¿Festividad de Castilla y León?



Un año más, desde la ACT Fernando III el Santo manifestamos nuestro rotundo rechazo a que el aniversario del ajusticiamiento de los “comuneros” sea la fiesta de Castilla y León. Una fiesta, que un año más se volverá a mostrar lejana a la gran mayoría de los castellano-leoneses, que no pueden entender como un mito creado hace poco más de un siglo, en el que se ensalza la traición de unos pocos nobles castellanos a su rey, pueda ser considerado símbolo en una tierra de tan glorioso y noble pasado como es la nuestra.
Cuando a finales del S. XIX se extendieron por España los ideales regionalistas y nacionalistas, Castilla no fue inmune a ello, y se rescató del olvido la traición comunera como símbolo de estas corrientes, que a su vez, fueron recogidas posteriormente por independentistas y extremistas de izquierda a mediados de los años setenta del siglo pasado. Lo grave no es que estas minorías conmemoren esta efeméride, sino que los grandes partidos que representan a la mayoría de los castellano-leoneses, nos hayan obligado a comulgar con ella, a pesar de que año tras año Villalar se convierte en una especie de “aquelarre” radical con el que poco o nada nos identificamos los que de verdad queremos a nuestra tierra. Desde aquí, un año más, pedimos que se elija una fecha más apropiada para la festividad de la Comunidad de Castilla y León, proponiendo desde nuestra Asociación el dos de diciembre, fecha en la que los Reinos de Castilla y León se unieron definitivamente en el año 1230 bajo el reinado de Fernando III el Santo.

               ACT Fernando III el Santo


Museo de la Policía Nacional en Palencia





El proyecto de creación en la antigua cárcel de Palencia del “Centro Histórico del Cuerpo Nacional de Policía, Rafael del Río”, ha puesto nuevamente de manifiesto el sectarismo del partido socialista palentino, junto con demás partidos y asociaciones de izquierda, cuando no de extrema izquierda. No contentos con haber hecho y desecho sin considerar la opinión de gran parte de los palentinos durante sus casi veinte años de gobierno municipal, ahora se agarran a la presunta falta de apoyo popular a un proyecto, que no solo daría puestos de trabajo a nuestra ciudad, sino que además sería un excelente motivo para ser visitada. Para colmo de esperpento sectario, pretenden que el edificio (un supuesto centro cultural) lleve el nombre de Miguel Hernández, poeta que nada tiene que ver con Palencia, aunque parece que ciertos políticos locales consideran que por haber estado aquí encarcelado y ser un reconocido “izquierdista” ya debe ser honrado por Palencia. Dicho esto, la ACT Fernando III el Santo, constituida por palentinos independientes de partidos políticos, y con el simple ánimo que nos da el amor que sentimos por nuestra tierra, apoyamos la creación del “Centro Histórico del Cuerpo Nacional de Policía” en Palencia.

Sí a la Vida, Palencia 2013





Un año más, la ACT Fernando III el Santo se suma a los actos en favor de la Vida que se desarrollarán en toda España. En Palencia se celebrará una concentración en la Plaza Mayor el sábado 6 de abril a las doce del mediodía.
Desde aquí, animamos a todos los socios y amigos a que acudan a tan necesaria concentración, ya sea en Palencia o en cualquiera de las otras ciudades en que se celebren concentraciones.

http://sialavida25m.org/concentraciones/

Ponce de León, quinientos años después


Melbourne es una ciudad localizada en el centro de la costa oriental de la península de Florida. Según el censo del año 2010, tiene una población de 76.000 habitantes, un tamaño muy similar al de Palencia. Para que los lectores la sitúen correctamente, se encuentra a una hora en coche del “Centro Espacial Kennedy” en Cabo Cañaveral; y muy próxima también a “Disney World”, en Orlando. Pese a que no hay consenso entre los historiadores sobre el sitio exacto, lo más probable es que, hace hoy quinientos años, Juan Ponce de León desembarcase en una de sus playas. No es un acontecimiento baladí, considerando que fue el primer europeo que puso el pie en Estados Unidos. ¡Y era palentino!




            Del mar de Campos al mar Caribe.

