Espada Lobera "La ignominia permanente"



El pasado día uno de Septiembre asistimos a la enésima demostración de la putrefacción institucional en la que se encuentra sumida en la actualidad la vida política española; y no me refiero en este caso al esperpento de “no declaración de investidura” al que asistimos, y aún ni siquiera al bochorno para los sentidos que representó ver una vez más en el “Congreso de los Diputados” a decenas de tipos desarrapados y amenazantes, insultantemente orgullosos de ostentar el voto de la ignorancia, el miedo y la podredumbre moral; dignos representantes de las lacras separatista y pseudo-izquierdista. No, en este caso me refiero a la sorprendente e inaceptable declaración institucional de apoyo al mal llamado proceso de paz colombiano, apoyada por unanimidad por todos los grupos de la Cámara.
Que el diputado representante del Partido Comunista Alberto Garzón proponga el consenso de tal proceso, y que muchos de los partidos que habitan la Cámara de la Carrera de San Jerónimo lo apoyen, no puede sorprendernos; pues no deja de ser una pica más en la línea que lleva esta gente a la hora de legitimar a los grupos terroristas de izquierda (en España tenemos experiencia sobrada), igualando su posición y derechos, no con tal o cual estado (de los que también cabría hablar en otro momento de su legitimidad), sino con todas aquellas personas que nunca se han dedicado ni a asesinar, ni extorsionar, en nombre de ideología alguna. Así las cosas, lo verdaderamente sorprendente, o quizá ya ni eso, es que otros partidos que se llaman a sí mismos legalistas y constitucionalistas apoyen tal comunicado en consenso general, sin apenas inmutarse, cuando ni siquiera la mayoría de los colombianos lo apoyan.
Seamos claros, con el consenso de los partidos representados en el Parlamento a la declaración de apoyo al vomitivo “plan de paz” del presidente Santos, los actuales representantes del Estado Español legitiman de forma repugnante el derecho de cualquier grupo terrorista (si es de izquierdas claro está) a negociar sus propuestas y condiciones. En el caso español, llevamos al menos una década soportando con deshonra y hastío a partidos políticos salidos del terrorismo izquierdista en todo tipo de instituciones; de las que además se nutren económicamente con dinero obtenido muchas veces de los impuestos que el estado recauda a sus propias víctimas. Y ahora, quizá para que esta España ruinosa (al menos moralmente) no soporte en soledad esta vergüenza, vemos que los representantes del Estado, aunque algunos con la boca pequeña se quejen de esta situación, apoyan en conjunto que ocurra la misma indecencia en Colombia, a pesar de que como he recordado, la mayoría del valiente pueblo caribeño lo desapruebe. Es innegable, que cualquiera que se moleste minimamente en informarse de las medidas que aporta dicho “acuerdo de paz” redactado en la "Cuba Castrista", se dará cuenta de que no se trata más que de otorgar la victoria a los no más de 8.000 terroristas que se mantienen en las FARC, frente a todo el pueblo colombiano. Quizá para entenderlo plenamente, debiéramos darnos cuenta de los oscuros intereses que algunos pretenden “limpiar” y salvaguardar a toda costa; y no hay duda de que visto así, tanto los llamados "procesos de paz", como las "primaveras árabes" siguen siendo infalibles elixires para despistar al vulgo. Pero eso ya es harina de otro costal.
Con todo, y no es baladí, esto no fue lo más ignominioso a lo que asistimos los que nos molestamos en ver la farsa de la de nuevo “no declaración de investidura” el pasado primero de Septiembre. No, lo peor, por sintomático del vasallaje al extranjero que representa para España, y absoluta falta de amor por nuestra Historia y derechos, fue escuchar al iniciar la lectura de la declaración de apoyo a la señora Alicia Sánchez Camacho, denominando a nuestra querida tierra Hispano Americana, con el falso y detestable apelativo de “Latino América”; que como todos sabemos, presupongo, fue un término inventado por la masonería más jacobina y anti-española del siglo XIX. Como se tuvieron que relamer en su escaño al escuchar esto los miembros del Partido Comunista que redactaron la asquerosa declaración, y todos aquellos que se alimentan del odio a España.

Luis Carlón Sjovall
A.C.T. Fernando III el Santo

Pregón de San Antolín 2016

Bien sabido es que desde nuestra Asociación tenemos como uno de los objetivos prioritarios, el resaltar y fomentar la cultura y tradiciones de nuestra tierra. Por ello, y por segundo año consecutivo, hemos contribuido con las Fiestas patronales de Palencia, que se celebran en honor a San Antolín el dos de Septiembre, con la organización de un Pregón que recuerde el verdadero sentido de estas fiestas, que al igual que en casi todos los lugares de nuestra Patria, hoy en día parece olvidarse. Este año, hemos contado con el honor de tener como pregonero a nuestro buen amigo José María Ruiz Ortega, quien además de un apasionado de su tierra, es sin duda, uno de los máximos conocedores de las tradiciones culturales palentinas. 

