numerosos españoles, incluido el propio Gobernador de Chile a manos de los belicosos indios mapuches. Finalmente, y pese a la pérdida de casi la totalidad del sur de Chile a consecuencia de la derrota en Curalaba, el conquistador palentino acabó asegurando en el año 1600 el dominio español sobre el importante enclave de Concepción, al conseguir trasladar hasta la población a más de doscientos soldados por vía marítima desde el Perú. Por sus méritos durante la guerra de Arauco, Gabriel de Castilla fue premiado por el Virrey del Perú con las encomiendas de Sicasica y Huarochiri en Nueva Castilla.

Poco después, tras la “Junta de Guerra” convocada por don Luis de Velasco y Castilla, y en aras de frenar la cada vez mayor presencia de corsarios holandeses en aguas chilenas, se designó a nuestro héroe para poner fin a la presencia hereje en la zona, tras decidir el Virrey entre “todas las personas más prácticas i de experiencia de las cosas del mar y de la guerra”. Al mando de los galeones San Jerónimo y Nuestra Señora del Carmen, y del patache Buen Jesús, Gabriel de Castilla dedicó los siguientes años de su vida a defender  la costa chilena de las incursiones que realizaban los corsarios centroeuropeos al mando de los capitanes Van Hoort, Mahu y Cordes, con quienes se vio obligado a enfrentarse en numerosas ocasiones. En el año 1603, y tras la desaparición en el mar de su primo don Juan de Velasco Barrio, Gabriel de Castilla fue nombrado en su lugar Almirante de la Armada del Sur de Castilla. Entonces, y ya con mejores barcos y más hombres y fondos a su disposición, zarpó del puerto de Valparaíso comandando los navíos Jesús MaríaNuestra Señora de la Visitación Nuestra Señora de las Mercedes, con la intención de expulsar definitivamente a los corsarios holandeses de las aguas españolas.

Quiso la providencia que la armada castellana comandada por de Castilla fuera arrastrada por una tormenta cuando se encontraba bordeando el sur de Chile, hasta llevarla al menos a los sesenta y cuatro grados de latitud Sur. Esto lo sabemos gracias a la documentación que encontrada en Ámsterdam, y fechada entre 1607 y 1622, nos dice por boca del marinero holandés Laurenz Claesz (prisionero a bordo del Nuestra Señora de las Mercedes) que “navegando bajo el Almirante don Gabriel de Castilla con tres barcos a lo largo de las costas de Chile hacia Valparaíso, y desde allí hacia el estrecho, en el año 1603; y estuvo en marzo en los sesenta y cuatro grados y allí tuvieron mucha nieve. Y en el siguiente mes de abril regresaron a Chile”, además también podemos leer otro documento en el que se afirma sobre lo visto que era tierra “muy alta y montañosa, cubierta de nieve, como el país de Noruega, toda blanca, que parecía extenderse hasta las Islas Salomón”.

Tras el regreso a Chile, el Almirante contrajo matrimonio en el año 1605 con doña Genoveva de Espinosa, matrimonio del que nacieron seis hijos. Aunque continuó durante unos años prestando servicio a la Corona en diferentes frentes, además de completar la expulsión de los corsarios holandeses e ingleses de tierras chilenas, la salud lo fue retirando progresivamente de la primera línea militar. Falleció don Gabriel de Castilla en su casa de Lima, dudándose la fecha, aunque lo más probable es que fuera entre los años 1625-1629.

Durante mucho tiempo, lamentablemente se pensó que el descubridor de la Antártida había sido el marino holandés Dirck Gerritsz; situación que cambió gracias a los trabajos de investigación que en las últimas décadas del siglo XX se llevaron a cabo, especialmente por parte de investigadores chilenos y argentinos con motivo del litigio que aún a día de hoy provoca a nivel internacional la propiedad del territorio antártico. No cabe duda, que es poco sospechoso el hecho de que los documentos que afirman que fue Gabriel de Castilla su descubridor, hayan salido precisamente de los archivos holandeses; como tampoco debe cabernos duda de la necesidad de un estudio en profundidad de los archivos españoles, que ha de exigirse a quien por medios y capacidad corresponda para de esta manera confirmar definitivamente la autoría española del descubrimiento. Al fin y al cabo, desde el gobierno español ya se dío el primer paso al otorgar el nombre de Gabriel de Castilla a la base antártica que se encuentra en Isla Decepción (Islas Shetland), haciéndole así cierta justicia al bravo marino palentino; y de la misma manera también es de justicia que el Almirante de la Mar del Sur, don Gabriel de Castilla, tenga en Palencia el reconocimiento que por su inigualable  gesta, merece por parte de su tierra natal.