Aunque el municipio de Santervás de Campos se encuentre hoy en día adscrito políticamente a la provincia de Valladolid, en el siglo XV estaba estrechamente ligado a la diócesis de Palencia. Fue en esa época, concretamente en 1460, cuando nació allí Ponce de León. Siendo muy joven fue designado paje de Fernando el Católico; y años después, formando parte de su séquito, participó también en la conquista de Granada. Una vez concluida la gesta peninsular, tras recibir noticias de los ricos descubrimientos realizados por Cristóbal Colón al otro lado del océano, decidió enrolarse en 1493 junto al almirante, dispuesto por aquel entonces a iniciar su segundo viaje. Mil quinientos hombres en busca de gloria y fortuna acompañaron al genovés en esa nueva travesía hacia América.  
Ya en las Indias, sus hazañas comenzaron a sucederse, siendo destacable su intervención en la conquista de la isla de La Española (hoy en día dividida entre la República Dominicana y Haití). Debido a sus éxitos militares, fue nombrado gobernador de la provincia de Higüey. Parece ser que allí hizo una considerable fortuna vendiendo  pan de mandioca a las tripulaciones que recalaban en su encomienda. Además, también le dieron autorización para desplazarse hasta la cercana isla de San Juan (actual Puerto Rico) al mando de cuarenta y dos potenciales colonos y ocho marineros. La respuesta de los indios taínos que allí vivían no fue pacífica, por lo que tuvo que afrontar bastantes escaramuzas antes de pacificar la isla por completo.
Los problemas no dejaban de sucederse. Conforme la colonización iba progresando, el rey le concedió el cargo interino de adelantado de San Juan a nuestro paisano. Aquello provocó un conflicto con Diego Colón, que reclamó para sí todos los derechos concedidos a su padre, el almirante Cristóbal Colón. Los tribunales no tuvieron más remedio que darle la razón en perjuicio del terracampino.
Al ser relegado por la justicia, Ponce se sintió ofendido y prefirió cambiar de aires. Con la idea de alejarse lo más posible, obtuvo la concesión para explorar las islas al norte de Cuba. En marzo de 1513 partió con dos carabelas y un bergantín fletados de su propio bolsillo, navegando hacia el norte más allá de las Bahamas. Y el 2 de abril de 1513 tomó tierra cerca de la actual Melbourne, momento en el que reclamó formalmente esos territorios para la corona española.

Una expedición pionera con un objetivo oculto.

El viaje emprendido por Juan Ponce de León tenía como objetivo prioritario colonizar las islas Bimini. Hoy en día se denomina de ese mismo modo al distrito constituido por las islas más occidentales de las Bahamas (a 81 kilómetros de la ciudad de Miami). Sin embargo, nuestro paisano rebasó ese archipiélago y siguió su travesía hacia el norte porque, junto con unas tierras para explotar, buscaba algo más que no está del todo claro. La leyenda extendida por Pedro Mártir de Anglería, un cronista coetáneo de origen italiano que formaba parte del Consejo de Indias, explica que el intrépido Ponce realmente andaba tras la mítica “fuente de la juventud”, un manantial en el que todo hombre viejo que se sumergiese se convertiría en niño.
Fuese aquella mágica fuente o cualquier otro prodigio, la previsión era realizar un hallazgo importante. Además de los marineros encargados de gobernar las naves, también le acompañaron bastantes tropas. Incluso se embarcó en las bodegas a una preciosa yegua, a lomos de la cual el castellano pensaba impresionar a los caciques de aquellas islas que pretendía dominar.
Cumpliendo con los planes de la misión, tras detenerse brevemente en Melbourne, continuó viaje con rumbo sur hacia la desembocadura del río Miami, trazando una trayectoria paralela a las costas y cayos del sur de la península de Florida, para luego virar hacia el norte en dirección al golfo de Méjico. En aquel tránsito pudo comprobar que los nativos con los que se iban encontrando eran mucho más fieros que los taínos caribeños y no tenían miedo a los españoles. Era tal su crueldad que, para infligir más víctimas a sus enemigos, los indios llegaban incluso a envenenar las puntas de las flechas que lanzaban.
A la altura de Cabo Romano se vio inmerso en una nueva refriega en la que uno de sus soldados resultó muerto. Desencantado por el cariz que empezaba a tomar la expedición, dio por terminado el viaje y regresó a San Juan. De camino, recaló en varios puntos de la costa de Yucatán, sin que conste la realización de exploraciones en aquellas tierras. Con la intención de reclamar a la corona todo lo que había encontrado, el 10 de octubre de 1513 arribó a Puerto Rico.  
El retorno le tuvo que dejar un regusto agridulce. No había hallado ni el legendario manantial, ni tampoco cantidades reseñables de oro. Por si fuera poco, la hostilidad de los indígenas parecía ser bastante más elevada que lo habitual hasta entonces. En cambio, desde un punto de vista más positivo, Ponce se percató de que aquella supuesta isla de la Florida era mucho más grande de lo que nadie había imaginado. Asimismo, sin ser consciente de ello, había encontrado algo fundamental para los futuros viajes intercontinentales en barco: en la costa oriental de Florida, navegando hacia el sur, a pesar de que el viento soplaba de popa, sus carabelas no sólo no avanzaban sino que retrocedían cada vez más. Fue entonces cuando advirtieron que en aquella zona había una poderosa corriente que se dirigía hacia el norte. Se trataba de la famosa “corriente del Golfo” cuyos efectos no son sólo de índole náutica, ya que también tienen importancia capital para el clima global.  