Adjuntamos a continuación un fragmento del Pregón de San Antolín de la ACT Fernando III el Santo, con el que nos deleitó Ruiz Ortega el pasado jueves uno de Septiembre, en el Centro Social Blanca de Castilla.


Pregón es una palabra que se refiere a una proclama. Los pregones eran muy importantes en la antigüedad, cuando no existían medios de comunicación masiva. El pregón es un acto de promulgación en voz alta, de un asunto de interés para el público y, particularmente, el acto con el que se inicia una celebración.  ¡Se hace saber a vuestras mercedes que los juglares, al igual que los antiguos pregones y los pregoneros, han sido sustituidos hoy día, por la radio y la televisión, donde además de transmitir información animamos y exaltamos lo que queremos pregonar! Actualmente en países como España se mantiene este tipo de pregón. En concreto, es habitual que cuando se van a realizar las fiestas de una ciudad o pueblo, se invite a un personaje ilustre para que dé un pregón. Con el pregón no sólo se inaugura la programación de actividades organizada, sino que además se procede a ensalzar ese evento y se anima a los vecinos y a los visitantes a que disfruten de estos días de asueto.
Hoy, este humilde y atípico pregonero se asoma al balcón cultural de esta genuina Asociación Tradicionalista para invitaros a que nos animemos en la conmemoración de San Antolín. Cómo no, para unirse y aunarse de forma festiva, olvidar el pasado faenario por unos días, para celebrar juntos las ferias y fiestas del Santo Patrono de Palencia, San Antolín.
No es día de convocar mesnadas, porque de eso se encargan y saben mucho más “vuesas” mercedes, valerosos caballeros que velan por la historia, a quien tengo el honor de dirigirme. Y os emplazo recordar algo que pudo ocurrir para que este Antolín o Antoninus, recibiera la palma del martirio allá por el siglo VI.  
Los datos sobre este santo son muy confusos, la historia y la leyenda se entrelazan de forma confusa, hasta al punto que en ocasiones, se asimila su figura a la de Antonino de Apamea, mártir de Siria. Que en aquella época también mataban cristianos en Siria. En lo poco que se conoce, se mezcla lo legendario con lo real. En la vida de Antolín, parece ser que la pérdida de sus padres, cuando él tenía apenas diez años de edad, fue su desgracia. Le educó un tío suyo llamado Teodorico, que era rey de Tolosa (reino visigótico del actual Toulouse) y vivía en las sombras de gentilismo (gentilidad, idolatría y paganismo). Como Antolín había vivido las máximas de la religión verdadera, y éstas habían echado profundas raíces en su tierno corazón, de ninguna manera podía consentir ser educado en las supersticiosas instrucciones que, por orden del rey, se le daban. Practicaba Antolín la religión cristiana y sus maestros se lo dijeron al rey. Se enfadó Teodorico y determinó castigar en Antolín, a los que él juzgaba extravíos de su razón. El santo mancebo percibió el real enojo que le amenazaba y huyó del palacio. Huyó a Roma y después, entró en un monasterio en Salerno, donde se ordenó sacerdote y vivió en la contemplación y en los rigores de la vida eremítica, durante dieciocho años. Realizó allí muchos milagros y quiso Antolín visitar a su tío, pensando que la cólera habría cedido en su corazón, pero Teodorico sin reparar en los lazos de parentesco que le unían a Antolín le cargó con cadenas y encerró en un calabozo. Un Ángel enviado por el cielo le libró de las cadenas y le sacó de la cárcel (un comando divino). A Teodorico le sucedió Gesaleico, pariente también de nuestro Santo, y no menos impío y cruel que su antecesor. Cuando se recrudeció la persecución huyeron al desierto junto con el joven Almaquio.
Ambos fueron descubiertos por los soldados y les cortaron la cabeza. No me pregunten como han llegado las reliquias de San Antolín a Palencia que han obrado milagros, (creo que la cabeza y un omóplato)
La leyenda narra que el rey don Sancho, hallándose de caza en la espesura de un bosque, en el lugar donde hoy se extiende la ciudad de Palencia, divisó un jabalí, que en su huida fue a refugiarse en una oquedad del terreno (la cripta de San Antolín, aún en pie hoy bajo la catedral gótica de nuestra  ciudad). Adentrándose el rey en la misma, se disponía a lanzar una flecha para matar al animal, cuando su brazo quedó paralizado, comprendiendo el rey que estaba en un lugar santo y que había sido castigado por cometer sacrilegio. El monarca hizo entonces un voto por el que si recuperaba de la repentina parálisis levantaría una catedral en el lugar. Al instante quedó curado. Agradecido el rey Sancho por el milagro, y halladas las reliquias del mártir que habían quedado abandonadas durante la invasión musulmana, se erigió el templo en cumplimiento de la promesa. Debido a esto la catedral palentina está dedicada a San Antolín. Esta leyenda se puede dramatizar y realizar un bonito guion para radio, televisión o cuenta-cuentos.
Yo pretendo ser mucho más festivo, y los recuerdos de Sanantolines me llevan al panorama de la década de los sesenta en las inolvidables verbenas de la Huerta de Guadián antes de que ocupara un espacio la ermita de San Juan Bautista, de Villanueva del Río. Música en directo, de conjuntos y sus vocalistas (así denominábamos a los grupos musicales), con las canciones que han sonado hasta nuestros días. Si había sido buena cosecha, había buenos Sanantolines. Recuerdo el ferial de ganado, con el guirigay de los tratantes y los “antolines” llegados a vender ovejas de desecho o cancinas churras para criar. Caballos de tiro, de silla o de trote en las serrets o tílburi.
De Cervera venían buenos potros a medio domar, que los gitanos con mucha habilidad eran capaces de hacer trotar al penco más ruin. Recuerdo los olores, entre el estiércol y las manzanas rebozadas de caramelo y el guirigay de los vendedores de baratijas, los auténticos pregoneros, sacamuelas y los charlatanes que siempre fascinaban con su facilidad de palabra y ocurrencias, unos auténticos comunicadores, claro que las repetían todos los días y en todos los lugares. Se comía en el ferial, cuando agonizaban los tratos, salían a relucir las alforjas, la bota y las fiambreras (que ahora llaman tapers) la tortilla y chorizos sacados de la olla. Los meloneros hacían su agosto con sus carros con redes para evitar a los ladronzuelos, que muchos había en estos mercados y ferias. Mi padre me llevó alguna vez, dejaba al mozo de mulas y me llevaba a comer al Hotel Iberia (Antonio Maura) o Touchar en la calle “Carnicerías”, hoy Barrio y Mier.....