Presentación del libro “Una resistencia olvidada, Tradicionalistas mártires del terrorismo”

El pasado 31 de marzo, el Centro Social Blanca de Castilla acogió la presentación del libro “Una resistencia olvidada, Tradicionalistas mártires del terrorismo” publicado por la Editorial Auzolan; tras la cual se firmaron ejemplares del libro por su autor, Víctor Javier Ibáñez, concluyendo la jornada con una buena tertulia durante el tradicional vino español ofrecido por la ACT Fernando III el Santo. 



Tras la pertinente presentación, Víctor Ibáñez inició el acto recordando a los diez palentinos asesinados por la banda terrorista ETA, haciendo hincapié en la figura de Justino Quindós López, natural de Villada, y vecino en Azcoitia de Ramón Baglietto -el tradicionalista asesinado por el etarra al que el propio Baglietto salvó la vida de niño, evitando que fuera atropellado por un coche-, quien fue asesinado el 28 de junio de 1980 junto con dos amigos con quienes chateaba por la Calle Mayor de la localidad guipuzcoana. Posteriormente, el autor comenzó la presentación explicando que este libro se lo había planteado, sobre todo como un acto de justicia hacia todos aquellos tradicionalistas (especialmente vascos y navarros) que durante décadas soportaron el terrorismo revolucionario con un inalterable “estoicismo”, que solo puede ser propio de aquellos que apoyándose en su tradición cultural y religiosa, ponen su vida y destino en manos de la Divina Providencia. 
Sin duda, recordaba Ibáñez, todos estos hombres y mujeres nos han transmitido un ejemplo de gallardía y lealtad intachable, que por mucho que el nacionalismo separatista, y la propia sociedad posmoderna española se empeñe en olvidar o manipular, ha de ser reconocido y valorado en su justa medida, al menos por quienes aún aspiran a una España asentada en los innegociables principios de su tradición, que no pueden ser ajenos a la justicia. 
Durante la charla, el autor recordó al público presente algunos de los asesinatos perpetrados durante décadas por la ETA contra los tradicionalistas, asegurando; que eran estos precisamente, por su condición de verdaderos euscaldunes y leales españoles, quienes más sufrieron la persecución criminal de la banda separatista-marxista. Pero no quedó en los numerosos casos de asesinato esa persecución, comentó el autor; además hay que tener en cuenta el terrorífico ambiente de opresión que, especialmente a partir de la tan vitoreada transición, se acentuó, y sin apenas respaldo para los vascos no separatistas por parte del estado español. Así, y a pesar de haber sido la principal resistencia frente a la ignominia terrorista, al confirmarse a finales de los setenta la entrega a los separatistas de las provincias vascongadas por parte del estado; cientos de miles de vascos, “los mejores de esa tierra”, tuvieron que optar por abandonar sus casas, y marchar hacia un destierro obligado.
A día de hoy, comentó el autor, sigue siendo el valeroso tradicionalismo el principal valladar frente a las políticas, que basadas en el miedo y las mentiras, siguen contaminando la preciosa y querida tierra vasca. Pero también vemos como, aunque ya no se peguen cobardemente tiros en la nuca, esta ignominia sigue avanzando, y así, además de la exclusión que se practica en Vascongadas a todo y todos los que representen lo español, rara es la semana en la que no se atacan (incluso desde las instituciones) monumentos o símbolos que recuerdan a los héroes y mártires de Las provincias Vascongadas y Navarra. 

Finalmente, se recordó que durante la transición ya se intentó integrar el Reino de Navarra en ese invento que es el “Euskadi nacionalista”, y que solo gracias al todavía entonces organizado tradicionalismo navarro, se impidió. Pero que hoy en día, tras más de cuarenta años de permanente intromisión del nacionalismo vasco en Navarra, una vez más con el consentimiento del estado, la supervivencia de la histórica Navarra foral vuelve a estar seriamente en peligro.




Desde la ACT Fernando III el Santo, trasladamos nuestro afectuoso agradecimiento a Víctor Javier Ibáñez por presentar tan clarificadora obra en Palencia, y deseamos que el éxito supere las expectativas, pues es de justicia que así sea.

Mártires de la Tradición en Mata de los Carlistas 2017



 El pasado sábado 25 de marzo, la A.C.T. Fernando III el Santo organizó por segundo año consecutivo la Festividad de los Mártires de la Tradición en Mata de los Carlistas, Palencia (Reino de Castilla).

 Ya desde primera hora de la mañana, fueron acercándose hasta la localidad palentina de Ayuela de Valdavia, desafiando al mal tiempo, algo más de una veintena de carlistas llegados desde distintos y distantes lugares de nuestra Patria. Desde nuestra Asociación, no podemos más que agradecer la presencia de todos ellos, entre los cuales además figuraban significativos representantes de las principales organizaciones carlistas;  y muy especialmente agradecer la presencia del Rvdo. Padre Don José Ramón García Gallardo, quien una vez más mostró un afectuoso y generoso compromiso con los tradicionalistas palentinos.