El ansiado título de adelantado de la Florida.

En 1514, Ponce de León retornó a España para recibir su codiciada dignidad de adelantado, lo que implicaba que con sus propios recursos podría explorar y gobernar todo lo que descubriese en su zona de influencia. Gracias a ese nombramiento, por fin estaría legitimado para actuar con autonomía, sin tener que rendir cuentas a gobernadores o virreyes como Diego Colón.
Al nuevo adelantado se le encomendó la tarea de conquistar la isla de Guadalupe y la de la Florida. Su misión era someter aquellos territorios para que la corona pudiese establecer un dominio efectivo y real sobre los mismos. Con esa intención partió hacia Guadalupe, donde se enfrascó en una encarnizada lucha con los nativos, tras caer en una tosca emboscada. Aquel contratiempo, además, supuso el fracaso del viaje.  
Tuvo que aguardar hasta febrero de 1521 para organizar una nueva expedición a Florida. Durante ese tiempo pudo analizar con sosiego los fallos anteriores y tomar las medidas adecuadas para la próxima empresa, que contó con doscientos cincuenta hombres y cuatro navíos. El objetivo en este caso era constituir una colonia estable, por eso incluyó bastante material para agricultura, así como todo lo necesario para erigir un enclave en las islas Sanibel, situadas frente a la desembocadura del río Caloosahatchee. Incluso algunos franciscanos se embarcaron con él para evangelizar a los autóctonos que encontrasen por el camino. Mas al llegar hasta la bahía donde pretendían fondear, los indios rechazaron a los españoles con ímpetu. En el transcurso de la escaramuza, Ponce resultó herido por una de las temidas flechas envenenadas. Ante aquel imprevisto, lo mejor era abortar la operación y regresar a Cuba para que el adelantado se recuperase.
Las secuelas producidas por el flechazo no pudieron ser atajadas a tiempo y, tras una larga agonía, fallecía en La Habana en julio de 1521. Sus restos fueron trasladados hasta San Juan, en cuya catedral reposan a día de hoy.
Después de décadas haciendo frente con gran esfuerzo a una enorme cantidad de contrariedades, sin conseguir fijar una población estable en aquellos vastos terrenos, entregaba su vida a Dios nuestro insigne paisano. Al parecer, las dificultades debían ser tales que hasta 1565 Pedro Menéndez de Avilés no pudo fundar un primer asentamiento permanente en San Agustín de la Florida. Y esa ciudad, creada cincuenta y cinco años antes de que los Peregrinos ingleses arribasen a bordo del Mayflower a las costas de Nueva Inglaterra, es considerada a día de hoy como la más antigua de Estados Unidos.   

La ACT Fernando III el Santo en Meneses y Villlagarcía de Campos


  La ACT Fernando III el Santo continúa redescubriendo los lugares que marcaron la gloria y el destino de nuestro país a lo largo de su Historia. En esta ocasión visitamos dentro de la comarca de Tierra de Campos, la localidad palentina de Meneses de Campos y el monasterio jesuita de San Luís, enclavado en la localidad vallisoletana de Villagarcía de Campos.


