La Espada Lobera: "Puer natus in Bethlehem, alleluia!"

 


Decía C.S Lewis que “una vez, en nuestro mundo, hubo un establo, y lo que estaba en ese establo era más grande que nuestro mundo”. Pues sí, gracias a Dios, es Navidad. Y, un año más, nos preparamos para celebrar ese momento sublime, que “trastorna el Universo” según Chesterton, y que no es ni más ni menos que el nacimiento de Dios, o la encarnación del mismísimo Dios en hombre.

Pero yo voy a hablar de cine. O más bien, de Navidad y cine.

Hace años adopté la costumbre (¡cómo me gustan las costumbres y las tradiciones!) de ver en Navidad “¡Qué bello es vivir!”.

De un tiempo a esta parte, “Love actually” se ha convertido en un referente navideño, y no es extraño oír decir a unos y a otros que es la película navideña por excelencia, lo cual no es más que un indicador de la decadencia moral en la que se ha sumido la sociedad en no demasiados años. No pretendo hacer un juicio de valor sobre la película, pero lo cierto es que nunca la vería con mis hijos de 10 y 12 años. No voy a negar que tiene ciertas virtudes, lejanamente vinculadas al “espíritu navideño”, sea lo que sea eso, y que entroniza al amor como motor vital o centro en torno al cual giran nuestras vidas. Pero se trata de un amor egocéntrico, el amor a uno mismo, ese amor narcisista, que busca la felicidad propia por encima de cualquier otra cosa. De hecho, por más que busquéis, no hallaréis al niño Jesús en ningún rincón de la película.

¡Qué bello es vivir!” es una formidable película de Frank Capra de 1946. El hecho de que esté rodada en blanco y negro (hay una versión coloreada, ¡ni se os ocurra verla!), que sea un cuento de Navidad, ciertamente, y, según algunos, demasiado “dulzona”, hace que hoy en día sea menospreciada o que sea considerada “ñoña”. Pero lo cierto es que es una cinta que no sólo está de plena actualidad, sino que además toca temas transcendentales para los humanidad, poniendo el foco sobre una serie de valores, hoy denostados y pasados de moda, que, sin ánimo de ser exhaustivo, son los siguientes:

HUMILDAD

George Bailey, el personaje principal de la historia, es un buen tipo, pero por encima de cualquier otra cosa, es un hombre humilde. Salva la vida de su hermano siendo ambos niños, lo que le lleva a perder un oído. Se sacrifica constantemente por los demás, renunciando incluso a ir a la Universidad o a viajar a destinos exóticos, que es con lo que sueña. Cuando su hermano regresa de la guerra, convertido en héroe, no sólo no siente envidia, sino que está henchido de orgullo hacia él. Le mueve el amor, pero no ese amor narcisista y egocéntrico del que hablábamos antes, hoy tan valorado, sino el amor al prójimo, siguiendo el mandato evangélico.

A través de su pequeña empresa de empréstitos, ayuda a los más humildes de su comunidad, un pueblo llamado Bedford Falls, a vivir dignamente, proporcionándoles una vivienda.

TRADICIÓN

Se nos presenta a la familia de George como una familia “tradicional”. Añado la coletilla porque, hoy en día, se nos quiere vender que hay más de 20 tipos de “familia”. No es cierto, sólo hay una, y la forman un padre y una madre, al igual que la Sagrada Familia: Jesús tuvo un padre y una madre, y no fue casualidad.

George encuentra en su padre un modelo al que imitar, al que seguir. Hoy, sufrimos una fractura generacional entre padres e hijos, una victoria más de la ingeniería social que tanto daño está haciendo al mundo.

George conoce a Mary, vemos un noviazgo, un buen matrimonio y la llegada de los hijos. Me gustaría poder decir que es lo normal, pero lo cierto es que se ha convertido en algo excepcional, porque lo cierto es que hoy no hay nada más antisistema que la familia “tradicional”. La familia de toda la vida, vamos.

FE, ESPERANZA Y CARIDAD

Casi nada, las virtudes teologales.

Al comienzo de la película vemos a gente orando: la esposa de George, sus hijos y algunos de sus vecinos rezando por él. George está pasando por un terrible momento, planteándose el suicidio como consecuencia de un grave problema financiero provocado por el Sr. Potter, el “malo” de la película, un capitalista y materialista desalmado, enfermo de envidia hacia la familia de George, muy querida en el pueblo.

La oración como eje vertebrador de nuestra Fe se plasma desde el primer minuto de rodaje, se nos muestra lo mejor de la naturaleza humana, gente que se preocupa por los demás y reza.

Respecto a la Esperanza, es evidente que está presente a lo largo de toda la historia, pero especialmente en los momentos más difíciles. Y cuando todo parece perdido, cuando George no ve otra salida más allá del suicidio, es cuando se produce el milagro y un ángel que aún no se ha ganado sus alas acude en su ayuda.

Los cada vez menos católicos que vamos quedando no debemos dar nunca la espalda a los ángeles y santos, perderíamos el calor que dan a la Fe. Debemos tener siempre presente a nuestro Ángel de la guarda. No olvidemos que alguna de las primeras oraciones que todos hemos aprendido han sido el “Cuatro esquinitas tiene mi cama…” y el “Ángel de mi guarda, dulce compañía…”.

Y no hay mayor razón para la esperanza que el hecho de que Dios se hiciese hombre, encarnándose en un frágil niño, en una cueva, bajo una luz mortecina, reconciliándonos definitivamente con Él. Dios quiso hacerse uno de nosotros.

La Caridad es el hilo conductor de la historia. Frank Capra era católico, más bien de izquierdas (y odiado por las izquierdas, todo sea dicho) e hijo de una familia pobre. La preocupación social y el optimismo del protagonista están presentes en la historia, George no es ningún conformista. De hecho, es todo lo contrario: un hombre humilde que lucha contra las injusticias sociales de un capitalismo salvaje y feroz, encarnado como ya hemos dicho en el Sr. Potter, una alimaña que pretende hacerse con todo el pueblo.

Cuando el ángel nos permite ver cómo hubiese sido el pueblo si George Bailey no hubiese existido, nos encontramos con una sociedad sin alma, caracterizada por un atroz individualismo. Vemos caras largas y de enfado, bares deshumanizados a los que acuden los vecinos para anestesiar sus conciencias, peleas…

Y es aquí donde se pone de manifiesto que, gracias a George y a los fuertes vínculos comunitarios que ha sido capaz de tejer con su ejemplo, el mal y la injusticia pueden ser derrotados.

George no se deja corromper, es tentado en varias ocasiones, pero no sucumbe, porque al final, el bien siempre vence.

FAMILIA

Piedra angular sobre la que se sostiene toda una comunidad, y la solución de los problemas para George y para muchos de nosotros, o por lo menos para aquellos que aún podemos disfrutar de tener familia.

Quizá hoy sea junto con la Iglesia la institución más atacada. En estas fechas, tan alegres para algunos de nosotros, hay muchos que sufren, y no me refiero a enfermedades, pérdidas o guerras, que es un tema más complejo, sino a los desarraigados, a los que no tienen con quién celebrar una fecha tan trascendente, a aquellos que sólo cuentan con el residuo de una familia que sobrevive a los divorcios, a las mesas sin niños, porque no se han querido traer al mundo, o porque se han traído y se ha decidido asesinarlos en el vientre de sus madres, y todos aquellos que han desertado de Dios y de la Iglesia.

En “Qué bello es vivir”, la FAMILIA es lo primordial y más valioso, humaniza a la sociedad, el matrimonio es una auténtica tabla de salvación, no sólo para George, sino para todos. Ante la desesperación de nuestro protagonista, es Mary quien mantiene la cordura, intentando ayudar a su marido ante un problema que ella desconoce, sin preguntar. Sólo sabe que debe ayudarle.

De hecho, descubrimos al final de la película que es Mary la que mueve a familiares y amigos para que ayuden a su marido, algo que nadie duda en hacer, porque George es una buena persona.

La salvación sólo puede venir de Dios, es cierto, pero en este caso son Dios, la familia y la comunidad los que salvan a George.

A modo de conclusión, diré que no es una película tan “simplona” como se nos quiere hacer creer en este mundo regido por la soberbia y la vanidad que ha desechado a Dios de todas partes, este mundo que pretende despojar a la Navidad de su sentido originario, convirtiéndola en una patética falsificación neopagana, llena de luces horteras, consumismo y atracones de alcohol y polvorones.

La Navidad es la humildad de un Dios que se hace hombre, y un momento ideal para reflexionar sobre nuestra pobre existencia.

Y, por cierto, en mi opinión, esta película es una prueba fehaciente de la existencia de Dios.

Disfrutad de este gran cataclismo, en cuanto trastorno del orden social y político, que es la Navidad, porque, gracias a Dios, es Navidad, y ha nacido un Salvador, el Mesías, el Señor.

Feliz y santa Navidad.

 

Loyola.

 

P.D.: No olvidéis que cada vez que suena una campana, un ángel se ha ganado sus alas.

Comunicado de apoyo a las Asociaciones APROGC y JUCIL

Desde la A.C.T. Fernando III el Santo, y ante la gravedad de los hechos a los que asistimos desde que se confirmó el pacto de gobierno y su consiguiente “infame ley”, mediante el cual los golpistas catalanes del año 2017 van a ser puestos en libertad a cambio de los siete votos que necesita el PSOE para que Sánchez continúe ostentando el poder: queremos trasladar nuestro apoyo y agradecimiento a los dos miembros de APROGC; quienes han sido sancionados por orden del ministro del Interior -según se puede leer en la prensa- tras manifestar públicamente su compromiso al juramento de lealtad a la Patria, al Rey y a la Constitución, realizado cuando ingresaron en el Benemérito Instituto. Así mismo, trasladamos igualmente nuestro apoyo y agradecimiento al portavoz de la Asociación JUCIL, por recordar también publica y sabiamente que “la mayor felonía que se puede cometer contra una Nación es la traición de quienes tienen el deber de defenderla”. 
Dicho esto, y como entendemos ante los graves hechos que se están perpetrando en nuestra nación que en ambos casos, estos guardias civiles simplemente han ejercido su libre derecho a expresar su opinión, pues que sepamos aún no hay españoles de segunda categoría y por lo tanto todos tenemos derecho a recordar nuestros juramentos y lealtades; y viendo que aun así han sido sancionados por el Ministerio de Interior. No podemos más que temer por la pronta pérdida de libertades de todos los españoles que no apoyen el pensamiento único del Gobierno social-comunista y sus aliados separatistas y golpistas.
 
Terminamos este comunicado alzando un ¡Viva la Guardia Civil! y ¡Viva siempre España!