 La jornada, que comenzó con el cielo amenazante, pronto se tornó en copiosa nevada primaveral, lo cual obligó a sustituir la programada misa de campaña, por otra a cubierto en un local que generosamente nos cedió el Ayuntamiento de Ayuela de Valdavia. Tras la ceremonia religiosa en honor de la Anunciación de la Virgen, se recorrieron a pie los algo más de dos kilómetros que separan la localidad valdaviesa de la Mata de los Carlistas, bajo una nevada cada vez más intensa; que concluyó con la celebración del previsto responso por los carlistas allí sepultados, así como con la lectura de un recordatorio de todos los mártires caídos en defensa de Dios, de la Patria y del Rey; finalizando el acto con los tradicionales y obligados cánticos. La jornada concluyó con el tradicional almuerzo de hermandad en el restaurante Casa Carmelo (excepcional comida y trato) de la cercana e histórica villa de Saldaña.

 Una gran jornada sin duda, que ya una vez pasada, se convierte en responsabilidad para estar a la altura, en la que ha de venir el año próximo; pues cada vez es más evidente que los españoles no pueden tener otro camino que el de reconocer e intentar emular a quienes entregaron su vida por sus libertades y tradiciones, si es que verdaderamente aspiran –como ha de ser si en verdad se es de noble estirpe hispánica a reconquistarlas.





Finalizaba el verano de 1837, cuarto ya de combate fraticida entre españoles en la que fue la primera de las llamadas “guerras carlistas”, cuando en este preciso lugar, conocido desde entonces como Mata de los Carlistas, una partida leal al rey legítimo Don Carlos fue interceptada por tropas cristinas. No conocemos a ciencia cierta, aunque podemos suponerlo, si hubo combate o por el contrario fueron capturados por sorpresa, pero lo que sí nos ha transmitido la tradición popular, es que exceptuando a un joven soldado que logró escapar con la ayuda de un pastor de la cercana localidad de Ayuela, el resto de los hombres que formaban la partida carlista, fueron aquí mismo ejecutados, siendo posteriormente enterrados por las gentes de la Valdavia. No quedó ahí la cosa, ya que también se marcó el túmulo con una cruz de piedras (similar a la que hemos repuesto), la cual durante décadas, hasta ya bien entrado el pasado siglo, mantuvo la memoria de los carlistas aquí enterrados. 




                              Lo demandó el Honor y obedecieron;
                                            Lo requirió el Deber, y lo acataron;
                                           Con su sangre, la empresa rubricaron;
                                            Con su esfuerzo, la empresa redimieron.

                                           Fueron grandes y fuertes, porque fueron
                                          Fieles al juramento que empeñaron.
                                           Por eso, como púgiles lucharon,
                                          Por eso, como mártires murieron.

                                          Inmolarse por Dios fue su destino;
                                         Salvar a España, su pasión entera;
                                          Servir al Rey, su vocación y sino.

                                         ¡No supieron querer otra bandera!,
                                          ¡No supieron andar otro camino!,
                                         ¡No supieron morir de otra manera!.

Martín Garrido Hernando

Cruz de la Mata de los Carlistas

Cien años después de la Revolución

La Federación de Asociaciones Rusas (FAR) que reúne al conjunto de asociaciones que se crearon al inicio y durante la gran emigración, ha difundido un comunicado con motivo del centenario de las revoluciones rusas.


2017 será el año del centenario de las dos revoluciones rusas, la de febrero y la de octubre. Dos revoluciones que cambiaron el curso del Siglo XX por la instauración de un poder totalitario con la finalidad de establecer el comunismo. Este centenario dará, sin duda, paso a análisis a veces divergentes, tanto en Rusia como en el resto de Europa o en otros continentes.

La Federación de Asociaciones Rusas (FAR), que agrupa a las asociaciones que surgieron de la gran emigración rusa de los años 1920, (http://www.far-asso.eu), tiene la obligación de pronunciarse.

En memoria y en el nombre de nuestros padres que tuvieron que abandonar masivamente y contra su voluntad su Patria para dispersarse sobre los cinco continentes, los miembros de la FAR desean transmitir con fuerza su testimonio legítimo. En lucha contra la desinformación y el olvido, queremos recordar lo que era la “Rusia de antes” – un país de antigua civilización, con una economía en plena expansión – y denunciar la verdadera tragedia que supuso el año 1917 y la terrible guerra civil que le siguió, en la historia de Rusia y del mundo. En el nombre de una utópica felicidad de los pueblos, estos meses dramáticos dieron paso a un poder totalitario que sembró la ruina y la desolación sobre un gigantesco territorio, sin retroceder ni un momento ante cualquier masacre para dar vida al pretendido “Hombre nuevo”.