Meneses de Campos
  Situado en el límite sur-oeste de la actual provincia de Palencia, Meneses cuenta con una larga Historia; ya que fue uno de los primeros núcleos repoblados en la zona de Tierra de Campos, probablemente a principios del S.X, gentes provenientes del Valle de Mena se instalaron en su solar. Ya desde principios de S. XI, se sabe que fue señorío de la familia Téllez, situación que duró hasta la caída del antiguo régimen en el S.IXX. Allí pudimos contemplar la iglesia de Nuestra Señora del Tovar, construida sobre la antigua fortaleza de los Téllez dl S.XII, donde aún se puede apreciar, especialmente en la parte exterior su torreón medieval. El interior de la iglesia, consta de tres naves y fue construido en el S.XVI orientada hacia el oeste, como mandan los cánones mirando hacia Jerusalén. Preside el interior de la iglesia un retablo barroco del S.XVII, que guarda la imagen románica de la Virgen del Tovar, patrona de la localidad, y que portaba el obispo Don Tello Téllez de Meneses en el arzón de su caballo en la Batalla de Las Navas de Tolosa. También adornan la iglesia los blasones de los Téllez, con su famosa tortilla y anillo y dos esculturas de los hermanos Alfonso y Suero Téllez con el lema familiar “Si queréis saber quién son los de los dorados arneses, hijos de la hija son de Ordoño, rey de León, y del Tello de Meneses”.


Villagarcía de Campos
Villagarcía fue desde antiguo, señorío de los Quijada. Pero es en el siglo XVI, con Don Luís de Quijada, mayordomo del emperador Carlos V, cuando la localidad adquiere lugar destacado en la Historia. Don Luís, a petición del emperador se hizo cargo de Jeromín, futuro Don Juan de Austria, y allí en su palacio (hoy convertido en unas penosas ruinas) junto con su esposa Doña Inés de Osorio fue educado el futuro “Salvador de la Cristiandad” en la Batalla de Lepanto.
Don Luís murió durante la rebelión morisca de las alpujarras, y es a partir de ahí, cuando Doña Inés manda construir el actual monasterio jesuita de San Luís para honrar a su marido. Es este monasterio joya imprescindible de nuestra Historia, pues durante casi tres siglos fue el lugar del que salieron todos los soldados de la orden jesuita que evangelizaron el mundo, y muchos son los recuerdos de esa gloriosa época que aún perviven en él. La iglesia se conserva prácticamente como en el S.XVI, y guarda preciosos retablos, cuadros e imágenes que rememoran su Historia. Además, en su museo pudimos contemplar la bandera que llevaba Don Juan de Austria en su bergantín durante la Batalla de Lepanto, y el crucifijo que salvó de la quema (unos moriscos pretendían quemarlo) Don Luís de Quijada, y que Don Juan de Austria llevó siempre consigo a partir de ese momento, tanto en Lepanto, como en su época como gobernador de Flandes. Desgraciadamente, el resto del monasterio se perdió en el S. XVIII tras la expulsión de los jesuitas de España que ordenó el nefasto rey Carlos III, y sólo a partir de los años cincuenta del siglo pasado se reedifico para convertirse en lugar de descanso de ancianos miembros de la orden.

La ACT Fernando III el Santo en Cope Palencia

El presidente de la ACT Fernando III el Santo, repasó en las mañanas de Cope Palencia la actualidad y las próximas actividades de la ACT Fernando III el Santo, prestando especial atención a las que se realizarán por la Asociación en lo que respecta a  la conmemoración del V Centenario del descubrimiento de La Florida (actual Estados Unidos) por el palentino de nacimiento Juan Ponce de León.




Espada Lobera: Ponce de León: el conquistador olvidado




  Hace exactamente 500 años, Ponce de León zarpaba de la Bahía de Añasco, en el oeste de Puerto Rico, con dos carabelas y una bergantina. Tras firmar un asiento con el Rey Fernando el Católico, regente de Castilla tras la muerte de Isabel, que le facultaba a colonizar para la corona castellana las tierras al norte del Caribe, Ponce puso rumbo norte-noroeste y bordeando las islas Bahamas, hizo una escala breve en San Salvador, el lugar donde Colón avistase por primera vez el Nuevo Mundo. El 27 de marzo, Domingo de Pascua de Resurección, la expedición viró al Oeste debido a unas tormentas que les impedían el paso hacia el Norte. Con gran dificultad, atravesó un "canal de aguas rápidas" que desviaban las naves hacia el noreste. Sin saberlo, Ponce de León había descubierto la Corriente del Golfo, una corriente natural que permitió durante siglos trazar el camino de vuelta a las naves españolas cargadas de metales preciosos hacia la península. Algunos días después, avistó la costa de lo que pensaba, eran las islas de Biminí, supuestamente llenas de oro y donde algunas fuentes situaban la Fuente de la Eterna Juventud. Dado que era la semana de Pascua y también debido a la abundante vegetación, Ponce decidió llamar a aquella isla, La Florida. Al poner pie a tierra, se convirtió en el primer europeo en pisar el territorio actual de los Estados Unidos de América.



