La Espada Lobera: "La Guerra de la Oreja de Jenkins"

LA GUERRA DE LA OREJA DE JENKINS

“Ve y dile a tu rey que lo mismo le haré si a lo mismo se atreve”, le espetó el capitán español Julio León Fandiño al pirata inglés Robert Jenkins, tras apresar su nave, atarle a un mástil y cortarle una oreja en 1731. Y es que aquel suceso, más humillante que físicamente doloroso para el inglés, provocó una guerra que la historiografía inglesa denominó la “Guerra de la oreja de Jenkins”.

Conviene que nos situemos mentalmente en el principio del siglo XVIII, y nos pongamos en el lugar de un puñado de hombres que se embarcaban desde niños y que no conocían más familia que la tripulación que convivía con ellos las veinticuatro horas del día. Estos soldados curtidos en mil batallas, de valor ronco forjado a pólvora y sangre, eran enviados a la otra punta del mundo para defender la integridad del decadente Imperio Español. Un Imperio hostigado a diario por corsarios y contrabandistas ingleses, holandeses, y franceses.

Entre 1713 y 1731 se ha contabilizado que estos marinos españoles que ejercían de guardacostas en las Indias, llegaron a capturar a 180 mercantes ingleses dedicados al contrabando. Es fácil presumir la indignación que sufrirían en Londres los jerarcas del comercio marítimo inglés. Y dado que el ladrón cree que todos son de su condición, algún empleado de la “Compañía de los Mares del Sur” llegó a definir a dichos guardacostas españoles como “los más abominables ladrones de la humanidad”.

La situación, complicada de por sí, se enquistó aún más al producirse el encontronazo entre Jenkins y Fandiño. Cuentan las crónicas parlamentarias que el pirata se presentó en la Cámara de los Comunes oreja en mano para contar lo acaecido. Tras la comparecencia del corsario, se escondía una maniobra de la oposición dirigida a derribar al gobierno del Primer Ministro Walpole, que fue sometido a demoledoras presiones. Pese a que el Premier manifestó que la contienda era “injusta y deshonrosa”, al final no dudó en esconder la cabeza declarando la guerra a España.

Y es aquí donde cobra protagonismo uno de los más legendarios guerreros españoles: Blas de Lezo. Apodado “Patapalo” o “Mediohombre”, por sus numerosas heridas de guerra, tuvo su primera actuación heróica en la batalla naval de Velez-Málaga, donde perdió una pierna. Al recuperarse, continuó navegando por el Mediterráneo donde apresó numerosas naves inglesas.

Al ser elevado al empleo de teniente de guardacostas, es enviado al puerto de Rochefort, donde consigue con su valentía e ingenio hacer entrar en pánico a los ingleses que le superaban notablemente en fuerzas y potencia de fuego. Su destreza en los abordajes y en la lucha cuerpo a cuerpo hicieron que sus ascensos fuesen sucediéndose con presteza. A los 25 años estaba tuerto, manco y cojo, pero con más ganas que nunca de continuar con sus difíciles misiones.

En 1734, el Rey lo nombró teniente general de la Armada y fue destinado a Cartagena de Indias como comandante general de la plaza. Fue entonces cuando se produjo el encontronazo entre Jenkins y el capitán Fandiño. Como respuesta, el gobierno inglés envió al almirante Vernon que saqueó sin ninguna dificultad la plaza de Portobelo, en Panamá. El éxito envalentonó al inglés que desafió públicamente a Blas de Lezo, a lo que este contestó con la seca impavidez de un guerrero español: “si hubiera estado yo en Portobelo, no hubiera su Merced insultado impunemente las plazas del Rey mi Señor, porque el ánimo que faltó a los de Portobelo me hubiera sobrado para contener su cobardía”.