Se nos presenta una oportunidad histórica de redescubrir una verdad compleja, mucho tiempo ocultada por la mitología soviética. Los descendientes de aquellos que fueron llamados “rusos blancos” aprovechan la ocasión para ponerla de manifiesto. Nada sólido puede ser construido sobre la mentira.

Después de siglos de monarquías cristianas que regían la vida y la cultura de lo que se llamó la “Santa Rusia”, se estableció un sistema inspirado en una ideología revolucionaria y con frecuencia terrorista, nacida en el Siglo XIX. Después de una fase experimental en Rusia, este sistema se dio por misión la revolución mundial, tan querida por Lenin y Trotski.

Recordemos el contexto:

RUSIA, UNA POTENCIA EN PLENA EXPANSIÓN

·         En vísperas de la Primera Guerra Mundial, antes de 1917, Rusia era la cuarta economía del mundo con una tasa de crecimiento cercana al 10%. Su riqueza era estimada en 120 mil millones de rublos, en comparación con los 130 mil millones de Francia, 160 mil millones de Alemania y 180 mil millones de Gran Bretaña. La tasa de crecimiento constatada en esa época llevo a ciertos economistas a prever para Rusia una situación mejor a partir de los años veinte. Este desarrollo económico tuvo a su vez importantes avances sociales y en particular en las fábricas.

·         Entre 1875 y 1914, la población de Rusia se multiplico por dos para llegar a alcanzar cerca de 180 millones de habitantes, lo que situó a Rusia en el primer puesto de las grandes potencias.

·         En materia del derecho de familia, hay que destacar una notable independencia jurídica de la mujer, y en particular en la capacidad para heredar y la disposición de sus bienes privativos, ventajas excepcionales para la época.

·         Los científicos e industriales rusos se sitúan en el origen de numerosos avances en investigación tanto teórica como aplicada. 1

·         La expansión y proyección cultural acompañan al desarrollo económico y tienen  una difusión sin precedentes. 2

·         Un manifiesto esfuerzo en materia de escolarización gratuita, obligatoria desde 1908, se tradujo en un aumento considerable de nuevas escuelas en la década anterior  a la Primera Guerra Mundial.

·         En política exterior la Conferencia de La Haya, reunida por primera vez en 1899 por iniciativa del Emperador Nicolás II, propuso la creación de una liga internacional para preservar la paz mundial (antecesor de la Sociedad de Naciones y posteriormente de la Organización de las Naciones Unidas).

UNA GRAN POTENCIA VULNERABLE

La abolición de los siervos en 1861 por el Zar Alejandro II no solucionó el problema del reparto de la tierra. Pese a numerosas reformas, entre otras las prometedoras iniciadas por el Primer Ministro del Emperador Nicolás II, P.I. Stolypin, frustradas por su asesinato en 1913, el mundo agrícola en 1914 esta supeditado a la cuestión de la propiedad de la tierra. La débil instrucción de los campesinos refuerza la debilidad económica y social del campo ruso que acoge a casi el 80% de la población rusa.


1      Escuela matemática (N.I. Lobatchevsky, P.L. Tchebychev, V.V. Harkov, A.M. Liapounov,N.N. Louzine) lámpara incandescente (patente A.N. Lodyguine 1874, P.N. Yablotchov 1876) soldadura con arco eléctrico (N.N. Bernados 1882, N.G. Slavianov patente en 1891)radio (A.S.Popov 1895) telégrafo ( C.I. Konstantinov 1848), teléfono (P.M Goloubitzky 1883), televisión (B.L.. Rosing, patente 1908), química (D.I. Mendelev clasificación periódica de los elementos 1869) metalurgia y petroquímica (V.G. Chukhov), submarinos (K.A. Schilder 1834), rompehielos (M. Britnev 1864), aviación (A.F. Mojarïsky, patente 1881, I.I. Sikorsky, D.P. Grogorovitch 1913) fotografía en blanco y negro y color (S.M. Prokoudine-Gorsky patente 1905) fotografía aérea (S.A. Ulianin patente 1910 y giroscopio patente 1915), agronomía (V.V. Dokoutchaev, S.N. Vinogradsky) biología y medicina (N.I. Pirogov, I.P.Pavlov premio Nobel 1904, I.I. Metchnikov premio Nobel 1908)……