Festividad de la Hispanidad (Toro, 12 de octubre de 2023)

Fray Diego de Deza (Toro)

Un año más, las asociaciones Beatriz Galindo de Salamanca y Fernando III el Santo de Palencia, se reunieron el 12 de octubre en una localidad de Castilla y León para conmemorar y defender la Fiesta Nacional. Si en años anteriores visitamos las simbólicas localidades castelllanas de Villalar de los Comuneros y Medina del Campo; este año rendimos visita a la también histórica ciudad de Toro para celebrar la Festividad de la Hispanidad. Y fue así, pues este año se cumplen 500 años del fallecimiento del genial dominico toresano Fray Diego de Deza, cuya importancia para la formación de lo que hoy entendemos como Hispanidad es incuestionable, y por ello entendimos que bien merecía este año ser el epicentro su ciudad natal de nuestro homenaje y recuerdo. Además, durante el acto (adjuntamos video completo) se recordó a los presentes -entre los que se encontraban además de toresanos,  un buen grupo llegado desde Valladolid-, la importancia de reencontrarnos con los principios intrínsecos que representa la Hispanidad, y en ese contexto hispánico recuperar la relación natural con todas las naciones hijas de la Monarquía Católica Española. La plutocracia que gobierna el NOM es el gran mal de nuestro tiempo, y sólo desde un patriotismo tradicional, y de la recuperación de una Hispanidad fuerte basada en principios y tradiciones comunes, podremos defendernos de la maligna tiranía globalista que se nos está imponiendo a marcha forzada.

¡VIVA LA VIRGEN DEL PILAR! ¡VIVA CASTILLA! ¡VIVA ESPAÑA! y ¡VIVA LA HISPANIDAD!






Reconquista de Córdoba

 


Campanas recuperadas en el claustro de la Catedral de Santiago de Compostela

Hízose la entrega de Córdoba en 29 de Junio, día de los Santos Apóstoles San Pedro y San Pablo, en el año de 1236. Como el Santo Rey don Fernando, ni atribuía a su valor las victorias, ni quería para sí el aplauso de los triunfos, mirando solo a los aumentos de la Religión, hizo enarbolar una cruz en lo más eminente de la mezquita mayor, y en inferior lugar sus estandartes, dando el primer triunfo de sus victorias a la Fe. Consagró aquella mezquita, que era de las más principales que tenían los moros en España, en la Iglesia Catedral, y señaló por su primer obispo a Fray Lope, monje de Fitero, monasterio situado en las riberas del río Pisuerga. Acordóse el Santo Rey don Fernando, que doscientos y sesenta años antes habían los moros hecho traer en hombros de cristianos las campanas de Santiago hasta Córdoba, y les obligó a que con el mismo afán las restituyesen; venganza tan templada, como religiosa, pues midió la satisfacción con el compás del agravio, sin concederle nada a el enojo.

Reconocimiento en Cortes de Fernando III como Rey de Castilla (Valladolid 1 de julio de 1217)





El pasado sábado participamos en los actos organizados en Valladolid por la Asociación Cultural Conde Ansúrez, en recuerdo del Reconocimiento en Cortes de la Proclamación como Rey de Castilla de Fernando III el Santo, celebrado en la iglesia de Santa María la Antigua el primero de julio del año 1217.

En la Plaza de la Universidad, ante numeroso público presente y tras una presentación del acto por parte del Presidente de la Asociación Conde Ansúrez; se procedió a recordar por parte del Presidente de la A.C.T Fernando III el Santo (adjuntamos el discurso), los hechos ocurridos en Castilla entre 1214 y 1217, que fueron determinantes para la Proclamación Real de la reina Berenguela y su hijo el rey San Fernando. Posteriormente se recreó el juramento en las Cortes por parte del grupo de recreación medieval Villafuerte, concluyendo los actos de la jornada festiva con una ofrenda floral ante la imagen del Santo Rey de España en la Capilla de San Fernando de la Catedral de Valladolid. 

Recordamos el reconocimiento en Cortes de Fernando III como Rey de Castilla  (Valladolid 1 de julio de 1217)

El cinco de octubre de 1214 moría el rey Alfonso VIII de Castilla en la localidad abulense de Gutierre-Muñoz, mientras se dirigía a Plasencia para reunirse con Alfonso IX de León. En su lecho de muerte el rey dejó dispuesto que mientras durase la minoría de edad del heredero, Enrique I (quien apenas contaba entonces con diez años), fuese su esposa, la reina Leonor, quien se encargase de la regencia en Castilla. Poco duró esta, pues la esposa de Alfonso VIII falleció en Burgos el 31 de octubre de ese mismo año, dejando esta vez la regencia a cargo de la infanta Berenguela, a la sazón hija mayor de los reyes de Castilla, ayudada por los obispos Jiménez de Rada de Toledo y Téllez de Meneses de Palencia.

 Poco duró en este nuevo tiempo la tranquilidad, pues el conde don Fernando Núñez de Lara y sus hermanos Álvaro (alférez de Alfonso VIII y Enrique I) y Gonzalo exigieron a los pocos meses hacerse cargo de la regencia del rey niño -Al haberse hecho cargo su tío Manrique y su padre Nuño de la regencia de Alfonso VIII, se creían en derecho a gobernar el reino como en su tiempo hicieron sus familiares, pero las circunstancias no eran las mismas, y muchos otros magnates y prelados apoyaron a la infanta en esta contienda-. 

A comienzos de 1215 comenzaron los Lara a presionar a la infanta por medio de desórdenes y correrías por buena parte del reino, a las que bien atento estaba, cuando no directamente colaboraba con sus mesnadas el propio rey Alfonso IX de León, llegándose a tal estado de agitación que creyó más prudente Berenguela entregarles la regencia del rey, su hermano, a los Lara; no sin antes exigir a estos que jurasen ante el arzobispo de Toledo: “que no pudiesen mover guerra a ningún rey; y que no pudiesen dar ni quitar posesiones a los vasallos ni imponerles tributos sin acuerdo de la propia Berenguela”. 

Inmediatamente incumplieron los Lara su juramento; así lo recuerda la Crónica de Ximénez de Rada: “comenzó a ejecutar exterminios, ahumillar a los grandes, a exigir exacciones a los plebeyos enriquecidos, esclavizar las iglessias, etc..”, creándose un clima de guerra civil; tras ponerse del lado de la reina los concejos de Valladolid y Palencia, así como buena parte de la nobleza y el clero. Berenguela se vio obligada a refugiarse junto a su hermana Leonor en Autillo de Campos, donde se encontraba la fortaleza principal del Mayordomo Real, Don Gonzalo Rodriguez Girón. 

La tensión en la primavera de 1217 la define la Crónica General como quanta nunquam fui tantea in Castilla. Álvaro Pérez de Lara despojó a Girón de su puesto de Mayordomo Real, e inmediatamente inició una campaña militar desde Toledo hasta la Tierra de Campos para acabar con toda resistencia a su poder. Fueron tomados los castillos de Val de Trigueros y Montealegre, no pudiendo conquistar por el contrario el de Villalba del Alcor, bien defendido por Alfonso Téllez de Meneses; hasta llegar con malas intenciones a mediados de mayo hasta la fortaleza de Autillo de Campos, donde junto a la reina se encontraban algunos de los magnates más importantes de Castilla. 

Y en ese momento ocurrió lo impensable, el rey Enrique sufrió un grave accidente en el alcázar episcopal de Palencia, que obligó a los sitiadores a levantar el cerco. Aunque intentaron salvar la vida del joven monarca por todos los medios, el rey murió probablemente el 5 de junio. Enterados los sitiados del deceso real, inmediatamente proclamaron reina de Castilla a Berenguela en Autillo de Campos. 

El infante Fernando, hijo mayor de la Reina, se encontraba entonces en Toro junto a su padre el rey Alfonso IX de León, pues era el heredero a la corona leonesa. Consiguió Berenguela mediante un ardiz que el padre permitiese al príncipe juntarse con su madre; llegando el joven hasta Autillo de Campos el catorce de junio, donde inmediatamente su madre le cedió la corona y fue proclamado Rey de Castilla, a extramuros y bajo el testigo de un viejo olmo -como nos recuerda la Crónica-, por prelados, magnates y pueblo llano allí presente. 

Tras la proclamación real de Fernando III, salió inmediatamente la comitiva hacia Valladolid, donde se habían convocado las Cortes del Reino. Pasaron en primer lugar por Palencia, donde el obispo Téllez de Meneses organizó una procesión para honrar al joven rey en la que participó toda la ciudad. No fue así en todos los lugares, pues algunas ciudades y villas, por miedo a los Lara se negaban a reconocer la legitimidad del joven Rey; y es que estos, aliados ahora al Rey de León, pretendían entregarle Castilla al leonés y gobernar ellos en su nombre. Lo comprobaron los reyes al llegar a Dueñas, donde se encontraron con la negativa de Gil Ordoñez, señor de la villa a recibir a los legítimos reyes, lo que obligó a tomar por fuerza la fortaleza. Con tal ambiente nuevamente prebélico, llegaron Berenguela y Fernando a Valladolid a finales de junio de 1217. 

Desde todos los territorios de Castilla llegaron hasta Valladolid magnates, prelados, representantes de los concejos y de las órdenes militares; fijándose el primer día de julio para la celebración de las Cortes del Reino. La Crónica lo recuerda así: “Reunidas todas estas personas de común acuerdo por el deudo de la fidelidad, ofrecieron el reino a la noble reina Doña Berenguela, como la heredera a la que pertenecía el señorío de él” y “que allí, ante toda la gente fue reconocida la reina por suyo el reino, como heredera que era por natura y por derecho, y allí luego antes todos, cedió ella de nuevo el reino a su hijo el rey don Fernando”. 

Terminado el emotivo acto, y tras la misa y el cantó del Te Deum en la Iglesia de Santa María, se procedió al debido homenaje, siendo la reina Doña Berenguela y don Alfonso de Molina, hermano del joven Rey, los primeros en besar la mano de Fernando III el Santo. Grandes festejos vivió la villa de Valladolid aquella gloriosa jornada. 

No terminó así la cosa, pues al día siguiente llegaron noticias de que el Rey de León había acampado junto con un gran ejército en Arroyo, y que reclamaba para sí el trono de Castilla. Envió Berenguela a los obispos Don Mauricio de Burgos y Don Domingo de Ávila para que encomendasen al leonés a retirarse y no hacer guerra a su hijo. Desoyó el leonés el ruego, asesorado por los condes de Lara, se encaminó hacia Laguna con intención de iniciar el asedio a Valladolid. Entonces fue cuando el propio Fernando III, envió a su padre una embajada encabezada por el obispo Don Tello de Palencia, en la que según nos cuenta la Crónica portuguesa dijo: “Que no fatigase más sus pueblos, ni les ocasionase mayores males; que debía agradecer a la Reina el haber dado a un hijo suyo un Reino, y tal Reino que había causado a León grandes daños, y de allí en adelante no le vendría de él sino mucha ayuda”. 