Pocas jornadas después, la flota inglesa –la agrupación de barcos de guerra más grande de la historia, después de la que atacó Normandía en la Segunda Guerra Mundial- puso rumbo a Cartagena de Indias con intención de sitiarla. Allí le esperaba el valiente vasco al mando de una reducida guarnición de 3.000 soldados. La plaza parecía perdida de antemano si tenemos en consideración la inferioridad frente a los ingleses que pensaban atacar con un contingente de 23.600 hombres y 2.000 cañones armados en 186 buques de guerra. No obstante Blas de Lezo contaba con su gran capacidad estratégica y su experiencia de 22 batallas. Además, su indoblegable valentía hizo que se consiguiese el milagro aplastando sin compasión a la escuadra invasora. El almirante Vernon, humillado, no tuvo más remedio que retirarse con su maltrecha armada maldiciendo a Lezo en la lejanía. Se le habían quitado las ganas de volver a retar a un español que defendía los intereses de su patria.

Ricardo Botín - A.C.T. Fernando III el Santo

Columna publicada en el "Palencia Siete" el día 29 de enero de 2010 en la página 8.

Viaje a Segovia

Aprovechando la festividad de “Nuestra Señora de la Calle”, la A.C.T Fernando III el Santo pasó el día dos de febrero una jornada de hermandad en Segovia.
Durante la jornada se pudo disfrutar de algunas de las maravillas que la capital castellana enseña con gusto al viajero. De todas ellas, fue una grata sorpresa descubrir el tesoro mudéjar que guarda en su interior el Convento de San Antonio el Real, fundado en 1455 por el rey Enrique IV, como monasterio franciscano, y que pasó a las hermanas “Clarisas” en 1485 bajo el reinado de Isabel la Católica.
No menos emocionante, por más que sea sobradamente conocido, fue la visita al Alcázar segoviano. Pues es una de esas joyas que salpican la geografía española, como símbolo poderoso de nuestro pasado.


Varios miembros de la Asociación delante del Alcázar


Trono de los Reyes Católicos en el Alcázar


Esculturas de Doña Berenguela y de San Fernando en el llamado salón de los Reyes de Castilla en el Alcázar

La Espada Lobera: "Monseñor Munilla. En tí confiamos"


Monseñor Munilla. En tí confiamos.



“En Ti confío” es el lema que ha acompañado a Monseñor Munilla para ejercer su ministerio pastoral en nuestra diócesis de Palencia desde que fuera nombrado hace poco más de tres años. El que fue en el momento de su nombramiento el obispo más joven de Europa ha dispuesto de un corto período para ejercer su labor. Sin embargo, este tiempo ha sido denso en actos y decisiones.

Se ha creado el Centro de Orientación Familiar con escuelas de adolescentes, novios, pareja, familias cristianas y padres de familia que aportan formación para la vida matrimonial, orientación en la educación de los hijos, ayuda en la resolución de conflictos, acompañamiento a la pareja, superación personal después de una ruptura matrimonial, entre otros. Otro de los hitos destacados de este centro es el proyecto “RAQUEL” que atiende a mujeres que sufren por haberse sometido a un aborto, y les permite reconciliarse con esta situación y superar el dolor de saber que causaron la muerte de un hijo.

No menos importantes, han sido las labores pastorales en todos los ámbitos. La pastoral juvenil y universitaria se ha revitalizado con las vigilias semanales nocturnas, conferencias, convivencias, peregrinaciones universitarias, así como la creación de un coro que ha grabado algún disco. Además, nuestro obispo ha peregrinado a Lourdes, Roma y Tierra Santa, ha impulsado la Adoración Perpetua (que se realiza en Las Claras desde el pasado mes de junio) y ha fomentado encuentros con familias y matrimonios. En el campo de la enseñanza, se han programado ciclos de Cine Espiritual y se han impartido charlas con contenido teológico para reconciliar fe y razón. La búsqueda de vocaciones ha sido otro de los objetivos del obispado. No obstante, ante su escaso número, el Seminario Mayor debió cerrar sus aulas para permitir a sus pocos estudiantes seguir cursando sus estudios en Madrid en un ambiente y panorama de formación más enriquecedor.

El mantenimiento del vasto patrimonio religioso palentino también se ha visto impulsado con la firma de convenios con instituciones como la Diputación Provincial, para la restauración de imágenes, iglesias y ermitas.