José María Ruiz Ortega
Pregón de las fiestas y ferias de San Antolín

"Plaza Batalla de Golpejera" en Villarmentero de Campos


El pasado veintisiete de Agosto, una representación de nuestra Asociación estuvo presente en la inauguración de la “Plaza Batalla de Golpejera” en la localidad palentina de Villarmentero de Campos; donde el seis de Enero de 1072 se enfrentaron las huestes de los reinos de León y Castilla. Dos hermanos, Sancho “el Fuerte” y Alfonso “el Bravo”, llevaban pugnando por el dominio de ambos reinos desde que su padre, el rey Fernando “el Magno”, dividió a su muerte la Corona castellano-leonesa entre sus hijos. La Batalla de Golpejera, reconocida como la mayor contienda bélica entre los reinos hermanos, fue vencida finalmente por Sancho, poniendo fin momentáneamente al litigio entre los herederos; y probablemente habría pasado a la posteridad como decisiva en el devenir de la Historia de España, si no hubiese muerto Sancho unos meses después a manos del noble leonés Vellidos Dolfos, durante el asedio de Zamora, que se encontraba aún en poder de su hermana Urraca, infanta que mantenía, a pesar de las dificultades, lealtad a Alfonso. Con la muerte de Sancho, el leonés retornó del exilio toledano en que se encontraba para ceñirse las dos coronas, y comenzar así uno de los reinados más exitosos de nuestra Historia.
La Batalla de Golpejera se produjo con casi toda seguridad en la zona de Tierra de Campos que ocupa la localidad de Villarmentero, en pleno Camino de Santiago palentino, aunque sin duda debió de extenderse al menos hasta terrenos de las cercanas localidades de Lomas de Campos, Revenga de Campos y Villalcázar de Sirga, teniendo en cuenta el numeroso contingente de ambos ejércitos desplazados hasta la zona por ambos monarcas.