No sin rechistar, levantó el campamento el leonés, y se retiró de Castilla, aunque dejando por el camino de regreso numerosos destrozos en Cabezón, Dueñas, Tariego, Calabazanos, Fromista, Villasirga y Carrión. Finalmente se llegó a un acuerdo de paz entre leoneses y castellanos en noviembre de 1217, quedando sólo los hermanos Lara alzados en modo de guerra de guerrillas, hasta que Álvaro Núñez de Lara murió en Toro, tras ser herido por una piedra, en el verano de 1218; marchando entonces sus hermanos al exilio definitivo en el Reino de León. 

Así y aquí comenzó el reinado del más importante rey de Castilla. El que la unió definitivamente con León en 1230; el que reconquistó Córdoba, Murcia, Jaén y Sevilla, dejando como reino vasallo a Granada; el que comenzó la construcción de las catedrales de Burgos, León Y Toledo, y las universidades de Palencia y Salamanca; el que oficializó el castellano como lengua en detrimento del latín, y tradujo y actualizó el Fuero Juzgo. 

Rey que fue y és símbolo máximo de buen gobierno y caballerosidad cristiana, y que a su muerte en Sevilla el 30 de mayo de 1230 dejó España casi restituida y encaminada a la unificación definitiva. Fue elevado finalmente a los altares de la santidad por Clemente X el siete de mayo de 1671.

Luis Carlón Sjovall
Valladolid a primero de Julio de 2023

Crónica de los actos organizados este año con motivo del aniversario de la Proclamación de Fernando III el Santo como Rey de Castilla



Por décimo año consecutivo se celebró en Autillo de Campos (siempre el sábado más cercano al 14 de junio) la Proclamación de Fernando III el Santo como Rey de Castilla.

Una amplia y variada programación durante toda la jornada sirvió para recordar que hace ahora 806 años, la reina Berenguela I de Castilla, que se hallaba refugiada en Autillo protegida por Gonzalo Rodríguez Girón -Mayordomo real de Alfonso VIII, Berenguela I y Fernando III-, de los insurrectos condes de Lara, cedió la corona de Castilla a su primogénito el infante don Fernando -de la que en justicia era poseedora tras la muerte accidental de su hermano el rey Enrique I en el alcázar episcopal de Palencia-: "a extramuros de la fortaleza, junto a la vieja ermita y bajo la protección de un viejo olmo de justicia; en presencia de prelados, ricos-hombres y pueblo llano", como nos recuerda la Crónica General.

Los actos que desde el primer año organizan la A.C.T. Fernando III el Santo de Palencia y el Ayuntamiento de Autillo de Campos, con el apoyo de la Diputación de Palencia y la Junta de Castilla y León, comenzó como es tradición con el acto homenaje junto al Olmo de la Proclamación. Una vez llegados los presentes en comitiva, y tras depositar sendas coronas de laurel junto al olmo; el presidente de nuestra Asociación recordó lo allí acontecido hace ocho siglos, así como la importancia que tiene conmemorarlo hoy en día. Luis Carlón recordó a los presentes que se trata de un acontecimiento tan importante como  singular; pues justo allí comenzó el glorioso reinado de San Fernando, durante el cual se reconquistaron para la Cristiandad Hispana entre otras plazas; los reinos de Sevilla, Córdoba, Murcia y Jaén. No menos importante fue la fundación de las universidades de Palencia y Salamanca, el inicio de la construcción de las catedrales de Burgos, León y Toledo, o el establecimiento del castellano en detrimento del latín como lengua oficial del Reino. También se hizo hincapié en que en el año 1230 Fernando III fue proclamado Rey de León en Benavente, juntándose ya para siempre las coronas de León y Castilla. El discurso terminó pidiendo a los presentes que fomente y se unan en  la idea de que la Festividad de San Fernando sea también la de Castilla y León, así como la de todas la regiones que pertenecieron a la Corona de Castilla; en detrimento de las actuales festividades que rezuman ideología y falsedad a partes iguales por los cuatro costados. Y es que al fin y al cabo, la unión de los reinos de Castilla y de León, fue el paso previo y definitivo para la futura restauración total de España, ya bajo el reinado de los Reyes Católicos.

Posteriormente, Rafael Bocero -presidente de la cordobesa Asociación Juvenil Gran Capitán- recitó un poema escrito para la ocasión por nuestro amigo Antonio Moreno Ruiz, que siempre tiene un recuerdo desde Sevilla para con este homenaje. Finalmente, se presentó un cuadro, obra del pintor manchego Javier Martínez Arenas, quién nos acompañó en Autillo, en el que queda reflejada para la posteridad la Proclamación tal y como la describe la Crónica General; entregándose por parte de nuestra Asociación unas copias tanto a los representantes de las entidades colaboradoras, como a los vecinos y visitantes que allí se encontraban. Tras el acto en el olmo comenzó la jornada propiamente festiva con la feria de alimentos, una conferencia sobre Isabel la Católica a cargo de doña Martha Vera, Cónsul de España en El Paso (Texas), quien vino acompañada de representantes del pueblo nativo americano de los Ysletas, y la tradicional representación teatral de la Proclamación de San Fernando a cargo del grupo teatral A ninguna parte.


SAN FERNANDO EN AUTILLO DE CAMPOS

-Antonio Moreno Ruiz

 

Bajo el cielo de la Tierra de Campos,
los trigales se mecen espléndidos,
con el aire castellano expandido,
para una fecha fundamental,

pues el catorce de junio del
año dos mil doscientos diecisiete,
fue proclamado el tercer Fernando,
como rey de Castilla, pudiendo afirmar,

la ley, la tradición y la adhesión,
de un pueblo al que muy bien comandaría;
desde difíciles y turbulentos inicios,
mas por un camino de heroísmo y santidad.

Fernando Tercero el Santo,
siempre presente en Autillo,
valgan dulzainas y banderas hacia
el olmo en honor a su perpetuidad;

el olmo sagrado de Castilla,
el olmo del recuerdo y la conciencia,
el olmo que la asociación que tu nombre
lleva, plantó para tan histórica dignidad.

Y valgan jotas palentinas y paloteos,
que bien vienen para el catorce de junio.
¡Sea siempre San Fernando conmemorado,

como emblema de nobleza y lealtad! 

Olmo de la Proclamación

                                                    ¡VIVA SAN FERNANDO!

Primera conferencia en el Foro por la Hispanidad de Palencia, a cargo de Doña Martha Vera, Cónsul Honorario de España en El Paso, Texas



El pasado jueves ocho de junio, Doña Martha Vera, Cónsul Honoraria de España en  El Paso, Texas, acompañada de representantes del pueblo de los indios Ysleta, impartió en la Sociedad Cultural Chariades una conferencia organizada por el Foro por la Hispanidad de Palencia -Foro del que nuestra Asociación es entidad co-fundadora-. Doña Martha explicó cómo pervive actualmente el legado español en sus vertientes física, espiritual y cultural en los territorios que formaron la Nueva España; así como las iniciativas con que buena parte de la comunidad hispana y numerosos pueblos indios, luchan actualmente contra la ignorancia y falsedades históricas difundidas aún hoy en día, tanto por propios como por ajenos, a través de la progre ideología woke y la ignominiosa "leyenda negra" anti española. En definitiva, es una labor de todos los hijos de España, tanto los de la peninsular como los que así se sienten en la de Ultramar, defender tanto nuestra ejemplar Historia, como el colosal legado dejado durante siglos a lo largo y ancho del orbe.

Conmemoración de la Proclamación de Fernando III el Santo como rey de Castilla 2023


  El próximo sábado 10 de junio volveremos a conmemorar la Proclamación de Fernando III el Santo como rey de Castilla en la localidad palentina de Autillo de Campos. Y como todos los años, invitamos a todo aquel que quiera acompañarnos en una jornada tan señalada para nuestra Historia. Es obligado recordar que el rey San Fernando inició en este pequeño pueblo de Palencia -tras la cesión del trono por parte de su madre, la Reina Doña Berenguela-, su glorioso reinado en Castilla. Reinado que posteriormente se completaría a partir de 1230 con el reinado en León y los reinos reconquistados en Andalucía (Córdoba 1236, Murcia 1244, Jaén 1246 y Sevilla 1248), que conformarían con su unidad la Corona de Castilla y de León, germen fundamental y definitivo para la posteriormente completa restauración de España. Esta unidad política se mantuvo hasta la llegada de los regímenes revolucionarios, que en diferentes oleadas volvieron a fomentar el regreso de las nefastas taifas separadoras a España. 

  Por nuestra parte, y siempre con el ánimo de defender lo que nos une como nación (ni más ni menos que la más antigua de Europa), y aun reconociendo como es natural, la cultura y tradiciones propias de los diferentes territorios de España: reclamamos el reconocimiento de Fernando III como símbolo supremo, y por lo tanto el 30 de mayo como festividad natural; de todos los territorios que formaron parte de la Corona de Castilla, y con especial énfasis los de la actual Comunidad de Castilla y León, formada por buena parte del territorio más histórico y significativo de los reinos de León y de Castilla.

  Por ello, este año volveremos a recordar tanto la figura del rey Fernando III, como su legado, a las once y media de la mañana en el ya tradicional acto homenaje que junto al Olmo de la Proclamación realizamos anualmente. Y durante toda el día tendremos un completo programa de actividades organizadas por el Ayuntamiento de Autillo de Campos, que completarán la programación de una jornada histórica y de verdadero orgullo; el de en nuestro caso: ser leales palentinos, castellanos y españoles a nuestras libertades, historia y tradición.

Este año además podrás adquirir camisetas de la histórica jornada, banderas de San Fernando y otros recuerdos del 806 Aniversario de la Proclamación de San Fernando en nuestra caseta. Os esperamos en Autillo para celebrar lo que en verdad los castellanos y los leoneses debemos celebrar...






Festividad de San Fernando 2023


 El pasado treinta de mayo, la A.C.T. Fernando III el Santo celebró en Palencia la Festividad de San Fernando con diversas actividades. Para empezar la jornada festiva, y por decimoctavo año consecutivo, se organizó la tradicional misa  -celebrada un año más por el padre Álvaro Pinto- en honor a nuestro Santo Patrón, en la preciosa Capilla de San Fernando de la Catedral de San Antolín de Palencia; a la cual acudieron medio centenar de personas. Posteriormente, se organizó la tradicional cena de hermandad, en la que tras los habituales discursos, se entregó el Premio San Fernando de este año al socio de nuestra Asociación: Don Luis Ignacio Rebollo.

¡VIVA SAN FERNANDO!

COMUNICADO DE LA RED SOCIOCULTURAL DESPERTA “Ante las elecciones municipales: recuperemos la verdadera representación”

 


A los comicios democráticos se les suele asociar expresiones como “ciclos electorales” o “péndulos ideológicos”. Ello denota un cierto sentido ahistórico de la política como si, en el sistema democrático, estuviéramos abocados a poder elegir entre un limitado abanico de opciones partidistas que -irremediablemente- se irán alternando en el poder. Este “determinismo” de la “libertad democrática” entraña otras paradojas. Mientras que la forma de comunidad política más próxima al hombre es su municipio, las elecciones municipales parecen quedar relegadas a una categoría menor para la partitocracia reinante.