2         Música (A.N. Scriabine, A.K Glazounov, S.V. Rachmaninov, I.F.Stravinsky, F.I. Chaliapin, V.V. Andreïev…) danza (V.F Nijinsky, A.M. Pavlova, S.P. Diaghilev), poesía y literatura (A.P.Tchekov, L..N. Tolstoi, A.A. Blok, C.D. Balmont, L.N. Andreev, M. Gorka, I.A Bounine), teatro (C.S. Stalinavsky), iconos (D.S. Stellestsky) pintura y arte decorativas (I.E. Grabar, V.M. Vasnetsov, M.N. Nesterov, I.E.Repine, I.I. Bilibine, P.A. Maliavine, V.A. Serov, I.I. Levitan, M.A. Vroubel, L.S. Bakst, A.N. Veníos, C.A. Korovine, M.V. Doboujinsky).
                                                                                                                                                                                                                                  

Durante el Siglo XIX, los movimientos revolucionarios se suceden los unos a los otros con aproximaciones y determinaciones varias (decembristas, Herzen, Bakunin…). Pese al fracaso de la revolución de 1905, el poder imperial tiene enormes dificultades para dar soluciones al malestar social y político reinante, lo que debilita su autoridad.

LA REVOLUCIÓN DE 1917 FAVORECIDA POR LA PRIMERA GUERRA MUNDIAL

Al igual que sus aliados, Rusia se involucra plenamente en la Primera Guerra Mundial. En 1914, para salvar Paris de la ocupación alemana en el frente de la Marne, Rusia lanza una ofensiva en el Este sacrificando sus Regimientos de élite (entre otros los Regimientos de la Guardia Imperial) en las marismas de la Prusia oriental. Esta ofensiva y la llevada a cabo en 1916, asistida con el envío de un Cuerpo Expedicionario en Francia y Salónica, fueron objeto de reconocimiento por el mariscal Foch que dijo:” Si Francia no ha desaparecido de la faz de la tierra, se lo debemos ante todo a Rusia….”. En el ámbito militar, el frente se encontraba estabilizado en toda su extensión, con la perspectiva de una gran ofensiva prevista para la primavera de 1917. Pero la guerra llega a un punto muerto y se vuelve impopular, como sucederá en todos los frentes occidentales. El cansancio profundo de los soldados se ve acentuado por una propaganda eficaz en el frente y en la retaguardia. Desde 1905, bajo la apariencia de una autocracia de derecho divino, el poder imperial se acompaña de un sistema legislativo (la Duma) que no es otra cosa que el embrión de una monarquía constitucional, beneficiado a menudo de un contrapoder de hecho. La guerra incrementó aún más el peso de la burocracia, así como el de los generales cuyos cometidos pasan a desempeñar un primer plano por el hecho de las hostilidades. La desorganización de los abastecimientos de las grandes ciudades y una constante e intensa desinformación, apoyada en muchas ocasiones desde el extranjero, agravan la situación.

En febrero de 1917, aprovechándose de los movimientos populares en San Petersburgo (Petrogrado), algunos líderes políticos y la mayoría de los generales que mandaban en el Estado Mayor del frente ruso fuerzan a Nicolás II a abdicar. El Zar y su familia son recluidos. El gobierno provisional que nace de esta abdicación se fija dos objetivos: proseguir la guerra y la organización de elecciones para la formación de una Asamblea Constituyente.

La desorganización del país y la debilidad del gobierno provisional no permiten la celebración de estas elecciones antes de noviembre de 1917, mientras tanto la propaganda llevada a cabo por los bolcheviques desagrega el frente. Alemania sostiene financieramente a los revolucionarios más activos y facilita la vuelta de Lenin a Rusia en el famoso “vagón blindado”. La Asamblea constituyente elegida a finales de 1917 es arrasada  por los bolcheviques que se hacen con el poder por el golpe de estado de octubre, a lo que posteriormente el poder soviético llamará “la gran revolución de octubre”.


Los bolcheviques dirigidos por Lenin firman inmediatamente una paz separada con Alemania, con absoluto desprecio de los acuerdos vigentes con los Aliados. Este acto unilateral aniquila los sacrificios del Imperio Ruso, aceptados por la fidelidad a la palabra dada. El tratado de Brest-Livosk (3 de marzo de 1918) supone la pérdida de 800.000km2, del 75% de la producción de carbón y de hierro, del 32% de la producción agrícola y el 23% de la producción industrial.

Bajo el férreo mandato de Lenin los bolcheviques, pese a ser una minoría en el país, instalan un sistema dictatorial. Este último se apoyará en el terror y las masacres indiscriminadas de “los enemigos de clase” (nobleza, eclesiásticos, burguesía, campesinos acomodados, militares, emprendedores…); la Familia Imperial será salvajemente asesinada en julio de 1918.

Convertido ya en soviético, este régimen perdurará durante cerca de siete décadas, y en particular durante los horrorosos años de la época estaliniana. Se hará de todo para hacer desaparecer los valores y tradiciones religiosas, morales y culturales tan ricas en el aspecto espiritual. Desde los años 1920, la Emigración Rusa en el exilio ha procurado preservar todos estos valores fundamentales de Rusia, transmitidos de generación en generación dentro del espíritu de la frase tan querida por Iván Bounine, Premio Nóbel:” No estamos en el exilio, estamos en misión”.