Pero, ante todo, Monseñor Munilla es también un obispo mediático. Desde hace años, evangeliza todas las mañanas a través de Radio María, comentando pasajes del Catecismo y respondiendo a las dudas de cristianos de toda España. Conocedor de las nuevas tecnologías, mantiene abierto un blog donde va colgando todas las cartas pastorales, reflexiones y otro material de interés. Allí, se permite tocar todos los temas, por muy comprometidos que sean: aborto, eutanasia, familia cristiana, laicismo, secularización, etc., usando una pluma elegante, pero incisiva, transmitiendo una claridad de pensamiento poco común. Muchas de estos documentos, han sido recopilados en un libro: “Las Cartas sobre la Mesa”.

Aunque nuestro obispo sea poco dado a las loas y alabanzas sus obras hablan por sí mismas. Y es por esto, que nuestra asociación le concedió hace unos meses el premio “Nuestra Señora en el Arzón” en reconocimiento a su decidida y valiente defensa de los valores cristianos. Por todo este balance, confiamos, y mucho, en que Monseñor realizará una brillantísima labor en su nuevo destino, que es su lugar de origen, donde las ovejas descarriadas no se encuentran sólo entre los seglares, y al igual que en su época de párroco en Guipúzcoa, seguirá atendiendo permanentemente a los más necesitados. Monseñor Munilla: en ti confiamos.

Asociación Cultural Tradicionalista Fernando III el Santo
Columna publicada en el periódico Palencia Siete el día 8 de enero de 2010, en la página 10.


La Espada Lobera: "¡Feliz Navidad!"

¡FELIZ NAVIDAD!

Hace más de 2.000 años, tuvo lugar un hecho que cambiaría la historia para siempre: el nacimiento de Cristo en un pequeño pueblo llamado Belén, muy cerca de Jerusalén, en la actual Palestina. Este acontecimiento tuvo tal importancia que, después de dos milenios, seguimos celebrándolo.

Aunque parezca una obviedad, es evidente que se trata de una fiesta eminentemente religiosa. Y digo esto porque parece ser que la tendencia actual es borrar, en algunos casos incluso arrancar, todo vestigio cristiano, no sólo de las festividades, sino también de la sociedad: “Halloween” por Todos los Santos, las comuniones “por lo civil”, las clases sin crucifijos…

Todos estos intentos de laicizar las festividades religiosas son siempre especialmente polémicos, debido al gran rechazo o resistencia que encuentran en la sociedad, que guste o no a nuestros gobernantes, es mayoritariamente católica.

Volviendo a la Navidad, etimológicamente, procede de “natividad”, que es lo que celebramos, la Natividad de Nuestro Señor Jesucristo. La palabra inglesa para Navidad es “Christmas”, que viene a significar “Misa de Cristo” (Christ Mass).

Respecto a la fecha elegida para celebrar semejante acontecimiento (éste sí que fue un “acontecimiento planetario”), no es casualidad que se tomase el 24 de Diciembre. Durante siglos, los cristianos hemos celebrado el nacimiento de Cristo, sin preguntarnos por la verdad histórica de la fecha. Lo cierto es que, probablemente, Jesús nació en primavera, y probablemente, unos años antes de lo que popularmente se cree, entre cuatro y siete años antes.

Pero al margen de estas curiosidades históricas, que al fin y al cabo no son más que eso, curiosidades, lo importante es que se tomó el día 24 de Diciembre para hacer coincidir Su nacimiento con el solsticio de invierno. ¿Por qué? Pues porque a partir de esta fecha, los días comienzan, muy poco a poco, a ser cada vez más largos, es decir, la luz comienza a vencer, tímidamente, a las tinieblas. Es un símbolo que redunda en lo que celebramos: la Luz que Cristo trae al mundo para vencer al mal, a las tinieblas, a la oscuridad. La vida vence a la muerte.

Todo esto que cuento, lo hago porque creo que es importante conocer la historia para poder defender nuestras creencias y nuestra tradición.