Los partidos políticos se han arrogado, en el presente sistema, el monopolio de la representación social y política. Ellos desprecian cualquier otra formación de representación orgánica, alejada de la fácil y manipulable representación universal inorgánica, pues aquella corresponde a la verdadera naturaleza de lo social. Las elecciones municipales son instrumentalizadas por los partidos para absorber espacios de poder y visibilidad, pero sin ánimo de realizar una verdadera labor política.

Es evidente que el propio sistema democrático ha ahogado la vida municipal en detrimento de la autonómica y la nacional. Hoy por hoy, de las tres administraciones, la municipal tiene un presupuesto que representa el 10% del total. Además, la capacidad de organizar la vida municipal de los ayuntamientos es mínima, pues sus normativas se ven sometidas a normas y directivas autonómicas, estatales y europeas.

La centralización europea, estatal y autonómica ha vaciado de contenido la política municipal. Los representantes locales elegidos en las elecciones municipales apenas tienen como función distribuir prebendas económicas entre sus redes clientelares de asociaciones y empresas de servicios. Ello conlleva que el municipio deje de ser un lugar de convivencia política para transformarse en un “lugar-dormitorio” con un mínimo de servicios que satisfaga los egoísmos individuales.

Una verdadera regeneración social sólo puede empezar por los municipios. Y la representación política en ella debería estar muy por encima de los intereses partidistas. En las elecciones municipales se deben escoger representantes vecinales en vez de votar “marcas” de partidos o ideologías. Los representantes deben estar vinculados vitalmente con sus representados y no ser meros paracaidistas o lacayos de los partidos que los “han colocado” en las listas.

No puede haber libertad política, si previamente no hay libertad en los mecanismos de la responsabilidad de los sistemas de representación. La asociación DESPERTA - REDSOCIAO CULTURAL, clama por una reforma integral de los sistemas de representación municipal y por la revitalización de su política, alejada de un opresivo y perverso sistema partitocrático.

 

En un lugar de España, a 25 de mayo de 2023.

Juan Francisco Donoso Cortés


 "El liberalismo y el parlamentarismo producen en todas partes los mismos efectos: ese sistema ha venido al mundo para castigo del mundo: el acabará con todo, con el patriotismo, con la inteligencia, con la moralidad, con la honra. Es el mal, el mal puro, el mal esencial y substancial. Eso es el parlamentarismo y el liberalismo. Una de dos: o hay quien de al traste con ese sistema, o ese sistema dará al traste con la nación española, como con toda Europa."


Juan Donoso Cortés (1809-1853)

Ensayo sobre el catolicismo, el liberalismo y el socialismo (1851)

Presentación del Foro de la Hispanidad de Palencia

 


  Con el objetivo e intención de dar a conocer tanto la verdad histórica de lo que fue el “Imperio Español” o “Monarquía Hispánica” -, extendido alrededor del mundo entre los siglos XV al XIX; así como la realidad actual de los antiguos territorios españoles que aún se mantienen englobados en una unidad cultural y metapolítica llamada desde principios del siglo XX “Hispanidad”; se ha creado el Foro de la Hispanidad de Palencia.

   Teniendo en cuenta el permanente ataque que recibe nuestra Historia por parte de propios y ajenos, realzando continuamente la llamada “leyenda negra” anti-española; desde el Foro por la Hispanidad de Palencia pretendemos poner luz para desacreditar tales falsedades. Trayendo para ello a Palencia a los más importantes y reputados hispanistas, como valedores de la gran gesta cultural y política española a lo largo y ancho del orbe.

  La Sociedad Cultural Chariades y la Asociación Cultural Fernando III el Santo serán en un principio las entidades participes de este foro, quedando abierta la inclusión de cualquier otro colectivo asociativo que quiera colaborar con el Foro en el futuro.

  Por último, anunciamos que las actividades del Foro de la Hispanidad comenzaran el próximo jueves ocho de junio, con una conferencia a las 20:00 horas en la Sociedad Cultural Chariades (junto al Hotel Don Rodrigo), a cargo de Doña Martha Vera, Cónsul de España en El Paso (Texas, Estados Unidos de América), quién nos hablará del legado español en las actuales naciones de Estados Unidos y Méjico, así como de la recuperación que se está llevando a cabo de la histórica entre ambas naciones, llamada “El Camino Español”.

COMUNICADO RED DESPERTA 1º DE MAYO

 


Desde el momento en que los sindicatos fuesen concebidos hace ya más de un siglo, se ha entendido el sindicato como una asociación de trabajadores cuyo objetivo es la defensa de los intereses profesionales, económicos y laborales de los asociados.

Fiel a dicha definición, debería ser el sindicato, por tanto, la herramienta natural de las personas para desarrollarse profesionalmente, garante de la estabilidad de los puestos de trabajo, representante de los trabajadores y de sus intereses.

Frente a esta definición, sufrimos hoy en día a los autodenominados “sindicatos de clase”, organizaciones con una marcadísima tendencia política mutable según los intereses de los partidos que los controlan, ahora también escuderos del globalismo, la ideología de género y la Agenda 2030. El eufemismo “de clase” significa que no representan a todos los trabajadores sino a una sola clase social, excluyendo a todos los demás trabajadores como si estos no se ganaran el pan con su trabajo o como si no fueran personas como las demás.

Estos sindicatos “de clase” nunca han representado realmente ni tan siquiera a esa clase social, que el marxismo pretendía enfrentar a las otras en su famosa lucha de clases. Se han dedicado más bien a la propaganda y el proselitismo político,  usando actualmente hasta la saciedad con los gobiernos (de uno u otro signo) pactos destinados a cambiar descaradamente liberados o subvenciones por paz social, completamente al margen del sentido de su existencia. Florecen incluso “sindicatos de estudiantes”, capitaneados por personas con edad de llevar ya la mitad de su vida laboral cumplida, en una aberración succionadora de prebendas y fondos del Estado. Es obvio que no puede haber sindicatos de estudiantes como tales, puesto que no siendo trabajadores no tienen un puesto de trabajo que defender. Obviamente, su existencia viene marcada por la necesidad de los gobiernos de tener controlada a una parte de la juventud a golpe de subvención.

En consecuencia y volviendo a la definición con la que hemos empezado, es necesario contextualizar dónde y cómo deben llevar a cabo su labor.

Los sindicatos son parte integrante de la Nación, no algo que exista al margen de ella y en pugna constante con la misma. Por tanto, deben estar impregnados de la sensibilidad suficiente para trabajar por una patria fuerte capaz de garantizar los derechos- frente a imposiciones de organizaciones o gobiernos extranjeros o a multinacionales o intereses ajenos al bien común de la nación: habida cuenta de que solo los ricos pueden permitirse el lujo de no tener patria, es imprescindible para defender los intereses de los trabajadores defender los intereses de su patria.

Los sindicatos, tal y como desde la Red Desperta los concebimos, deben ser independientes del gobierno o de las patronales, pero colaborador con ambos por el bien común cuando sea necesario. Capaces de ponerse enfrente de decisiones impuestas por la Unión Europea como elevar la edad de jubilación o acabar con el sistema de pensiones, por mucho que intenten convencernos de que son inviables: el dinero está, pero invertido en ideologías de género, en políticas separatistas o...en banquetes para líderes sindicalistas.

Los sindicatos como así sucede en otras naciones, deberían ser la punta de lanza que llevase a la movilización continua en la calle frente a toda una serie de pérdidas de derechos y de libertades, impuestas a través de determinadas élites globalistas que nadie ha votado y cuyo único fin es cargarse por completo la clase media y la soberanía nacional, con todo lo nocivo que supone para los trabajadores.

El estado, que debe velar por la seguridad de personas y familias, ayudándolas a conseguir su realización y bienestar, debe tener uno de sus principales apoyos en un sindicalismo que esté en esa misma sintonía, que sea capaz de trabajar al margen de ideologías, que no amenace con movilizaciones si no se riega con dinero público en un continuo chantaje, que sea capaz de liberar al trabajador incluso con la propia influencia del sindicato, promocionando cuando sea necesario cooperativas de productores, por ejemplo agrarios para defenderse de la rapiña de las distribuidoras, o de trabajadores  por cuenta ajena cuando se enfrentan al cierre de plantas o deslocalizaciones de grandes empresas. Deben ser capaces también de defender a los trabajadores por cuenta propia, desamparados ahora por ese sindicalismo “de clase” que solo busca servir otros intereses políticos, ajenos a toda la problemática por la que pasan miles de pequeñas y medianas empresas.

En definitiva, aspiramos a un sindicalismo que debe ser universal para todos los trabajadores, independientemente de si son de la pública o la privada, si son obreros o ingenieros, si son por cuenta propia o ajena. Todos son personas, todos producen, todos aportan al bien común. El sindicalismo del siglo XXI no debería, pues, enfrentar a las clases, a los sexos o a los diferentes entre sí, sino aunar esfuerzos en pro de la antedicha seguridad y bienestar de la persona, de sus intereses y sus derechos como trabajador.

Día de Castilla y León (algunos apuntes necesarios)

 


Con el glorioso nombre de Castilla se han designado , a lo largo de más de 1200 años de Historia, realidades territoriales muy distintas; Castilla fue sucesivamente un alfoz o pequeño rincón de las montañas, un importante condado del reino leonés, un extenso reino y una pluricontinental Corona en cuyos territorios no se ponía el sol”. Con estas palabras describía Castilla el insigne historiador burgalés Gonzalo Martínez Díez, en su libro “El condado de Castilla, la Historia frente a la leyenda”.

Castilla, al igual que la antigua Roma, es algo más que un territorio; no tiene límites físicos, más bien se podría concretar en un persistente ideal de libertad, nobleza y lealtad; forjadas a lo largo de los siglos con el rojo de la sangre heroicamente derramada por sus hijos  y el gualda de las glorias alcanzadas en nombre de Dios y de España *(Las Batallas de Simancas, Alarcos y Navas de Tolosa, o el Descubrimiento de América y la Primera Vuelta el Mundo son un buen y pequeño ejemplo de ello). Colores que además de mostrarse en nuestra bandera nacional; ennoblecen tanto al viejo pendón castellano, como al histórico cuartelado que desde el siglo XIII ha lucido la bandera de la Corona de Castilla y León a lo largo y ancho del Orbit Terrae.

Hoy, 23 de abril, más de 1200 años después de que se pronunciase por vez primera el término árabe Al-Qila (Los Castillos o Castilla), más de 1100 años de la fundación dl Reino de León, y casi 800 desde la unión definitiva de los reinos de León y Castilla: nuestra Comunidad Autónoma celebra su controvertida festividad, conmemoración unida ineludiblemente a la derrota comunera en Villalar, el 23 de abril de 1521 .