  Aunque Santervás de Campos, lugar de nacimiento del conquistador, pertenezca hoy en día a la provincia de Valladolid, en aquella época, su parroquia pertenecía a la diócesis de Palencia, única división administrativa de su tiempo, de modo que Juan Ponce puede ser considerado, en cierto modo, también palentino. Una escultura con una exigua inscripción le recuerda en nuestra ciudad, pero ¿quién en Palencia recordará el V Centenario de la gesta de el Primer Conquistador? Mucho nos tememos que ninguna institución lo haga.

4/03/2013
José Angel Martín
A.C.T. Fernando III el Santo

Viaje a los orígenes de Fernando III el Santo


  La ACT Fernando III el Santo visitó el pasado dos de febrero los lugares que vieron nacer a Fernando III el Santo, probablemente un 24 de junio de 1201. 



  Durante el viaje, pudimos visitar la capilla de San Fernando, que se encuentra en el paraje de Valparaíso, muy cerca de donde durante más de seis siglos estuvo enclavado el monasterio de Santa María de Valparaíso, construido en época del Rey Santo. Desgraciadamente, y tras la desamortización de Mendizábal, apenas quedan ruinas; no obstante, pudimos ver algunas joyas que guardaba el monasterio, gracias a la buena disposición de Don Jeremías, párroco de Pelas de Arriba. Entre estas joyas que pudimos contemplar, destacan la figura de San Fernando que en su momento se encontraba en el monasterio, y que hoy día se encuentra en la Iglesia de Peleas de Arriba, también cabe destacar algunas piedras románicas que gracias a la diligencia del párroco se han ido rescatando, una imagen mariana antiquísima (y según nos dijeron venerada en la zona desde tiempos inmemoriales), y una reliquia de propio rey San Fernando que guarda Don Jeremías, como no puede ser de otra forma, como el mayor de los tesoros.


  Posteriormente, nos desplazamos hasta Salamanca, donde en el Regimiento de Ingenieros Nº 11, tuvimos el honor de poder ver una maravillosa escultura de Fernando III el Santo (Patrón del Regimiento de Ingenieros), obra donada por el escultor salmantino Venancio Blanco al Regimiento.


  Don Manuel González Jiménez, en su obra “Fernando III el Santo, el rey que marcó el destino de España”, nos narra así las circunstancias que rodearon el nacimiento del rey Fernando III el Santo:

 Del matrimonio entre Berenguela y Alfonso IX de León nacieron cinco hijos: Leonor, que murió pronto; Constanza, que fue monja en Las Huelgas de Burgos; Berenguela, que casó con Juan de Brienne, emperador de Constantinopla; Fernando III y Alfonso de Molina. Fernando fue el tercero en nacer. Todo parece indicar que su nacimiento se produjo al inicio del verano de 1201, tal vez hacia el 24 de junio, en un descampado cercano al monasterio que posteriormente se llamaría de Valparaíso, en el término municipal de Peleas de Arriba, provincia de Zamora. Lo insólito del acontecimiento explica el sobrenombre de Montesino con el que la gente conocería al futuro rey de Castilla y León. Sobre la fecha exacta de su nacimiento nada más podemos decir. La crónica latina de los reyes de Castilla se limita a afirmar, a propósito de la proclamación de Fernando III como rey de Castilla el dos de julio en Valladolid, que por entonces Rex autem dominus Fernandus incipiebat agere sextum decimum annum, es decír, acababa de cumplir los dieciséis años.


  Desde la ACT Fernando III el Santo, agradecemos al Regimiento de Ingenieros Nº 11 de Salamanca, al Ayuntamiento de Corrales del Vino y a todos los que de una u otra manera han colaborado en el éxito de la jornada.






Lotería ACT Fernando III el Santo (pagos)




El número de la lotería de Navidad de la A.C.T. Fernando III el Santo fue premiado con el reintegro. Para el cobro de las papeletas, damos las siguientes opciones:

-  Bar Capitán Flint  (viernes entre las 13:00 y las 14:30 horas)
-  Pedír el reintegro al socio al que se le compró la papeleta

Es necesario devolver la papeleta de la Asociación para poder cobrar el reintegro.