Representación de la ACT Fernando III el Santo, junto al alcalde de Villarmentero de Campos
Gentes de la zona con vestidos y pendones representativos de la época

Ciertamente, y a pesar del túnel oscuro en que se encuentra nuestra cultura e identidad, desde la imposición de los estándares de la mal llamada ilustración revolucionaria, poco a poco se va recuperando la conciencia en nuestra tierra de lo necesario que es recordar, realzar e investigar nuestra Historia y tradiciones; y por ello no podemos menos que agradecer a la corporación municipal de Villarmentero de Campos, con su alcalde Don Pedro Burgos a la cabeza, el corregir un olvido inaceptable de casi nueve siglos en la localidad, dedicando ahora una plaza a la Batalla de Golpejera. El acto, al que se acercaron numerosas gentes de la zona, contó además como colofón con la presentación del libro “Hacia un solo Reino, La Batalla de Golpejera” a cargo de su autora Doña María Antonia Mantecón.


http://actfernandoiiielsanto.blogspot.com.es/2016/01/batalla-de-golpejera-1072.html

La turbulenta sucesión de Alfonso VIII


Nuevo podcast de la "Tertulia de la Historia" de la A.C.T. Fernando III el Santo, en el que Ricardo Botín y Luis Carlón repasan los hechos ocurridos en el Reino de Castilla desde la Batalla de Las Navas de Tolosa, en 1212, hasta la Proclamación de Fernando III el Santo como rey de Castilla en Autillo de Campos en el año 1217.

http://latertuliadelahistoria.com/podcast-6-la-turbulenta-sucesion-alfonso-viii/

"Don Sancho reina en Castilla"


Don Sancho reina en Castilla, / Alfonso, en León su hermano;
Sobre cual habrá ambos reinos / Muy gran lid han levantado.
Junto al río de Carrión / los reyes han batallado;
De sus gentes mueren muchas / Don Sancho perdiera el campo,
Y huyera de la batalla, / triste iba y muy cuitado.
Alfonso mandó a su gente / Que no maten a los cristianos;
Gran mancilla tiene de ello / Del rompimiento pasado.
Rodrigo Díaz de Vivar, / Ese buen Cid afamado,
A don Sancho su señor / Estábalo conhortando;
Díjole: -"Rey y señor, / Verdad es lo que os fablo,
Y es que las gentes gallegas, / Están con el vueso hermano,
Ahora están bien seguras / En sus posadas folgando,
Y no se temen de vos / Ni de los de vueso bando.
Faced volver los que fuyen, / Ponedlos sobre esa mano,
Y tras el alba venida / Con esfuerzo denodado
Ferid en todos muy recio / Leoneses y galicianos,
Y con muy fuerte, a sobrebienta / Con ánimos esforzados
Ca ellos ha por costumbre / Cuando ganan algún campo
Alabarse de su esfuerzo / Y escarnecer al contrario,
Y como gastan la noche / en placer y agasajando,
Dormirán por la mañana / Como homes sin cuidado;
Y vos buen rey venceréis / Y quedaréis bien vengado."
Muy bien le pareció al rey / Lo que el Cid le ha aconsejado;
El rey con todas sus gentes / Firieron en los contrarios,
Unos matan, otros prenden / Todos son desbaratados;
Prendieron al rey Alfonso / En un templo consagrado,
Cuando vieron los leoneses / Su señor aprisionado,
Pelean muy fuertemente, / Prendieron al rey Don Sancho,
Y catorce caballeros / Lo llevan a buen recaudo.
El buen Cid cuando lo vido, / En su alcance es ya llegado,
Y díjoles: "Caballeros, / Soltad mi señor de grado,
Darvos he yo a don Alfonso / De quien erades vasallos."
Respondieron los leoneses / Al de Vivar afamado:
-"Ruy Díaz volveos en paz, / sino iréis aprisionado
Con vuestro señor el rey / Que con nusco aquí llevamos."
Gran enojo tomó el Cid / De lo que habían hablado:
Peleó con todos ellos, / Y a su señor ha librado.
Los trece deja vencidos, / El uno se había escapado.
A Burgos llevaron preso / A Alfonso del rey hermano,
Por el gran esfuerzo y fechos / De aqueste Cid castellano.

Lorenzo de Sepúlveda
Romances nuevamente sacados de las historias antiguas de la Crónica de España, Amberes (1551)