Es por ello que en esta fecha tan significativa debemos tener claras varias cuestiones fundamentales, para no caer ni en el error de celebrar festividades impuestas y manipuladas por diversas ideologías políticas, ni en el de por un equivocado sentido patriótico, no reconocer hechos importantes de nuestra historia:

-       -   La revuelta comunera, nada tuvo que ver con las leyendas románticas creadas por la masonería de los siglos XVIII y XIX, y mucho menos con la apropiación que de sus símbolos han perpetrado marxistas y separatistas desde mediados del siglo XX. Los comuneros comandados por Padilla, Bravo y los Maldonado, defendieron en derecho, las libertades y fueros propios de Castilla frente a la intolerable intromisión política extranjera. El partido del rey Carlos I, como es bien sabido acabó derrotando la revuelta, pero no podemos olvidar que aquel levantamiento terminó frenando el despotismo flamenco con el que el heredero de los Reyes Católicos había entrado en España; cambiando de forma drástica a partir de la victoria sus iniciales políticas anti-castellanas. Es por ello, que sin duda hoy es una  jornada para recordar, pero teniendo claro que una derrota nunca se debe celebrar. Recordemos y conmemoremos pues con orgullo nuestra Historia como buenos castellanos y leoneses.

-        -  Varios siglos antes, en el año 1230, el rey Fernando III el Santo unió definitivamente bajo la misma corona los reinos de León y Castilla, creando así una unidad política natural llamada Corona de Castilla y León. Si bien el condado de Castilla nació como apéndice del reino leonés, su idiosincrasia y vicisitudes la hicieron convertirse con el tiempo en el reino más poderoso de la España medieval. Por lo tanto la unidad de los reinos, resolvía definitivamente siglos de desencuentros y conflictos entre hermanos.

-        -  Desde la caída del Antiguo Régimen, los entes políticos en que se forjó la gloria de Castilla y de León ya no existen, y tras un largo tiempo en que las nuevas ideologías revolucionarias impusieron en España el regionalismo como paso previo al nacionalismo, (en nuestro caso además separando de nuevo a León de Castilla); en la actualidad tenemos la Comunidad Autónoma de Castilla y León como ente político y administrativo, y con él: sus normas y festividades. Esto es así nos guste o no, y lo digo sin entrar en un día como el de hoy a juzgar el actual Estado de las autonomías, que ya se juzga y condena por sí mismo.

-        -  Aun así, los castellanos y leoneses no podemos ni debemos olvidar que existe una tradición milenaria que debemos respetar en lo cultural y en lo religioso. Por eso, e independientemente del sistema político que impere en cada momento, debemos recordar que la Virgen de Guadalupe es la Patrona de la Corona de Castilla, que San Millán de la Cogolla es el Santo Patrón de Castilla y que San Isidoro de Sevilla lo es de León. Estas son las fechas que en verdad debemos celebrar como castellanos y leoneses, y por supuesto como católicos; y a las cuales debemos añadir ineludiblemente el 30 de mayo, Festividad de San Fernando, nuestro grandioso rey cruzado y pacificador que como bien hemos dicho antes, reunificó definitivamente los reinos de Castilla y León en el año 1230.

 

Luis Carlón Sjovall  (A.C.T. Fernando III el Santo)

Valladolid a 23 de abril de 2023

RED SOCIOCULTURAL DESPERTA: DOSSIER EDUCACIÓN




INTRODUCCIÓN: LAS ESTRUCTURAS DE ACOGIDA

 A diferencia de los animales, el ser humano viene al mundo con una insuficiencia instintiva. Las pautas innatas de conducta existen y marcan unos límites, pero son insuficientes y no están organizadas. El ser humano tiene que construirse a sí mismo, enfrentarse a la contingencia y construir un cosmos frente al caos. Todo esto no puede hacerlo solo. El ser humano no es un Adán que empieza desde cero, ni un individuo que aparece al margen de la sociedad a la que se asocia mediante un contrato. La construcción de la humanidad del ser humano solo puede realizarse en el seno de una comunidad, entendiendo por tal el lugar natural donde va a ser acogido y reconocido. Dentro de la comunidad, los lugares privilegiados para la transmisión han sido las estructuras de acogida. Las estructuras de acogida Las estructuras de acogida permiten la integración de los individuos en el cuerpo social. Desde una perspectiva psicológica hacen posible la identificación del individuo como proceso nunca acabado, que, tomando la instintividad como punto de partida alcanza el punto culminante en la construcción de la persona. Desde una perspectiva cultural hacen viable la integración de los seres humanos en una tradición concreta, lo que les permite adquirir su identidad personal. Son, por tanto, elementos imprescindibles en el proceso de interiorización de simbolismos, representaciones y valores. Además, en su seno se realiza la actualización de las potencialidades humanas en la historia, y, sobre todo, la transmisión del lenguaje como elemento fundamental de la construcción simbólica de la realidad. Las estructuras de acogida han sido también los lugares privilegiados donde el ser humano ha planteado las “preguntas fundacionales” de su existencia (protología y escatología), es decir “de donde procedo” y “a donde me dirijo”. La socialización, la identificación, la transmisión del lenguaje y la anticipación simbólica solo llegan a convertirse en algo importante en el tejido de la existencia humana a través de las estructuras de acogida, que permiten establecer un vínculo creativo con el pasado, en y desde el presente, y configurar un futuro. Codescendencia. La familia. Es la primera estructura de acogida, gracias a la cual los individuos y grupos se establecen en el espacio y el tiempo. Las diversas culturas y tradiciones han dado lugar a diversos modelos de familia (patriarcal, matriarcal, poligámica, monogámica, nuclear, clan) pero todas tienen en común la reproducción, la primera socialización y la transmisión de la lengua materna. Cualquier agregado de seres humanos, aunque vivan bajo el mismo techo, no es una familia. Corresidencia.La ciudad. Ha sido el lugar adecuado para que se concretaran las figuras de la acción y la vida pública, inherentes a la condición humana. La ciudad no es solamente el lugar concreto donde la persona desarrollan su vida, sino el primer escalón de la organización política, que coincidían en un principio (Polis= Ciudad-Estado) y que posteriormente se diferenciaron, cuando el Estado adquirió proporciones mayores, que superaban a la ciudad. Cotrascendencia. La religión. Estructura que antaño reunía a todos los miembros de la sociedad, al margen de las convicciones personales, en torno al mismo cuerpo de creencias y prácticas simbólicas. En contra de lo que se suele afirmar, la religión no es solamente una cuestión personal, sino también algo eminentemente social. Si la ciudad es el marco preferente de la acción pública y política del ser humano, la religión es el marco preferente de las grandes preguntas de la protología y la escatología, y también del religió, es decir, del enraizamiento. La forma más elemental y básica de esta actitud es el culto a los antepasados. Crisis de las estructuras de acogida Hemos visto que la transmisión es el eje fundamental de la educación, (lenguaje, símbolos, valores, conocimientos), y que esta transmisión debe hacerse en el seno de una comunidad y a través de las estructuras de acogida. La crisis de las estructuras de acogida es una crisis antropológica y a la vez pedagógica. La crisis de la familia está estrechamente relacionada con la idea de que el individuo es anterior a cualquier estructura social, y que estas nacen de la libre asociación de los individuos. La existencia de la familia, en cualquiera de sus variedades culturales, demuestra que esto no es así, pues la familia es anterior al individuo que nace en su seno. La respuesta posmoderna a esta realidad es desligar “familia” de reproducción y de primera transmisión, y extender el concepto de “familia” a cualquier agregado de seres humanos para salvar su principio individualista asociativo. Así aparecen los “nuevos modelos de familia”, que van desde la pareja homosexual al grupo de estudiantes que comparten un piso, pasando por la señora (o el señor) que vive solo con su gato o su perro. La crisis de la ciudad también aparece ligada al individualismo, tanto si consideramos la ciudad como espacio urbano, como si la consideramos en su sentido de “Polis” o comunidad política. La despersonalización, homogenización y especulación destruyen el espacio urbano como estructura de acogida. La estructura clásica de la ciudad europea, con su centro o “ágora” (lugar idóneo para la vida política), con su iglesia (poder espiritual) y su ayuntamiento (poder político) tiende a ser sustituida por un modelo “funcionalista”, con “zonas de ocio”, centros comerciales y “ciudades dormitorio”. Si consideramos la ciudad como “Polis” o comunidad política nos encontramos con que la atomización individual tiende a separar al individuo de la actividad política. Difícilmente el bien común puede motivar las iniciativas individuales a partir del momento en que el motor de la vida política es privado. El mismo concepto de “bien común” es sustituido por el de “interés general”, que no es más que la suma algebraica de los intereses individuales. La crisis de la religión como estructura de acogida se relaciona directamente con la expulsión del fenómeno religioso de la vida pública. Subyace la idea de que las creencias religiosas son algo personal (es decir individual). Sin embargo, este laicismo no logra eliminar el fenómeno religioso, sino únicamente reprimirlo, pues el ser humano es “homo religiosus”. Lo reprimido reaparece por la puerta de atrás, en forma de fundamentalismos, adhesión a sectas y otros fenómenos destructivos. Crisis pedagógica y posmodernidad La educación (o pedagogía) es la forja de seres humanos, y ello se realiza a través de las trasmisiones en el seno de una comunidad, siendo las estructuras de acogida de esta comunidad los lugares privilegiados de estas transmisiones. La atomización individual es la principal causa de la crisis de estas estructuras de acogida, y por tanto, de la crisis pedagógica. La posmodernidad, cuyo sujeto político es el post-individuo, es decir, el individuo totalmente desarraigado, sin identidad y en el cual todo es potencial, se caracteriza por la crisis global de la educación como crisis de transmisiones. 

LOS MODELOS DE PERSONA En cada momento de la historia de las civilizaciones, la educación ha venido determinada por un determinado modelo de persona, de ser humano. En la teoría de las siete figuras en la historia de la cultura europea se describen las distintas nociones de la persona, que vienen dadas por el medio cultural y político envolvente, y que marcan la educación en cada etapa concreta, siendo incompatibles con cualquier otra figura. Estas figuras se definen a partir del nacimiento de la educación en sentido formal (es decir, desde el origen de las polei), y son sucesivamente: La persona como ciudadano de la polis (el zoonpolitikonde Aristóteles) La persona como ciudadano del mundo que se extiende por el Imperia Romano (el zoonkoinonikon de los estoicos). El hombre cristiano, tal como queda establecido por San Agustín. El ideal católico de persona, propio del Imperio español y propios de la Contrarreforma. El sujeto burgués y puritano, gestado en el contexto del protestantismo, que conforma el Imperio Británico. El “nuevo Prometeo” que corresponde al proletariado de Marx o al Trabajador de Jünger: el hombre de la revolución industrial, del fascismo y del comunismo. El post-individuo o sujeto consumidor, propio de la Globalización y del neoliberalismo, muy bien descrito por Dugin. La conclusión es que el modelo de educación depende del medio político y social envolvente, por tanto, cualquier cambio en la educación debe hacerse a través de cambios en este medio político y social. Otra conclusión es que la escuela no es, en principio, el único elemento educativo, sino que, como hemos visto, son las estructuras de acogida los principales agentes educativos. La crisis de estas estructuras en la posmodernidad ha hecho pivotar sobre la escuela un protagonismo educativo que está provocando también una crisis en esta institución. Vamos a ocuparnos ahora de la escuela. 