Para concluir, 1917 parece como una ruptura fundamental, engendrando después del mes de octubre, un largo periodo liberticida. Sus inconmensurables consecuencias afectarán trágicamente el curso de la historia de Rusia a lo largo de todo el Siglo XX, privándola particularmente de una gran parte de sus élites.

Y sin embargo, en el contexto histórico, esta tragedia no impedirá la contribución de Rusia y de su pueblo al desarrollo cultural, moral y espiritual de la humanidad.

Es por ello, por lo que el recuerdo del año 1917, nos impone un deber de testimonio y de memoria. Cien años después, el espíritu de justicia y la búsqueda de la verdad deben llevarnos a una condena oficial del bolchevismo y de todas sus consecuencias.


FEDERACION DE ASOCIACIONES RUSAS

Propuesta para renombrar calles de Palencia

Con motivo de la obligatoriedad de la aplicación de la mal llamada “Ley de memoria histórica” en nuestra ciudad, tras la desestimación por parte del Tribunal de Justicia de Castilla y León del recurso presentado por el Ayuntamiento de Palencia a la resolución judicial dictada el pasado seis de abril de 2016.

  Así, desde nuestra Asociación hemos formulado una propuesta en el Ayuntamiento de Palencia, explicando el porqué entendemos que hay que aprovechar esta situación de forma positiva para cubrir un vacío inexplicable en el callejero palentino, en cuanto a una serie de personajes históricos que por diferentes razones, colaboraron al buen nombre, así como al engrandecimiento de nuestra ciudad. Por ello, como Asociación Cultural que se ocupa y preocupa por el conocimiento y la divulgación de nuestra historia, nos atrevemos a proponer los siguientes nombres para las calles de nuestra ciudad: Rey Fernando III el Santo, Rey Sancho III el Mayor, Reina Blanca de Castilla, Almirante Gabriel de Castilla, Reina Berenguela de Castilla y Juan de Carrión; con cuyo reconocimiento en el callejero palentino, estamos seguros no solo de que se haría justicia con lo que significaron, sino que además ayudaría para que los palentinos de hoy en día conocieran sus logros, virtudes y hazañas. 

Adjuntamos un pequeño resumen de la vida de los personajes que proponemos.

-          FERNANDO III EL SANTO
 Monarca referente en la Historia de España, fue Rey de Castilla desde 1217, y de León desde 1230 hasta su muerte en 1252. Su relación con Palencia fue abundante, recordando que pasó varios años de aprendizaje en su juventud cursando en los Estudios Generales que precedieron a la Universidad; tampoco podemos olvidar que su matrimonio con Dª Beatriz de Suabia fue en la localidad de Carrión de los Condes; y como causa mayor para esta propuesta, valga que fue en la localidad palentina de Autillo de Campos, donde fue Proclamado Rey de Castilla, el 14 de junio de 1217. Siendo este año el VIII Centenario de dicha Proclamación, añadido a que Palencia es la única capital de Castilla y León que no cuenta con una calle dedicada al Rey San Fernando, consideramos que es más que justa nuestra petición

-          REINA BLANCA DE CASTILLA
 Quinta hija de los reyes Alfonso VIII y Leonor Plantagenet de Castilla, la reina Blanca nació en Palencia el cuatro de marzo de 1188. Tras pasar parte de su infancia en nuestra tierra, contrajo matrimonio con el rey Luis VIII de Francia en el año 1200 con apenas doce años. La reina Blanca quedó viuda en el año 1226, convirtiéndose en Reina regente de Francia hasta la mayoría de edad de su primogénito, el futuro rey San Luis IX de Francia.

-          REY SANCHO III EL MAYOR
 Rey de Navarra desde 1004, extendió sus dominios hacia el oeste convirtiéndose en regente del Condado de Castilla. Es durante esta época, cuando Sancho se empeña en repoblar la ciudad de Palencia, que desde los tiempos de la despoblación llevada a cabo por el rey Ramiro I de Asturias, se encontraba despoblada. Así, restableció la diócesis episcopal –que ya lo fue en tiempos de los Reyes Godos- en el año 1034, adjudicando el gobierno al obispo Poncio de Tabérnolas. Es incomprensible, que la ciudad de Palencia no reconozca con alguna calle principal, además de algún monumento, a quien fue su refundador y máximo revitalizador.