El presente año, al que ya le queda poco, ha estado marcado por la crisis. La situación económica de muchas familias ha pasado y está pasando por momentos dramáticos. La avaricia (propia y ajena) nos ha arrastrado a esta situación. A esta complicada situación hay que unir el acoso constante que está sufriendo tanto la Iglesia como la Familia. Por eso, creo que esta es una gran oportunidad para intentar recuperar el verdadero sentido de la Navidad. Es el momento de luchar para evitar que se convierta en una fiesta más del calendario, el momento de reafirmar nuestras creencias, es el momento para celebrar el nacimiento de Dios, y celebrarlo en familia.

¿Quieren una sugerencia para estos días? Pásenlos con su familia y, por qué no, acérquense con ella hasta el Museo Diocesano y disfruten de las maravillas que encierra, muchas de ellas conmemorativas de los hechos que celebramos en estos días.

Lo dicho, Feliz Navidad.

Loyola - A.C.T. Fernando III el Santo.

Columna publicada en el periódico "Palencia Siete" el viernes 18 de diciembre de 2009, en la página 12.


El Norte de Castilla entrevista al Presidente de la Asociación

EN TRES MINUTOS

"Pocas ciudades de España tienen tanta historia como Palencia".

Ricardo Botín Asociación Fernando III el Santo

24.12.09 - 00:36 -
El que conquistó toda España, el más leal, verdadero, franco, apuesto y humilde. Estos son algunos de los cumplidos que refleja el epitafio del rey Fernando III el Santo en la catedral de Sevilla. Y aún así se quedan cortos para la Asociación Cultural Tradicionalista que lleva su nombre y cuyo objetivo es reivindicar la memoria de aquellas figuras históricas vinculadas a la provincia de Palencia. Casi un año después de su fundación, el presidente, Ricardo Botín, hace un balance muy positivo de la marcha de la entidad, que ya cuenta con unos 40 miembros amantes de la historia. Además, apunta como proyectos para el nuevo año la organización de conferencias o la difusión de la figura de Blanca de Castilla.
-¿Qué tenía Fernando III para ser el perfecto caballero?
-Se puede decir que es el fundador de la monarquía española. Era un gran caballero, una persona culta, piadosa, gran militar, escribía poesía y hablaba distintos idiomas. Era un caballero completo.
-¿Los palentinos conocen la historia de su ciudad?
-Tenemos una historia increíble, y muchas veces no la conocemos y nos da la impresión de que vivimos en un pueblecito, pero no es así. Pocas ciudades tienen tanta historia como Palencia.
-Su premio Nuestra Señora en el Arzón, el obispo, José Ignacio Munilla, se va de Palencia...
-La noticia del nombramiento de José Ignacio Munilla salió unos 20 días después de concederle el premio. Si estábamos totalmente convencidos de habérselo dado, a partir de ahora lo estamos aún más. Le hemos expresado nuestro apoyo y vamos a ir a la toma de posesión a San Sebastián. Le critican sin conocerle. Es una persona joven, muy cercana y muy concienciada con los problemas actuales. Es una pena que no haya podido estar más tiempo con nosotros.
-¿Les traerán los Reyes Magos la placa al monumento Juan Ponce de León en la plaza de Pío XII?
-Desde el Ayuntamiento nos han dicho que sí, aunque es una cuestión presupuestaria. Además, por la forma que tiene de proa de barco es complicado poner una placa sin tapar el monumento. Confío en que pueda estar para el año que viene.
-La historia ha llegado a las redes sociales...
-La asociación tiene facebook y un blog. Es la mejor forma de que las personas que están fuera contacten con nosotros y sepan lo que hacemos. De otra forma no podríamos llegar a casi nadie.