LA INSTITUCIÓN ESCOLAR Y SU EVOLUCIÓN La institución escolar, en su acepción más amplia, es original de la cultura europea, y muy anterior a la modernidad. Así Werner Jaeger ha definido la cultura griega clásica en clave pedagógica. La escuela romana, las escuelas monásticas medievales con su Trivium y Cuadrivium, y la propia universidad medieval, conectan de alguna manera con esta tradición pedagógica iniciada en Grecia con la Academia platónica y el Liceo aristotélico. Sin embargo, la institución escolar va a adquirir, con el advenimiento de la modernidad, un nuevo sentido. El discurso político y filosófico de la Ilustración es, antes que nada, un discurso pedagógico. Como señala Terrén empezó a finales del siglo XVII y durante el XVIII, cuando los autores del proyecto de una sociedad racionalmente educada creyeron haber sistematizado para siempre la posibilidad de conjugar el progreso moral y material de la humanidad; cuando creyeron haber encontrado en la educación nacional de la masa el instrumento decisivo para controlar el presente y conquistar el futuro. No es casualidad que una de las obras más significativas del pensamiento ilustrado, el Emilio, de Rousseau, sea una obra de pedagogía. Como veremos, el discurso pedagógico de la modernidad atravesara por diferentes fases, que corresponderán de alguna manera a los diversos estadios de desarrollo del programa de transformación social. Sin embargo, habrá elementos comunes en todos ellos: la idea de la plasticidad prácticamente infinita del ser humano, que puede ser pedagógicamente moldeado para encajar perfectamente en el proyecto social; y otra idea, corolario de la primera, de que los cambios en el sistema educativo producen, de manera casi automática, cambios en el ordenamiento social. Esta segunda la vemos formularse muchas veces con un razonamiento inverso: detrás de las deficiencias del sistema social hay deficiencias educativas. La Ilustración, como primera fase del desarrollo histórico de la modernidad, genera un modelo pedagógico cuyo representante más característico es el italiano Pestalozzi. Es muy significativo un cuadro que representa a Godoy, un ministro ilustrado, sosteniendo en una mano un bastón de mando y un libro que reza “educación pública de Pestalozzi”. En torno a 1800 el movimiento pestalozziano estaba muy difundido entre los sectores más activos de la burguesía europea. Por sus instituciones pasaron futuros industriales de zonas como Mulhouse y fue llevado hasta los Estados Unidos por un empresario, McIure, que años después fundaría New Armony en compañía de Owen. En España las primeras escuelas pestalozzianas, aunque apadrinadas por algunas sociedades ilustradas, fueron dirigidas por militares, algo que no es meramente anecdótico, pues la relación educación – ejercito sería igualmente palpable en la posterior introducción de la enseñanza mutua, importada de Inglaterra en plena fiebre lancasteriana. Estas primeras formulaciones del paradigma pedagógico de la modernidad hacen ya evidente un aspecto fundamental: bajo el discurso de una pedagogía presuntamente liberadora y socializadora, que debe hacerse extensiva hacia sectores cada vez más amplios de la sociedad, subyace una praxis de normalización, control y en definitiva de burocracia. La organización de masas, el control del tiempo y el anatema de la ociosidad son las principales características de la institución escolar moderna, al menos en sus orígenes. Estas cuestiones son las que marcan la radical inflexión con los modelos premodernos. La escuela (Scholé) fue inicialmente un hallazgo cultural del mundo mediterráneo que siguió al derrumbamiento de la civilización micénica. Venia asociada desde sus orígenes al tiempo aristocrático que permitía un cultivo desinteresado del espíritu desligado de cualquier actividad productiva y vinculado al ideal del kaloskagathós. Las instituciones escolares medievales, aunque puestas al servicio del ideal cristiano de la salvación del alma, conservan la característica de estar desvinculadas de cualquier proceso productivo. En esta línea es también muy significativo el caso de los ideologues franceses. Convencidos seguidores de la visión condorcetiana de la perfectibilidad humana a través de la educación y del análisis de las sensaciones de Condillac, los ideologues desarrollaron una fuerte vinculación con el republicanismo francés, llegando a influir decisivamente en su configuración institucional, y haciendo de la constitución napoleónica del año III prácticamente una prolongación de su ideario. Miembro de esta corriente fue Destut de Tracy que describió la ideología como una disciplina que tenía por objeto la observación y descripción de las operaciones de la mente para posibilitar una descripción correcta de los objetos y la erradicación de toda concepción no ajustada a la verdad del mundo natural. El análisis sistemático de las ideas y las sensaciones debía proporcionar la base de un conocimiento científico del que poder inferir enunciados de carácter moral. La ideología era la “primera ciencia”, la base de la gramática, de la lógica, de la educación y, en definitiva, de lo que Condorcet llamaba “el arte social”: el arte de regular la sociedad. Si las instituciones políticas resultantes de la revolución francesa y americana preparan el terreno político, social e institucional para la primera revolución industrial, las primeras formulaciones pedagógicas de la modernidad sientan las bases para que la institución escolar vaya educando a la población en la disciplina del trabajo fabril y en sus valores. A medida que la revolución industrial se extiende e involucra a más sectores de la población también lo hace la escuela moderna a través del concepto cada vez más extensivo de enseñanza obligatoria. Paralelamente se produce la decadencia de las instituciones vinculadas al mundo preindustrial, como la figura del aprendiz, que consistía en el envío de niños a otras familias y su inmersión en talleres artesanales desde muy temprana edad. La solidez y el arraigamiento de este dispositivo de educación y socialización fue una de las razones que permitieron la hegemonía de la organización gremial, hasta que las nuevas condiciones pusieron en relieve las limitaciones de un sistema de relaciones sociales y productivas no orientado hacia la reproducción expansiva constante. La cuestión gremial fue uno de los principales caballos de batalla del discurso ilustrado. A medida que el proyecto educativo de la modernidad se va desplegando los aspectos relativos a la homogeneización y al control burocrático van tomando más protagonismo. A mediados del siglo XIX se crean los primeros cuerpos de inspectores de educación, lo que en países como España fue el paso subsiguiente al establecimiento de las Escuelas Normales, a imitación del modelo francés, y de los primeros reglamentos nacionales sobre la formación y selección de maestros. En Francia la sociedad encargada de la mejora y propagación de la educación del pueblo, heredera genuina del filantropismo ilustrado, dejó de existir en 1850, un año después de la constitución del primer cuerpo de inspectores de educación. Los principios del siglo XX alumbran la gran expansión de la sociedad industrial, de la confianza ciega en la ciencia y en la técnica y de la fe absoluta en el progreso, lo que se resume en el positivismo comtiano, tanto como teoría epistemológica como filosofía de la historia . Un buen representante de la vertiente pedagógica del positivismo es el norteamericano John Dewey que pensó en la educación moderna como síntesis de dos grandes conquistas de la modernidad: la ciencia y la democracia. Siguiendo a Kant, que había pedido que se fundaran escuelas experimentales antes de extender las normales, fundó en 1896, una escuela – laboratorio en la universidad de Chicago. Dewey era consciente del impacto de la revolución industrial sobre la organización social, y sobre todo de la tremenda velocidad de las transformaciones y de la dificultad de definir el escenario que resultaría de todo el proceso; sin embargo, como liberal optimista y como positivista convencido creía en la capacidad reformadora de la ciencia, en su misión salvadora al servicio de la civilización y en la contribución del discurso pedagógico al modo de vivir racional y democrático. Para Dewey la concentración tecnológica de la educación en la metodología, la disciplina organizativa y la cientifización de la enseñanza, lejos de ser una renuncia a la utopía ilustrada eran instrumentos que permitían la realización efectiva de esta utopía. Ciencia y organización, lejos de abrir un horizonte de claudicación y renuncia, eran la gran esperanza. En este sentido puede considerarse a Dewey como el último philosophe, el descendiente de Bacon y Condorcet de la era tecnológica. El discurso pedagógico de Dewey, con el contrapunto de la psicología conductista de Watson y de Skinner , se convirtió en columna vertebral del discurso oficial hasta después de la posguerra. La idea central era que el principal problema de la nueva sociedad estribaba en la productividad de la educación como inversión rentable, tanto desde el punto de vista político como económico. Los problemas educativos, al igual que los políticos, devienen problemas técnicos. La cobertura ideológica que esta línea de reflexión concedería al desarrollismo impulsado por la OCDE o el Banco Mundial constituyó la esencia del consenso educativo de la sociedad del bienestar, característica de la posguerra. La Ley General de Educación impulsada por Villar Palasí en España, donde se desarrollaban ideas que Ricardo Díez Hochleitner había asimilado en la UNESCO, hay que enmarcarla en este tipo de discursos, fundamentados en la teoría economicista del capital humano. A partir de los años sesenta comienza un periodo de eclosión de nuevas alternativas pedagógicas, que desde