-          GABRIEL DE CASTILLA
 Es Gabriel de Castilla, otro caso inconcebible de olvido por parte de Palencia. Nacido en 1577 en Palencia -en el seno de la ilustre familia del linaje del rey Don Pedro I-, marcho muy joven hacia América donde fue recibido por su tío, el también palentino Don Luis de Velasco y Castilla, a la sazón Virrey de la Nueva España en aquel momento. En América se hizo un nombre, llegando a ostentar finalmente el cargo de Almirante de la Mar del Sur. Es en esta época cuando nuestro palentino universal, navega en el mes de marzo del año 1603 bajo los sesenta y cuatro grados de latitud Sur, llegando a divisar a bordo del navío Nuestra Señora de las Mercedes, convirtiéndose de esta manera en el descubridor del continente Antártico. Hoy en día, la base española en la Antártida, lleva el nombre de nuestro ilustre paisano.

-          REINA BERENGUELA DE CASTILLA
 Fue Doña Berenguela la hija primogénita de los reyes Alfonso VIII y Leonor Plantagenet de Castilla, así como la madre del rey Fernando III el Santo. La ilustre reina castellana, siempre mantuvo una importante relación con nuestra tierra y sus gentes, siendo Palencia el lugar elegido por ella, cuando a raíz de la muerte de sus padres, se vio forzada a abandonar la regencia que sobre su hermano el rey Enrique I ostentaba, y refugiarse de la familia los Lara, que aspiraban a dominar el Reino. Protegida fundamentalmente por las familias Téllez de Meneses y Girón, desde Palencia organizó Berenguela la resistencia, que culminaría con su Proclamación como Reina en Palencia el año 1217, tras la muerte del rey Enrique en viejo alcázar episcopal palentino, tras golpearle una teja en la cabeza.

-          JUAN DE CARRIÓN
 Don Juan de Carrión fue un hidalgo natural de la localidad palentina de Carrión de los Condes, que como tantos otros españoles de su época, marcho a América en busca de fortuna y gloria. Tras llegar a tierra americanas sobre el año 1520, pronto comenzó a colaborar con Francisco Pizarro, llegando a alcanzar el grado militar de Alférez Mayor. Lo que hace único a este palentino, es precisamente que fue uno de los llamados “trece de la fama” que  junto al conquistador extremeño iniciaron la conquista del Perú en el año 1526. Juan de Carrión, fue condecorado con el título de Caballero de la espuela de oro, junto a los doce compañeros que se atrevieron a atravesar la línea marcada en el suelo por Pizarro en la Isla del Gallo, tras decir aquello de “Por este lado se va a Panamá, a ser pobres, por este otro al Perú, a ser ricos; escoja el que fuere buen castellano lo que más bien le estuviere”.

A.C.T. Fernando III el santo

La A.C.T. Fernando III el Santo en los actos en memoria del rey Luis XVI

Respondiendo al compromiso de lealtad adquirido por los tradicionalistas palentinos con la Monarquía Legítima -dique sólido e imprescindible garante en la defensa de nuestras Tradiciones-, una representación de la A.C.T. Fernando III el Santo se trasladó el pasado 21 de enero hasta París, donde participamos junto con carlistas llegados desde diferentes puntos de España, en los actos que organizados en dicha capital francesa por el pujante tradicionalismo francés en memoria del rey mártir Luis XVI de Francia, se sucedieron con motivo del 224 aniversario de su ignominioso asesinato en la guillotina. 
Los actos contaron con la presencia de S.A.R Don Sixto Enrique de Borbón Parma, Duque de Aranjuez y Abanderado de la Tradición.

Dios, Patria, Rey


Adjuntamos imágenes de la jornada, así como la nota de prensa publicada por Agencia Faro a la que nos adherimos:



París, 22 enero 2017Domingo III después de Epifanía; Santos Vicente y Anastasio, mártires. El 21 de enero de 1793, en la plaza parisina de Luis XV, hoy llamada engañosamente de la Concordia, la guillotina segaba la vida del rey Luis XVI de Francia. Al hacerlo, la Revolución iniciada en 1789, y que aún debía pasar pasar por distintas fases, simbolizaba también la ruptura con el orden sacral que el rey representaba.

Contando con la aprobación de su primo el Rey Don Jaime, en 1914 el entonces Príncipe Javier de Borbón Parma y Braganza (hijo del Duque Roberto, último reinante en Parma e Infante de España), fundaba el Mémorial de France à Saint-Denys (Memorial de Francia en San Dionisio, Saint-Denis) para garantizar el ofrecimiento de Misas perpetuas por el alma de los reyes Luis XVI y María Antonieta en la Basílica de San Dionisio, necrópolis de los Reyes de Francia, según lo dispuesto en 1815 por el rey Luis XVIII. Durante muchos años el propio Don Javier presidió habitualmente la Misa solemne ofrecida el día 21 de enero, como tras él siguió presidiéndolas su hijo Don Sixto Enrique de Borbón. El Duque de Bauffremont, junto a Don Javier y Don Sixto Enrique, se ocupó de la gestión de la Obra Pía a través de una asociación que hoy gestiona su hijo.