El Señorío de Poza en el Monte del Rey

Estado de Poza

No cabe duda de que las piedras nos hablan con mucha más autoridad que la mayoría de las personas; pero para poder comprender lo que nos transmiten, es preciso observarlas con el corazón para así reconocer en ellas la memoria que nos transmiten. Haciéndolo así, entenderemos, sin que nada ni nadie nos turbe el conocimiento, lo que en verdad un día fuimos, y de este modo recuperar lo que en verdad debemos ser.
La Historia de España está escrita en las piedras de sus castillos, iglesias, cruceros, murallas blasones, lápidas y monumentos; y es así en tanto que todos los pueblos que pasaron a lo largo del tiempo por la Península Ibérica nos dejaron su legado cultural, siendo la Roma cristiana quien finalmente logró forjarnos el trascendental sentido que nos unificó como pueblo. Y ese sentido, se transformó en destino esencial desde aquel glorioso día en que el rey Don Pelayo se levantará con la Cruz en Covadonga frente al invasor extranjero.
Para quienes como el que suscribe estas líneas, hemos tenido la dicha de ser castellanos y vivir en sus tierras, las piedras de nuestro pasado forman parte del paisaje cotidiano. Personalmente, desde muy joven siempre me sentí atraído por la mística que desprenden, hasta el punto de aprender a “escucharlas”, y es quizá en buena parte por ello que entiendo el mundo de manera diferente a la mayoría de mis contemporáneos. Sin duda, en este mundo posmoderno donde la búsqueda de la belleza, la justicia y la virtud, parecen haber perdido su sentido, las piedras de nuestra tierra nos recuerdan cual sigue siendo nuestro destino y deber. Sirva como ejemplo de este sentir, una pequeña parte del pasado que desde muy joven me transmitieron las viejas piedras del lugar en que nací.


 Fue durante la etapa que transcurrió entre finales del siglo XIII, desde el nombramiento del séptimo Señor de Rojas, Don Juan Rodríguez de Rojas, como primer Señor de Poza, y el nombramiento de Don Juan de Rojas y Rojas -ya en el siglo XVI- como primer Marqués de Poza, cuando se configuró la actual estructura arquitectónica del caserío del Monte del Rey, nombrado generalmente como “castillo” en las crónicas y mapas antiguos, y que a buen seguro albergó en numerosas ocasiones a los diferentes reyes de Castilla que durante este tiempo fueron, dando así nombre al lugar.

 Si bien el extenso monte que comprendía dicha propiedad en la época, así como numerosos territorios de las actuales provincias de Palencia y Burgos, pertenecían a la casa de Rojas al menos desde el siglo X, es durante el tiempo en que gobiernan los Señores de Poza (Señorío originario de la localidad de Poza de la Sal en la comarca burgalesa de La Bureba), cuando establecen en el Monte del Rey, uno de sus palacio-fortalezas principales; produciéndose así durante ese tiempo algunos de los hechos históricos más significativos ocurridos en el lugar. Actualmente, aún se pueden contemplar en el Monte del Rey tanto el viejo caserón principal construido seguramente durante el gobierno del tercer Señor de Poza, así como la pequeña iglesia consagrada a San Bruno, y que fue añadida al “castillo” en el siglo XVI, ya en época del marquesado de Poza.

 Las antiguas crónicas heráldicas, nos indican que el primer Señor de Poza fue Don Juan Rodríguez de Rojas (nacido en 1285), quien además ostentaba los títulos de séptimo Señor de Rojas, Señor de Pedrajas, Justicia Mayor de la Casa del Rey y Adelantado Mayor de Castilla. Este Juan Rodríguez, fiel colaborador del rey Sancho IV el bravo, casó con Doña Urraca Ibáñez de Guevara, matrimonio del cual nacieron Martín Ruíz de Rojas, Juan Ruíz de Rojas, Ruy Ruíz de Rojas y Hernán Ruíz de Rojas.
 El segundo Señor de Poza fue Don Lope Díaz de Rojas (nacido hacia 1310), quien además era Señor de Rojas, Merino Mayor de Guipúzcoa, Prestamero Mayor de Vizcaya y Adelantado Mayor de la frontera. Fiel colaborador del rey Pedro I de Castilla, casó con Doña Sancha de Velasco, de cuyo matrimonio nacieron Ruy Díaz de Rojas, Sancho Sánchez de Rojas y Sancha Díaz de Rojas. 
 Don Sancho Sánchez de Rojas (nacido sobre 1330) fue el tercer Señor de Poza, siendo probablemente durante su gobierno cuando se construyó el “castillo” del Monte del Rey. Este Sancho, que ganó fama en vida combatiendo a los moros de Granada, casó con Doña Juana de Toledo, naciendo de esta unión Lope Sánchez de Rojas y Sancha García de Rojas. Su hijo Don Lope no llegó a ser Señor de Poza, al morir antes que su padre, pero es posible que el escudo de la Casa de Mendoza que se conserva pertenezca a su esposa Doña María, hija de Pedro González, Señor de Mendoza y Mayordomo del rey Juan I de Castilla.
 Doña Sancha González de Rojas (nacida sobre 1360) fue la cuarta Señora de Poza. Mujer de recio carácter castellano, casó con Don Diego Fernández de Córdoba, Mariscal de Castilla y Señor de Baena con quien se encuentra enterrada en la Real Colegiata de San Hipólito de Córdoba. De este matrimonio nacieron Juan Rodríguez de Rojas, Pedro Fernández de Córdoba y Sancho de Rojas, quien fuese obispo de Astorga y Córdoba.
 A la muerte de Sancha, la sucedió como quinto Señor de Poza su hijo mayor Don Juan Rodríguez de Rojas (nacido sobre 1380), quien sirvió lealmente a los reyes Juan II y Enrique IV de Castilla. Contrajo matrimonio con Doña Elvira Manrique de Lara, naciendo del enlace Gómez Manrique de Rojas, Mencía de Rojas, Diego de Rojas, Sancha de Rojas y Marina de Rojas.
 En 1493, Don Diego de Rojas y Manrique de Lara (nacido sobre 1430) sucedía a su padre como sexto Señor de Poza. Casó con Doña Catalina de Castilla -nieta de Pedro I el cruel-, y de cuyo enlace nacieron Catalina de Rojas, María de Rojas y Elvira de Rojas.
 Doña Elvira Manrique de Rojas (nacida hacia 1460), fue la séptima Señora de Poza, contrayendo matrimonio con Don Diego de Rojas Pereira, a la sazón Señor de Monzón y Cabía. De este enlace nacieron Juan de Rojas, Isabel de Rojas, María de Rojas y Mencía de Rojas.
 Don Juan de Rojas y Rojas (nacido sobre 1485 en Monzón de Campos), fue el octavo y último Señor de Poza, y por lo tanto primer Marqués de dicho nombre, además de ostentar los títulos de Señor de Monzón y de Cabía. Obtuvo el título de marqués en 1530 a manos del rey Carlos I de España, en agradecimiento a su lealtad durante la guerra de las comunidades de Castilla; siendo en esta época -septiembre de 1527- cuando las crónicas flamencas recogen la presencia del ya Emperador -con quien Don Juan mantenía una estrecha amistad- en el Monte del Rey durante varias semanas.