el punto de visto ideológico se alimentan del discurso socialista, es decir, de la otra orilla de la modernidad. Hasta el momento este discurso poco había dicho sobre educación: esta se consideraba como un bien económico que, al igual que los otros, estaba monopolizado por la burguesía como clase dominante. El problema era más de reparto que de contenido. La reivindicación de laicidad de la enseñanza era quizá el único contenido ideológico fuerte que encontramos en este discurso. Una excepción la encontramos en el filósofo comunista italiano Antonio Gramsci (1891- 1937) que propuso una educación integral basada en las humanidades y no en la técnica, donde el niño aprenda también sus deberes cívicos frente a sus derechos, en un marco de disciplina, autoridad y trabajo, y en un sistema de igualdad de oportunidades que potencie los méritos. El punto de arranque para este nuevo discurso lo podemos situar en 1966, cuando Theodor Adorno pronunció una conferencia radiofónica en la que señalaba como principal objetivo educativo la consecución de mecanismos pedagógicos que impidieran que la guerra y el holocausto pudieran volver a repetirse. El problema, sin embargo, era que la posibilidad del holocausto era algo que estaba presente en la lógica de estas mismas fuerzas materiales y culturales que aparentemente la habían derrotado. Realidades como Vietnam, Sarajevo, Kosovo o Chechenia así lo demuestran. A partir de aquí se inicia un discurso pedagógico y político, que algunos han definido como de nueva izquierda, que alimentará la revuelta estudiantil del Mayo del 68 francés y de procesos parecidos en las universidades americanas, y cuyo representante intelectual más significativo será Herbert Marcuse, filósofo alemán formado en la escuela de Frankfurt y emigrado posteriormente a Estados Unidos. La característica principal de este discurso es la constatación de la perdida del protagonismo revolucionario de la clase obrera, que será sustituida por las minorías marginalizadas, entre las cuales jugaran un papel fundamental los estudiantes universitarios. De esta manera la revolución se refugia en las aulas y se inicia una pedagogía de la rebelión y la contestación. Pero en este discurso ideológico y pedagógico subyace una contradicción constante entre la crítica y negación de la modernidad, por un lado, o una simple reformulación de la misma por otro. Muchos seguían pensando que una renovada administración de las cosas y, entre otras, de la educación, podía conseguir una armonía definitiva de bienestar material y moral. Así genocidios como el holocausto o la bomba atómica serían más el producto de una modernidad mal administrada que un síntoma de fracaso de la misma. En el fondo persiste la esperanza de que cambios significativos en la educación produzcan cambios revolucionarios en la sociedad. A pesar de su radicalismo en la década de los setenta, el discurso de la nueva izquierda ha evolucionado hacia posiciones socialdemócratas, y en el terreno pedagógico asistimos al espectáculo de que algunos de sus argumentos, más o menos desnaturalizados, sirvan como retórica a reformas educativas de inequívoco cuño neoliberal, como es el caso de la reforma educativa española, especialmente en su variedad catalana. La imagen de Cohn-Bendit, antiguo líder de la revuelta estudiantil del Mayo francés, reconvertido en respetable miembro de la socialdemocracia alemana, aplaudiendo los bombardeos de la OTAN sobre Serbia como parte de una política global en defensa de los derechos humanos, es bastante significativa al respecto. La crisis de la modernidad Hay una amplia conciencia social de la crisis, pero tal como ha mostrado Kühn para los paradigmas científicos, estos no se abandonan hasta que aparece una alternativa y transitan por un periodo de máxima inseguridad y de explicaciones ad hoc . Algo parecido está ocurriendo con el paradigma social de la modernidad. La ideología de la modernidad se ha convertido en un discurso hueco, incapaz de dar respuesta a los problemas de la humanidad contemporánea. Por otra parte, los discursos posmodernos, que quieren aparecer como una alternativa, como el neoliberalismo, no son más que los últimos estertores de algo que agoniza. En general un sistema entra en crisis cuando es incapaz de controlar y resolver sus propias contradicciones y las perturbaciones que se producen en su entorno. Aguilar ha sumarizado estas contradicciones y perturbaciones de la siguiente manera: - Nacionalismo emergente, especialmente en las sociedades que pertenecían al antiguo imperio comunista, que es fuente constante de focos de tensión y de guerras. - Procesos de liberación del tercer mundo, especialmente en forma de fundamentalismo islámico. - Corrientes migratorias - Problemas ecológicos. - Desequilibrios demográficos. - Limites sanitarios, cuyo máximo exponente sería la aparición de pandemias como la SIDA, o el reciente COVID. - Fenómenos de degeneración del tejido social, cuyos exponentes más manifiestos serian los fenómenos de corrupción, violencia irracional, criminalidad, y otros fenómenos asociados a las drogas. - Desordenes personales, que se manifiestan en un aumento exponencial de las neurosis, depresiones y las enfermedades mentales en general. - Limite económico: imposibilidad de mantener los límites actuales de crecimiento y de prestaciones sociales que se dan en los países desarrollados, y mucho menos extenderlos al conjunto del planeta. - Inestabilidad de los mercados provocada por la globalización, que es, por otra parte, elemento imprescindible para la culminación del ciclo del sistema. - Paro. Con respecto a la educación la crisis de la modernidad se manifiesta en una creciente desconfianza hacia la capacidad de las instituciones educativas para realizar las funciones que tradicionalmente han venido desarrollando, pero paradójicamente aparece, junto a esta desconfianza, un aumento desproporcionado de las tareas y atribuciones que la sociedad parece esperar de estas mismas instituciones educativas. Hay problemas de paro porque la formación profesional que reciben nuestros jóvenes es insuficiente; hay problemas de ocio juvenil porque las vacaciones escolares son demasiado largas y porque los centros no están abiertos los fines de semana; incrementan los accidentes de tráfico porque en las escuelas e institutos no se imparte educación viaria, y así un largo etcétera. En este ambiente emergen las recetas neoliberales aplicadas a la educación, que pretenden solucionar estos problemas mediante la aplicación fundamentalista de las leyes del mercado. Se pretende trasladar la educación al ámbito privado: los centros docentes deben incrementar sus servicios y la “calidad” de los mismos, y los “consumidores” elegirán que respondan mejor a sus expectativas e intereses. El alumno (y su familia) se convierten en “clientes”. Las políticas neoliberales en educación quieren presentarse a sí mismas como posmodernas. Desde el punto de vista político se fundamentan en autores como Hayek o Fukuyama. Para el primero es socialista, y por tanto rechazable, cualquier mínimo intento de planificación o dirigismo estatal, por mínimo que sea, en el cuerpo social. El segundo teoriza sobre un supuesta Fin de la Historia, especie de utopía débil en la que se resolverán todos los problemas sociales y políticos de la modernidad de la mano del mercado como máximo regulador, y de su expresión política más genuina: la democracia formal capitalista. Desde el punto de vista cognitivo los neoliberales apuestan por la postepiestemología, como fracaso del consenso basado en la arquitectónica del cognitivismo moderno. Los proyectos de desregulación curricular, que acompañan a los proyectos pedagógicos neoliberales, dependen del paradigma postepistemológico porque en buena medida renuncian a una base universal del conocimiento: no hay fundamentos metafísicos a los que poder agarrarse y sobre las que poder imponer representaciones que no puedan cuestionarse. Podría verse en la hegemonía del constructivismo en la psicología educacional que ha inspirado la Reforma Educativa en España, concretada en la LOGSE, (y otras parecidas en Hispanoamérica) uno de los principales síntomas de este cuestionamiento. Muestra su interés primordial por los procesos y las destrezas de aprendizaje desarrolladas según la realidad circundante y los intereses del niño, lo cual tiene como corolario la reducción a un segundo plano de los contenidos culturales. El vacío de todo referente metafísico respecto a lo que hay que enseñar se rellena mediante los mecanismos de oferta y demanda trasplantados a la escuela: los profesores deben competir para atraer al alumnado y los centros escolares deben también competir para atraer más matrícula. Pero las recetas neoliberales no son una alternativa a la modernidad, sino su última expresión. Son el resultado lógico e histórico de la aplicación de un programa de transformaciones sociales que se inicia en la Ilustración, y que viene a cerrar el ciclo. En el terreno educativo las recetas neoliberales no son más que la adaptación de las instituciones docentes a las necesidades de la globalización económica, la precariedad laboral y el recorte de servicios públicos. Por otra parte, es muy ilustrativa la convergencia entre proyectos neoliberales y retórica socialdemócrata, al menos en lo que respecta a temas educativos: así por ejemplo fue bajo gobiernos laboristas cuando el Departamento de Educación y Ciencia británico fue sustituido por la Comisión de Servicios de Recursos Humanos. Algunos años después el ministro socialista español Miguel Boyer afirmaría la necesidad de suprimir la rigidez del sistema educativo a través de la presión competitiva de la enseñanza privada. En los noventa, el laborismo de la “Tercera Vía” de Tony Blair sigue insistiendo en llevar la gestión privada a la escuela pública. 