Vino Español con motivo de la Navidad



La A.C.T. Fernando III el Santo organizó el pasado 23 de diciembre un Vino Español para celebrar junto con los socios y amigos las fiestas navideñas. El evento, que contó también con la presencia de varios representantes de los medios de comunicación de Palencia, se celebró en un ambiente de sana camaradería y hermandad en el Bar Capitán Flint.
Image Hosted by ImageShack.us

La Espada Lobera: "El Bello Desconocido"

EL BELLO DESCONOCIDO

Es, de todos los palentinos, sabido, que, a su catedral, se le conoce como la Bella Desconocida. Bella porque, sobre todo en su interior, se puede considerar como una de las más hermosas iglesias españolas, abarcando un compendio de estilos: Visigótico, románico, gótico, renacentista, barroco. No menos que bella, la seo palentina, es mucho menos visitada y reconocida que sus hermanas mayores de León, Burgos, Toledo o Sevilla, a pesar de que exposiciones como Las Edades del Hombre se encargaron de traernos varios centenares de miles de visitantes.

Sin embargo, Palencia, una de las cinco capitales más desconocidas de España, según las encuestas, cuenta con un museo al que se le pueden aplicar perfectamente, los mismos adjetivos que a su catedral. Un museo que cuenta con una colección de pintura y escultura de autores tan consagrados como Alonso y Pedro Berruguete, Juan de Flandes, Felipe Bigarny, Alejo de Vahía o Diego de Siloé. Maestros que, además de en Palencia, trabajaron en las más grandes obras de su tiempo como las Catedrales de Burgos o Toledo y la Capilla Real de Granada. Un museo que acoge en su seno muchas obras que, de otra manera, se habrían tragado pantanos o habrían quedado desamparadas, al alcance de la mano de los amigos de lo ajeno. Un museo donde observar el legado de los mudéjares cuyas techumbres y artesonados de madera policromados provocan el asombro del espectador. No menos, que el retablo plateresco de Báscones de Valdivia, dedicado a la Virgen y que recoge un buen número de escenas de la Historia de la Salvación del Hombre.

Calvarios, pilas bautismales, vírgenes trono, cruces y otros objetos de orfebrería nos transportan a otras épocas donde el pueblo llano, mayoritariamente analfabeto, era educado en la fe, mediante los recursos artísticos moralizados, es decir, creados para catequizar. Pero, lejos de quedar anclados en el pasado, las obras pictóricas y escultóricas, muchas convenientemente restauradas, conservan una vitalidad y una fuerza espiritual muy palpable. Cuentan que un visitante oriental, quedó impresionado ante un cuadro de la Virgen. Al ser invitado a continuar la visita, el turista comentó que era un cristiano recién convertido y que, en su cultura, no estaban acostumbrados a ver a la divinidad representada, ni siquiera podía mirarse a los ojos del Emperador, divinizado, para no verle. De este modo, el visitante quedó impactado ante la imagen de la Madre de Dios que le observaba desde la pintura.

A pesar de todas sus virtudes, las maravillas artísticas que contiene el museo son contempladas apenas por unos pocos miles de visitantes cada año, un buen número de ellos extranjeros. Muchos palentinos no han paseado nunca por sus pasillos, a pesar de llevar casi cuarenta años entre nosotros. Otros, no saben dónde ubicarlo e incluso algunos, no han oído nunca hablar de él. Pero, nuestro bello y desconocido Museo Diocesano de Palencia, posiblemente, el mejor de España en su género, sigue esperando en los bajos del Palacio Episcopal de la calle Mayor Antigua y llamando a los palentinos a que acudan a disfrutar de un patrimonio del que son herederos y que constituye el legado de unas generaciones rebosantes de sensibilidad y firmes creencias.
 
José Ángel Martín - A.C.T. Fernando III el Santo.

Columna publicada en el periódico "Palencia Siete", el viernes 11 de Diciembre de 2009, en la página 10.


La Espada Lobera: "Festividad de San Clemente"

Festividad de San Clemente


Tras más de catorce meses de asedio, el veintitres de noviembre de 1248, festividad de San Clemente. Axataf, el último rey moro de Sevilla entregaba las llaves de la ciudad al rey Fernando III de Castilla y de León. De esta manera Fernando III consumaba un reinado fecundo tanto en conquistas territoriales, como en el afianzamiento estructural de la futura nación española en torno a la Cruz y la Tradición.