Luis Carlón Sjovall (9-08-2016)

Santiago Apóstol, Patrón de España

Santiago Matamoros en la Iglesia de Santiago de Carrión de los Condes (Palencia)

Tú que fuiste hombre de carácter y ambicioso, ayúdanos a ser fuertes en la fe y en ambicionar los bienes del cielo.

Tú, el primero en derramar la sangre por Cristo, ayúdanos con más radicalidad, a volcarnos por el Evangelio.

Tú, predilecto del Señor, enséñanos a vivir más unidos a Él.

Tú, que valientemente te acercaste hasta España, empújanos a llevar el mensaje de salvación a todos los rincones de nuestra Patria.

Tú, que en el camino hacia el corazón de los hombres, encontraste la ayuda prodigiosa de Santa María, que sea Ella, también, el Pilar para fortalecer nuestra fe.

Tú, que te aventuraste a sembrar en el final de la tierra, haz que no tengamos miedo para seguir siendo portadores y anunciadores de Cristo.

Tú que dejaste caer la semilla en el surco de nuestra tierra sé nuestro patrón para desarrollar y dejar la huella de Jesús en los hombres y mujeres de nuestro tiempo.

Tú, que en el Campo de las Estrellas de Galicia sigues brillando con singular fuerza, ayúdanos a destellar por la fuerza de nuestras palabras, por el testimonio de nuestras obras y por la grandeza de nuestra fe.

Tú, que bebiste el trago amargo del cáliz del Señor, levántanos cuando, en el afán evangelizador, nos asolen las pruebas o pesen las cruces.

Tú, que eres punto final de un Camino: conviértenos en puentes entre Dios y los hombres, en estrellas que iluminen la noche oscura en senderos que lleven al encuentro con Jesús, en posadas donde los corazones descansen, en horizonte de un mañana mejor, en palabra oportuna frente al desaliento y la desesperanza.

Y, si en los atajos inciertos y traicioneros de la vida, nos perdemos, confundimos o nos aturdimos, indícanos con tu mano y, ante el Espíritu Santo, intercede para que volvamos a la amistad con Jesucristo.

Conferencia de Antonio Villegas



El pasado 17 de Junio, en el Centro Social Blanca de Castilla de Palencia, contamos con la presencia del escritor malagueño Antonio Villegas, quien presentó sus últimas obras “Ni un pedazo de tierra sin una tumba española” y “Hierro y Plomo, cuentos de los tercios viejos”, en los que recoge en forma de pequeños relatos algunas de las epopeyas históricas de la milicia española a lo largo de los siglos.
Antonio Villegas, quien fue militar profesional durante doce años, llegando a participar en numerosas misiones de carácter internacional,  comentó durante la presentación la necesidad de recordar a las nuevas generaciones la gloriosa historia de España, manifestando su especial interés en recoger en estos dos libros las gestas llevadas a cabo especialmente por los soldados que formaron la base de nuestros ejércitos, ya que la mayor parte de las veces han sido los grandes olvidados en los relatos históricos.
En “Hierro y Plomo, cuentos de los tercios viejos”, el autor se centra en las hazañas llevadas a cabo especialmente en Europa en los siglos XVI y XVII por los tercios españoles; mientras que en “Ni un pedazo de tierra sin una tumba española”, Villegas recoge relatos heroicos de diferentes cuerpos militares españoles desde la Reconquista hasta el tiempo contemporáneo.