El pasado año 2016, durante la misa (Novus Ordo, contra lo que era habitual en estas celebraciones) el abate Augustin Pic, conocido progresista, dio lectura a una salutación del "Duque de Anjou", atribuyendo tal título a un ausente Luis Alfonso de Borbón (rectius Puigmoltó) y Martínez-Bordiú, lo que motivó que S.A.R. Don Sixto Enrique de Borbón abandonara el acto. El Duque de Bauffremont escribió los días siguientes una carta de excusa a Don Sixto Enrique; aunque no parece que la tal excusa fuera total ni sincera, a la vista de su comportamiento anterior y posterior. A tal punto que este año invitó al tal Luis Alfonso a presidir la Misa de San Dionisio. Don Sixto Enrique, lamentando el comportamiento de Bauffremont, y sintiéndolo mucho, prefirió no acudir este año. Al final la Misa en Saint-Denis volvió a celebrarse por el rito tradicional, abandonando los cambios del año pasado, pero se vio deslucida por una extraña presidencia de Luis Alfonso Martínez y su mujer venezolana (hija del banquero chavista Víctor Vargas, para quien Luis Alfonso trabaja); ésta lució larga melena suelta, en desprecio al rito tradicional romano que se celebraba. Fue una ceremonia seguida por no demasiada gente, a la que jóvenes legitimistas franceses entregaron copias de la carta de Bauffremont a Don Sixto Enrique y la respuesta de éste, dejando claros el proceder de unos y la precedencia de otros.

Por el contrario, Don Sixto Enrique presidió primeramente la tradicional conmemoración del martirio del Rey Luis XVI en la Plaza de Luis XV (de la Concordia), a la que llegó escoltado por una treintena de carlistas tocados con la correspondiente boina roja y con las banderas rojigualda y blanca con la cruz de Borgoña, desfilando desde la Plaza de la Magdalena entre la curiosidad de parisinos y turistas y la adhesión de los no pocos que los reconocieron. La concentración estaba convocada por France Royaliste; se veía también alguna bandera de la Alliance Royale. Por France Royaliste intervino Pierre Jeanthon. A continuación Don Sixto Enrique de Borbón pronunció unas vibrantes palabras en francés y en español; cerró el turno de intervinientes el reverendo Paul Aulagnier. La lectura del testamento del Rey Mártir y los cantos cerraron este acto de su CCXXIV aniversario.

Acto seguido, acompañado de nuevo por los leales carlistas españoles, el Abanderado de la Tradición se desplazó a la iglesia de San Eugenio y Santa Cecilia, llena a rebosar de fieles, donde el reverendo señor don Eric Iborra celebró una solemne Misa de réquiem según el rito romano tradicional. Cantada por la magnífica Schola Sainte Cécile, que interpretó la Misa de Réquiem a cinco voces llamada "de los reyes de Francia", del maestro de la real capilla Eustache du Caurroy (1549-1609), cantada en Saint Denis en todos los funerales reales desde 1610 hasta la Revolución. Don Sixto Enrique ocupó el lugar de honor junto al catafalco; la escolta carlista (encabezada por el Jefe Delegado de la Comunión Tradicionalista, profesor José Miguel Gambra) fue situada en lugar destacado cerca de Su Alteza al inicio de la nave lateral y, al terminar la ceremonia, le hizo un pasillo entre los vítores de los asistentes. El entusiasmo fue tal que hubieron de cantar el Oriamendi a solicitud de un grupo de franceses asistentes.

Finalmente, en un simpático bistrot del Barrio Latino, tuvo lugar un almuerzo de hermandad de los carlistas con los jóvenes de la Acción Francesa Universitaria en torno del Señor, quien saludó personalmente a todos los asistentes. En resumen, en un día frío y soleado de invierno, un digno homenaje a Luis XVI a los 224 años de su martirio, y una calurosa celebración tradicionalista en torno del Príncipe que mejor representa la Causa de la Cristiandad y de la Monarquía: el Abanderado de la Tradición carlista y legitimista, Don Sixto Enrique de Borbón y Borbón Busset.

Tanto la víspera, el viernes 20, como la tarde del mismo sábado 21, Don Sixto Enrique se reunió con los miembros de su Secretaría Política desplazados a París al frente de la nutrida delegación carlista.










   
 

La ACT Fernando III el Santo en la Basílica-Catedral de Saint-Denis

La Tertulia de la Historia: Camino de Santiago, la ruta hacia el fin del mundo.



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Leyenda recordando el paso de Alfonso II el Casto por la muralla romana de Lugo

Cruz de Santiago en Clavijo (La Rioja)
Gallo de Portugal en Barcelos
Crucero en la Villa de Betanzos (La Coruña)