Tras la conquista de la ciudad, quiso el Rey Santo ser enterrado en ella, y a pesar de que siendo todavía tierra de frontera no parecía lo más seguro, su heredero Alfonso X el Sabio cumplió con la póstuma petición de su Santo Padre, cuando el treinta de mayo de 1252 el Señor reclamó los servicios de su campeón invicto para más altas glorias. Por ello, hoy en día el cuerpo incorrupto de San Fernando descansa en el Panteón Real de la Catedral Sevillana, junto al de su hijo Alfonso y el de su primera esposa Dª Beatriz de Suabia.

Al poco de la muerte del Santo, y en acto de acción de gracias al Señor, así como recuerdo imperecedero a la obra del Santo Rey, el primer obispo de la Sevilla reconquistada, Don Remundo, instauró la que hoy es la más antigua procesión que se celebra en España. Y es que la procesión de San Clemente se celebra ininterrumpidamente desde el año 1253.

Los actos litúrgicos del día de San Clemente comienzan con la apertura de la urna donde se encuentra el cuerpo de San Fernando, en la Capilla Real de la Catedral Sevillana. Tras este acto de una solemnidad y emoción impropia de nuestros tiempos, se coloca junto al cuerpo del Santo el pendón de Castilla que lo acompañó en todas sus conquistas, así como su muy querida espada Lobera.

Tras una misa oficiada por el deán en la Capilla Real, el rey de España (el último que lo hizo fue Alfonso XIII), o en su defecto el alcalde de Sevilla, y tras prestar juramento a los viejos fueros de Castilla, coge prestada del Santo Rey la espada Lobera en alzada posición de cruz. Junto al Rey, el más joven miembro del consistorio sevillano, tiene el honor de enarbolar la vieja enseña castellana con que se rindió la ciudad. Tras ellos marchan los miembros de la cofradía de San Clemente, así como numerosos fieles (entre los que siempre se encuentra una representación palentina de la A.C.T. Fernando III el santo) en procesión.

Esta se celebra con un recorrido por el interior de la inmensa Catedral Hispalense, hasta llegar al Altar Mayor del templo, donde se celebra una segunda eucaristía dedicada a San Clemente, para posteriormente regresar a la Capilla Real recorriendo de nuevo toda la Catedral.

Tras la devolución de los símbolos de poder a su legítimo dueño, los concejales, cofrades y demás visitantes abandonan con cierta prisa la Catedral. Y no es para menos, pues no deja de ser un esperpento que el Rey que liberó Sevilla de la media luna, sea ahora honrado por un consistorio empeñado en construir mezquitas, además de intentar borrar con engaños y manipulaciones la verdadera tradición en la que se asienta nuestra cultura.

Una vez abandonan las estancias catedralicias los participantes de la celebración, la Capilla Real queda de nuevo en su habitual paz, apenas los responsables de su cuidado (la sevillana Asociación Virgen de los Reyes y San Fernando), junto con algún que otro devoto del Santo, contemplan con emoción el cierra de la urna. Y es que esta ya no se volverá a abrir hasta el treinta de mayo, festividad de San Fernando.

La casi escondida procesión de San Clemente, es una experiencia única, que te traslada a un tiempo en que nuestros antepasados vivían y morían bajo la bandera de la Fe y el Honor. Y por ello sigue siendo uno de esos pilares inquebrantables en los que se apoya firme nuestra Patria y nuestra Fe.

Luis Carlón Sjöwall - A.C.T. Fernando III el Santo

Columna publicada en el periódico "Palencia Siete", el viernes 27 de noviembre de 2009



Viaje a Sevilla







Un año más, la A.C.T Fernando III el Santo participó en los actos que se celebraron en Sevilla en la festividad de San Clemente, con motivo del aniversario de la toma de la ciudad por el rey San Fernando.


La jornada se puede calificar de completa, pues además de participar en la ceremonia religiosa que se celebra en la Capilla Real de la Catedral, también pudimos estrechar lazos con la Asociación Fernando III de Sevilla, además de participar junto a ellos en una conferencia que habían organizado para realzar tan importante día.