                                                                                                            


Desde la A.C.T. Fernando III el Santo agradecemos a Villegas su presencia y camaradería con todos los presentes, así como a los amigos de la editorial Glyphos, por su compromiso en sacar a la luz la verdadera Historia de España.

Manifiesto "Proclamación de Fernando III el Santo como rey de Castilla 2016"

                             
                  MANIFIESTO 2016 
       "PROCLAMACIÓN DE FERNANDO III EL SANTO" 
          

  En este preciso lugar, en las afueras de Autillo de Campos, a extramuros de la fortaleza como bien nos recuerdan las crónicas, junto a la vieja ermita y bajo un imponente olmo, fue Proclamado Rey de Castilla Fernando III el Santo el día 14 de Junio de 1217.
 
  Hoy, 799 años después, con la natural humildad del pueblo castellano, pero también con el orgullo de quienes se saben hijos de una tierra de reyes, forjadora de héroes y santos y leal a sus tradiciones; nos reunimos en el recientemente inaugurado “Parque de Fernando III el Santo”, junto a la Placa que recuerda la Proclamación, y el nuevo olmo plantado hace dos años; símbolos de la gloriosa efeméride aquí sucedida,  rindiendo el justo homenaje al Rey Fernando III el Santo, así como a su madre y mentora, la Reina Doña Berenguela, quién cedió el trono a su hijo primogénito tras ser también en este preciso lugar, y ese mismo día, proclamada Reina de Castilla.
 
  Confirmamos así, que Fernando III el Santo era ya Rey de Castilla, cuando en la mañana del 15 de Junio de 1217 abandonó Autillo en dirección a Palencia; aunque se tuviesen que esperar algo más de dos semanas para que el día dos de Julio de ese mismo año fuese reconocido como tal por las Cortes del Reino, y coronado a continuación –seguramente al día siguiente- en la iglesia de Santa María de Valladolid.
 
  Aún no contaba con 16 años el joven príncipe cuando aquí fue proclamado rey, (pues nació con casi toda seguridad dentro de la primera decena de agosto del año 1201), comenzando entonces uno de los reinados más gloriosos de la Historia de España. Tras unos primeros años dedicados a la pacificación del Reino, Fernando III se convirtió en el gran paladín de la Reconquista Española (recordemos que conquistó los reinos de Córdoba, Jaén y Sevilla, además de dominar en régimen de vasallaje los de Murcia y Granada); administrando con templanza y determinación el legado heredado de su abuelo el rey Alfonso VIII tras la victoria sobre el Imperio Almohade en la Batalla de Las Navas de Tolosa. También debemos recordar que fue durante su gobierno cuando se unificaron definitivamente los Reinos de León y Castilla bajo una misma Corona en el año 1230; que promovió la traducción del Fuero Juzgo, e impuso el castellano como idioma oficial de sus reinos en sustitución del latín; o que durante su reinado se promovió como nunca antes el arte y la cultura, siendo el reinado de su hijo Alfonso X el Sabio un buen ejemplo de ese renacimiento que fecundó Castilla aquella gloriosa primera mitad del Siglo XIII. El rey Fernando III de Castilla falleció en Mayo de 1252 en Sevilla, dejando tras de sí un inigualable legado como gobernante, que unido a su inquebrantable moralidad y afán de justicia en todo, acabó llevándolo a los altares en el año 1671.
 
  El inigualable reinado de San Fernando comenzó aquí, en la Tierra de Campos palentina, en esta localidad de Autillo de Campos; población donde el sentimiento de compromiso con su legado histórico siempre ha existido; aunque la incomprensión y dejadez tan propia de la Castilla contemporánea, pareció olvidar durante un tiempo su importancia. A partir de ahora, y ya con la vista puesta de manera especial en el VIII Centenario de la Proclamación de Fernando III el Santo como Rey de Castilla, a celebrar el año próximo, reafirmamos la convicción de que nunca más ha de extraviarse el recuerdo de lo aquí sucedido una lejana Primavera de 1217.                                        
      A.C.T. Fernando III el Santo de Palencia