Feliz Navidad 2012



  Con la llegada del primer domingo de adviento, comienza el año litúrgico, antesala de una nueva Navidad. Y digo esto, porque metidos como estamos todos en esta vorágine modernista, olvidamos que son precisamente estas fechas, las de adviento, las que nos marcan escrupulosamente el devenir de los acontecimientos que trajeron al mundo a Nuestro Señor Jesucristo, hace ya dos mil doce años. Fechas, por lo tanto, que son antesala de alegría, generosidad y buenas intenciones, pero también óptimas para que nos planteemos un mayor recogimiento, además de muy apropiadas para hacer balance de lo hecho y de lo que quedó por hacer.

  En lo que concierne a la A.C.T. Fernando III el Santo, que es de lo que se trata en este caso, creo que en el marco de dicho análisis, el año lo podemos catalogar como aceptable. Sin duda, este año era un reto para nosotros, pues se cumplían dos efemérides muy importantes que marcaron muy de cerca tanto a Palencia, como a España, y sin ánimo de exagerar a la Historia de la Cristiandad, como han sido el VIII Centenario de la Batalla de las Navas de Tolosa y el de la fundación de la Universidad de Palencia, primera de España, ambos bajo el reinado de Alfonso VIII en el año 1212.

  Ante la imposibilidad de hacer frente a los dos acontecimientos, y puesto que las autoridades se decantaron desde el principio por celebrar solo la segunda, olvidando por ignorancia o cobardía que esta vino en gran parte propiciada por la primera, decidimos realzar por nuestra cuenta el VIII Centenario de la Batalla de la Navas de Tolosa, que tan gloriosamente afectó a Palencia, a pesar de la incomprensión de nuestras autoridades. Para ello, se celebró un acto central el sábado 19 de mayo, en el que contamos con el insigne escritor y periodista Don José Javier Esparza, quien impartió una conferencia titulada “Palencia en la Batalla de las Navas de Tolosa” en la que deleitó a todos los presentes con su saber y cercanía. Además, la A.C.T. Fernando III el Santo estuvo presente en los actos que en el mes de Julio organizó la “Asociación Memoria Navas de Tolosa” en el propio escenario de la batalla, junto a numerosas asociaciones de índole cultural de toda España.

  Otras muchas actividades se han desarrollado este año que ya finaliza. Sirva como ejemplo que hemos continuado realizando viajes de índole cultural a nivel local, visitando la Villa Romana de La Olmeda, el castillo de Fuentes de Valdepero y la Diputación de Palencia; A nivel nacional volvimos a Sevilla en el aniversario de la toma de la ciudad por Fernando III el Santo, a Melilla para impartir una conferencia sobre la vida de San Fernando y el ya referido de Las Navas de Tolosa; Además hemos seguido estando presentes como asociación colaboradora en todos los actos en defensa de la vida que se han llevado a cabo en nuestra ciudad; Se ha mantenido la tradición de conmemorar fechas imprescindibles como Santiago, El Pilar y San Fernando;  Y hemos entregado el segundo Premio “Nuestra Señora en el Arzón” a Don José Javier Esparza por su defensa de los valores cristianos, además del primer premio “San Fernando” a Don Ricardo Botín en reconocimiento a sus años como presidente de la A.C.T. Fernando III el Santo.

  El año se podría considerar como muy bueno, pues a grandes rasgos todo lo que nos habíamos propuesto hace un año, se ha llevado a cabo, pero lo califico simplemente como aceptable, pues no hemos conseguido alguno de nuestros principales propósitos, como que nuestros asociados se impliquen más en el proyecto, ni tampoco hemos crecido lo que una asociación como esta debiera, teniendo en cuenta especialmente la dramática situación en la que se encuentra nuestra patria. Es mucho lo que se puede hacer, y no menos lo que se debe de hacer.

  No obstante, vemos como siguen saliendo asociaciones culturales semejantes a la nuestra por todos los rincones de España, y eso sin duda refuerza el ánimo para continuar realizando esta labor de Reconquista de la memoria de nuestra nación, que tan vílmente es atacada por sus eternos enemigos y olvidada por quienes dicen defenderla.

Sin más, FELIZ NAVIDAD y fuerza y ánimo para el año que viene, que sin duda traerá nuevos retos que afrontar….

19/12/2012
Luis Carlón Sjovall
Presidente A.C.T. Fernando III el Santo