La Espada Lobera: "La historia en directo"

"La historia en directo"

Para todos los que crecimos con la amenaza de una guerra atómica, la caída del muro de Berlín es probablemente uno de los hechos históricos que mejor recordamos, debido a que asistimos en directo a través de la televisión. Aprovechando que ahora se cumplen 20 años, quiero rememorar aquellos sucesos con la misma emoción que viví entonces.
Me crié en un mundo dividido en dos. En las clases de geografía estudiábamos que había un estado llamado Unión Soviética que lideraba un bloque de países oscuros y tétricos, cuyo elemento aglutinador era la carencia de libertades y el socialismo más salvaje y cavernario. Por otro lado, en las clases de historia, al hablarnos de la Segunda Guerra Mundial y sus consecuencias nos explicaban que, tras la derrota de la Alemania nazi, en la conferencia de Potsdam se pergeñó un mundo bipolar que acabó desembocando en la Guerra Fría. En dicha conferencia, el planeta se partía en dos trozos separados por un imaginario “telón de acero” que, en palabras de Winston Churchill, empezaba en Stettin en el Báltico y llegaba hasta Trieste, en el Adriático.
Pero si la separación en el año 1946 era virtual, en 1961 se produjo de un modo físico cuando el Gobierno de la República Democrática de Alemania, formado por la parte oriental de Alemania, ocupada por los soviéticos tras la guerra, decidió construir un muro que les aislase del próspero fulgor de Occidente. Pese a que ya llevaban muchos años de tinieblas totalitarias, los países del Pacto de Varsovia vieron su anhelo de libertad y bienestar bloqueado por aquel hachazo de hormigón y alambre de espino.
Es difícil estimar el número total de víctimas del muro, pero se cree que hasta 1989 se habían producido 5.000 fugas a Berlín occidental; 192 personas murieron por disparos al intentar cruzarlo; y otras 200 quedaron gravemente heridas. Por no hablar de los miles de familias que quedaron separadas y que tardaron varias décadas en reencontrarse. De la extrema crueldad del régimen es paradigmático el caso de Peter Fechter, que fue tiroteado al intentar escapar y se le dejó morir desangrado a la vista de toda la prensa occidental.
En 1989, tras 28 años de muro, el bloque comunista se descomponía a gran velocidad. Los alemanes orientales exigían libertad de circulación y trataban de evadirse por cualquier medio, refugiándose en embajadas, o huyendo por la frontera entre Hungría y Austria, con mayor libertad de paso que en el resto. Los que se quedaban en la RDA comenzaron a manifestarse de un modo masivo, y el jefe del estado Eric Honecker se vio obligado a dimitir.
El 9 de noviembre de 1989, el gobierno promulgó un plan que permitía y facilitaba los viajes al exterior. En una rueda de prensa retransmitida en directo por televisión, el ministro Schabowski declaró que se eliminaban todas las restricciones a la libertad de movimiento hacia occidente. El alto funcionario comunista tardaría un tiempo en tomar conciencia de que, de ese modo, estaban dando el primer mazazo al muro. Minutos después de aquella declaración, los acontecimientos se precipitaron con miles de personas reunidas junto a las barreras, con lo que los guardias fronterizos tuvieron que abrir las puertas.
“El muro de Berlín ha caído”, fue el titular que comenzó a circular por todas la agencias de prensa. A las once de la noche, los pasos de Berlín y los del resto de la frontera con la RFA se abrieron por la presión de las masas agolpadas en los accesos. La población de Berlín Occidental recibió con alborozo a los habitantes del otro lado y en los bares cercanos al muro se servía cerveza gratis. Mientras tanto, en mitad de la euforia, los del oeste comenzaron a escalar el muro con picos y martillos iniciándose, de un modo espontáneo, la demolición del muro. Cada martillazo era un golpe en la línea de flotación del comunismo. Poco tiempo después vendrían las revoluciones de terciopelo del resto de los países del Pacto de Varsovia y la desintegración de la Unión Soviética. Y yo lo estaba viendo en directo gracias a la televisión.

Ricardo Botín - A.C.T. Fernando III el Santo

Artículo publicado en el periódico Palencia Siete.