Festividad de San Fernando 2016



El 12 de octubre de 2006, un grupo de jóvenes palentinos, decidimos fundar la Asociación Cultural Tradicionalista Fernando III el Santo - los dos primeros años bajo el nombre de Asociación Cultural Juvenil- ante la necesidad que sentíamos de aportar nuestro esfuerzo e ideales desde Palencia, en la defensa de la cultura, religión y tradiciones propias de nuestra Patria; principios que sentíamos usurpados, amén de mancillados, por traidores y enemigos. Una vez comprometidos en el proyecto, y elegido el nombre del Rey más grande de la Historia de nuestra Patria como Patrón e imagen de la Asociación, nos dispusimos al obligado “papeleo” que retrasó el nacimiento de esta hasta principios del año 2007. Por lo tanto, el próximo año nuestra Asociación cumplirá su décimo aniversario de vida como Asociación Cultural Fernando III el Santo. Elegimos un nombre, y por lo tanto patronazgo, que obligaba una responsabilidad que aceptamos, y que a la larga tanto nos ha enseñado y empujado en los proyectos que desde el principio nos propusimos. Muchos son los éxitos de la Asociación en estos diez años, y muchas –como no puede ser de otra manera cuando se da la cara- las decepciones; pero como las alegrías en el alma cristiana pueden más que las penas, nos quedamos con las experiencias, conocimientos y amistades que hemos logrado. Y de todo ello, de lo conseguido, nuestro mayor orgullo es sin duda haber llegado este treinta de Mayo a celebrar por décimo año consecutivo la Misa por San Fernando en su Capilla de la Catedral de Palencia. Parece que fue ayer cuando la celebramos por vez primera, teniendo que sortear con más ilusión que conocimiento los impedimentos e incomprensiones que por querer recuperar una ceremonia religiosa que durante siglos fue costumbre en todos los rincones de España -no siendo Palencia diferente en esta tradición eucarística-, nos encontramos. Por el contrario, agradecemos especialmente la colaboración y amabilidad de Don Ignacio, sacristán de la Catedral, y del Padre Don José Alonso Bustillo, quien con tanto cariño ofició durante años la Misa de San Fernando. Pero no debemos conformarnos, y por ello nuestra Asociación, independientemente de los muchos o pocos que seamos, tiene por principio básico recuperar las tradiciones; y con esa premisa, este año hemos contado con la presencia del Padre Don José Ramón García Gallardo, con quien hemos tenido la oportunidad de ofrecer a Palencia una bellísima Misa Tradicional; entendiendo desde nuestra Asociación que es lo apropiado en una jornada tan simbólica como es la Festividad de San Fernando.

Imposición al Padre García Gallardo de la insignia de honor de la A.C.T. Fernando III el Santo 
Raúl Pérez recibiendo el Premio San Fernando 2016
Este año, nos reunimos de nuevo un grupo de socios y amigos de la Asociación, acompañados de palentinos enterados de la celebración, en la Catedral de Palencia, con la ilusión de honrar a Fernando III el Santo en su Festividad. Una vez concluida la Misa impartida por el Padre García Gallardo en la Capilla de San Fernando, se celebró una cena de hermandad en el restaurante “La Traserilla”, a la que también asistieron algunos correligionarios del Círculo Carlista Antonio Molle Lazo llegados desde Madrid. Tras la cena, Luis carlón, Presidente de nuestra Asociación, pronunció un discurso en el que recordó algunas de las muchas virtudes de San Fernando, así como la relación que el Santo Rey sostuvo, especialmente en su infancia y juventud con la Palencia de su tiempo; para finalizar arengando a los presentes a no desfallecer en la defensa y divulgación de los ideales propios de nuestra Patria. Posteriormente, el Padre García Gallardo dirigió un emotivo llamamiento a la persistencia en nuestra fe, principios y tradiciones; recordando que ese es el único camino de vida justa y salvación eterna. Finalmente, el socio Juan Andrés Oria de Rueda, recordó lo mucho conseguido estos años, y lo necesario que es no desfallecer en el empeño, a pesar de las trabas e incomprensiones.  Finalizó la velada con la entrega a Don Raúl Pérez Díaz del Premio San Fernando 2016; distinción con que la A.C.T. Fernando III el Santo premia al socio que más se haya destacado durante el último año en colaborar en el éxito de la misma.


Como siempre, y para finalizar, nuestro agradecimiento a todos aquellos que hacen posible que ideas como las que representa nuestra Asociación, tan diferentes en tantos aspectos a las que propone el mundo posrevolucionario contemporáneo, se vayan consolidando año tras año. En su fortaleza y crecimiento nos va nuestra libertad y el resurgir de España.