LA EDUCACIÓN EN ESPAÑA: DE LA LEY MOYANO A LA LOMLOE El 9 de septiembre de 1857, se publicaba la Ley de Instrucción Pública, elaborada por el ministro de Fomento Claudio Moyano, conocida popularmente como “ley Moyano”. Por primera vez los institutos de enseñanza media se separaban de las universidades, y se estructuraba un sistema educativo unificado. Entre otras cosas, obligaba a los institutos a tener un gabinete de Ciencias Naturales y un laboratorio. La estructura global del sistema educativo español definido por esta ley iba a durar más de 100 años, atravesado diversos regímenes políticos que mantuvieron su estructura (monarquía, dictadura de Primo de Rivera, II República, Franquismo), aunque en su seno se sucedieron distintos planes de estudios. Así, por ejemplo, en el año 1938 y aún en plena guerra civil, Pedro Sainz Rodriguez, ministro del gobierno de Burgos, aprobó un nuevo plan de estudios, con una notable presencia de las humanidades. A este plan siguió el de 1953, que creaba el bachillerato laboral, embrión de la futura Formación Profesional, que se añadía al ya existente bachillerato de comercio. Todos estos cambios de lo que ahora llamaríamos el currículo mantenía intacta la estructura del sistema, y tenían muy claro que la finalidad de los centros educativos era la instrucción pública. Llegamos a 1970, cuando se promulga la Ley General de Educación (LGE), obra del ministro de Franco Villar Palasí, que ya había realizado una previa declaración de intenciones políticas al publicar, el año anterior, el famoso Libro Blanco La Educación en España: bases para una política educativa. A pesar del contexto político en que se formula, los contenidos de esta ley podrían haberse elaborado en cualquier democracia liberal y parlamentaria de cualquier país europeo. Uno de los asesores de Villar Palasí, Diaz Hochleitner, principal cerebro del proyecto, aplicó muchas de las recetas educativas que había aprendido en sus contactos con la UNESCO. La LGE introdujo la Educación General Básica, para todos los ciudadanos españoles, con carácter obligatorio hasta los 14 años. Los maestros fueron reconvertidos en profesores de EGB con diplomatura universitaria (carrera de tres años), y las antiguas Escuelas Normales (en las cuales se podía ingresar con el bachillerato elemental) en Escuelas Universitarias del Profesorado de EGB. Al finalizar la EGB el alumno tenia dos opciones: si había superado la etapa obligatoria con satisfacción, y recibido el correspondiente título de Graduado Escolar, podía iniciar los tres cursos del Bachillerato Unificado Polivalente (BUP), y a continuación el Curso de Orientación Universitaria (COU), que se impartía en los Institutos de Bachillerato y centros privados de secundaría. Otra opción era la Formación Profesional, que se impartía, en la esfera pública, en los institutos del mismo nombre, con un profesorado específico. Podían ingresar en ella alumnos con Graduado Escolar o con el simple certificado de escolarización (es decir, que no habían superado la EGB). La LGE ya empezó a introducir elementos pedagogistas en la educación. En el año 1977, Genoveva Sastre y Montse Moreno fundaron, en el seno del Ayuntamiento de Barcelona, el IMIPAE (Institut Municipal de Psicologia aplicada a l’Educació), desde el cual empezaron a aplicarse las teorías constructivistas en la Enseñanaza Primaria. Por otra parte, hay que reconocer que la Formación Profesional fue el gran fracaso, pues el hecho de que para ingresar en la misma no se necesitara el Graduado Escolar la degradó académicamente y la convirtió en una especie de programa de garantía social. Sin embargo, también hay que decir que la aplicación de la LGE coincidió con un ambicioso programa de construcción de centros públicos, y con una notable mejora de las condiciones de trabajo y prestigio social de los docentes. En el periodo que va desde la década de los setenta a los noventa, la enseñanza pública, especialmente el bachillerato, alcanza en España sus cotas más altas de calidad y prestigio social, con un alumnado interclasista. En los cinturones industriales de las grandes ciudades y en los barrios obreros, los institutos de BUP contribuyeron a la movilidad social, pues masificaron las universidades con hijos de trabajadores. En el año 1982 el Partido Socialista Obrero Español ganaba las elecciones generales con mayoría absoluta. El gobierno de Felipe González empezó pronto a ocuparse del tema educativo. La primera ley promulgada fue la Ley Orgánica del Derecho a la Educación (LODE), que, entre otras cosas, institucionalizaba los conciertos con centros privados para que recibieran subvención pública. El propio Felipe González, en una entrevista posterior concedida a la periodista Victoria Prego, se jactaba de que “cuando nosotros llegamos al poder, solo un 10% de los centros privados recibía subvención pública; cuando dejamos el poder, el 90% de los centros privados recibía subvención pública”. Es bueno recordar este dato, cuando ahora algunos van diciendo por ahí que los socialistas están en contra de los conciertos. Después de ciertas reticencias, las patronales de la enseñanza privada se entusiasmaron con el proyecto. En realidad, y ahora se empieza a ver, el concierto no es más que una forma de control para impedir que desde algún centro privado se desarrolle un proyecto pedagógico alternativo al Pensamiento Único. En el año 1985 se inicia un proceso de experimentación, “debates” y estudios que culminaran con la promulgación, en 1990, de la Ley de Ordenación General del Sistema Educativo (LOGSE), que se aprobó con el apoyo del PNV y de CiU (la coalición nacional-socialista), y con el aplauso de los sindicatos UGT y CCOO, cuyas únicas condiciones fueron que los maestros pudieran dar clase en secundaria y que desapareciera el cuerpo de catedráticos. Esta fue la auténtica Reforma Educativa. Sostenemos que los sistemas educativos están determinados por el medio político envolvente. No se puede entender esta Reforma Educativa solamente en el plano pedagógico y académico, sino que responde a objetivos muy ambiciosos determinados por imperativos políticos y económicos de magnitud internacional. España iba a entrar en el Comunidad Europea (ahora UE) y en la OTAN, y la sociedad española tenia que cambiar para adaptarse a los cambios (a peor) que esto iba a significar. España estaba destinada a ser una nación semiperiférica en el ordenamiento mundial, lo cual significaba no tener industria pesada (desmantelada por el PSOE) y una economía basada principalmente en el sector servicios, lo cual significaba un mercado laboral precario y de poca calidad. No olvidemos que fue también el gobierno de Felipe González el que legalizó las empresas de trabajo temporal. En el preámbulo de la LOGSE dice muy claro que “Nuestro propio pasado está repleto de cambios (educativos) que fueron concebidos con la mejor intención, que contaron con el respaldo de un sólido bagaje intelectual, pero que nunca pudieron enhebrarse con la realidad que pretendían modificar”. Esta realidad que se pretende modificar es, precisamente, el objeto inmediato de la acción educativa: el estudiante. Y se pretende modificarlo para adaptarlo a una economía de mercado totalitaria (en el sentido de que invade áreas de la acción humana tradicionalmente ajenas a lo económico) y un mercado laboral precario y de baja calidad. La LOGSE significó, entre otras cosas, la exportación neocolonialista del modelo de escuela comprensiva anglosajona, no solamente a España, sino a muchos países de Hispanoamérica. John Williamson acuñó la expresión “Consenso de Washington” para referirse al programa de reformas institucionales realizadas en estos países, con reformas educativas parecidas a la española, y en las cuales colaboraron algunos de los ideólogos de la LOGSE, como César Coll. La filosofía básica de esta escuela comprensiva es la integración de “todos” los alumnos en un mismo tipo de escuela y con un mismo currículo, con una lamentable y malintencionada confusión entre la “igualdad” entendida como igualdad de derechos e igualdad de situaciones. Hay que señalar, en este sentido, que Inglaterra fue pionera en estas “integraciones”: el año 1974, la llamada Comisión Warnok, compuesta por un equipo de 26 “expertos” en pedagogía, sociología, psicología y medicina, aconsejó y consiguió la desaparición de las Escuelas Especiales para alumnos discapacitados y su integración en la red escolar normal. La comisión estaba presidida por H.M. Warnok, a propuesta de la Sra. Margaret Thatcher, por aquel entonces Secretaria de Estado de Educación y Ciencia. En España estas políticas se implementaron con un gobierno socialdemócrata, y con el apoyo de las grandes centrales sindicales, lo cual no era obstáculo para que siguieran, con obediencia ovejuna, todas las consignas económicas emanadas del FMI, pero muy útil, desde el punto propagandístico, para situar en la “caverna” cualquier posicionamiento crítico. La LOGSE provocó un tremendo vaciado de contenidos docentes, con una ESO en la que imperaba el paidocentrismo, el terror al esfuerzo, y el rechazo a todo lo que sonara a “académico”. A la ESO, de cuatro cursos, seguía un Bachillerato de solamente dos años, periodo totalmente insuficiente para preparar a los alumnos para estudios posteriores, fueran universitarios o de módulos profesionales de grado superior. En el fondo latía la idea romántica y roussoniana de la bondad natural del ser humano, del culto a lo “espontaneo” y “natural” y, en consecuencia, el rechazo absoluto a todo lo que significara autoridad, jerarquía e imposición. No vamos a ocuparnos de la serie de leyes que siguen a la LOGSE (la no nata Ley de la Calidad, la LOE y la LOMCE), pues no son más que pequeños retoques, que no cambian en absoluto el modelo. Iremos directamente a la LOMLOE, que es una nueva vuelta de tuerca a la educación en España, y a través de la cual se introducen elementos nuevos, que hacen que el sistema involuciones a peor. La LOMLOE o Ley Orgánica 3/2020 se publico en el BOE el 29 de diciembre de 2020. Derogaba la llamada LOMCE (o ley Wert) y modificaba parcialmente la LOE (de Zapatero) o Ley Orgánica 2/2006 de 3 de mayo. La ley se ha llamado también Ley Celaá por su promotora, la ministra de Educación Isabel Celaá, señora que se declara católica, y cuyas hijas han estudiado en un centro religioso de los que separan a los alumnos por sexos (consejos doy que para mí no quiero). Si las leyes posteriores a la LOGSE han sido “más de lo mismo”, aquí nos encontramos con elementos nuevos. Si hasta el momento el objetivo había sido vaciar la enseñanza de contenidos y convertir al profesorado en un hibrido de animador del tiempo libre y de funcionario de prisiones, aquí observamos un cambio cualitativo. El vacío se llena con propaganda y adoctrinamiento. Al profesorado se le exige un autentico compromiso ideológico y al alumno hay que convertirlo en activista. En el preámbulo se dice, ya sin ningún tapujo que “La Ley adopta un enfoque de igualdad de género a través de la coeducación y fomenta en todas las etapas el aprendizaje de la igualdad efectiva de hombres y mujeres, la prevención de la violencia de género y el respeto a la diversidad afectivo sexual, introduciendo en educación secundaria la orientación educativa y profesional del alumnado con perspectiva inclusiva y no sexista”. Y más adelante añade “Reconoce la importancia de atender al desarrollo sostenible de acuerdo con la establecido en la Agenda 2030. Así, la educación para el desarrollo sostenible y la ciudadanía mundial ha de incardinarse en los planes y programas educativos de la totalidad de la enseñanza obligatoria incluye la educación para la paz y los derechos humanos, la comprensión internacional y la educación intercultural, así como la educación para la transición ecológica, sin descuidar la acción local, imprescindible para abordar la emergencia climática”. Más adelante asegura que “La ciudadanía reclama un sistema educativo moderno, más abierto, menos rígido, multilingüe y cosmopolita”. En la Educación Primaria nos dice que “se trabajarán la educación para el consumo responsable y el desarrollo sostenible, la educación para la salud, incluida la afectivo-sexual. Asimismo, se pondrá especial atención a la educación emocional y en valores, entre los que se incluye la igualdad entre hombres y mujeres como pilar básico de la democracia”. El adoctrinamiento y la exigencia de la adhesión ideológico se refleja en el diseño de las oposiciones para ingresar en los cuerpos docentes. En la medida que se rebajan las exigencias de conocimientos se incrementan los ítems ideológicos. Así vemos que se exigen programaciones con “perspectiva de género”, y se remite continuamente a la Agenda 2030 y los Objetivos de Desarrollo sostenible como si se trataran de textos sagrados. La LOMLOE no afecta al esqueleto del sistema educativo: sigue existiendo la ESO de cuatro años, pero se la integra, juntamente con la Primaria, en la llamada Educación Básica. Sigue existiendo un Bachillerato de dos años, pero con una importante reforma de los exámenes de Selectividad, en los cuales ya no se tendrán en cuenta las faltas de ortografía, donde se “darán pistas a los alumnos”, y de los que nos dicen que van a ser “creativos”. La evaluación de los alumnos se va a realizar de forma “global” y teniendo en cuenta su “madurez”. Por “madurez” hay que entender el haber internalizado todos los mantras del pensamiento globalista. Se podrá promocionar con materias pendientes, e incluso se podrá obtener el título de Bachillerato en estas condiciones. La neutralización del profesorado es tal que no se ha producido prácticamente ningún tipo de respuesta a semejantes dislates, salvo entre núcleos muy reducidos de algún sindicato profesional. Algunos sectores no solamente aplauden, sino que aún les parece poco. 

NUESTRA ALTERNATIVA Partimos de la base de que los sistemas educativos están determinados por al medio sociopolítico envolvente y por una determinada figura del ser humano. No se puede plantear una alternativa educativa al margen de este medio. Por eso desde Desperta trabajamos en el terreno metapolítico para cambiar este marco, para cambiar las ideas hegemónicas. A pesar de ello, vamos a exponer una serie de puntos clave donde resumiremos nuestro concepto de la Educación. La misión de las instituciones escolares es, básicamente, la instrucción. Los demás aspectos de la transmisión educativa deben realizarse en las estructuras de acogida. Reactualizar los valores clásicos de la Cultura Europea. La tradición clásica, la herencia cultural del catolicismo y las ciencias desde un punto de vista no positivista deben ser los ejes fundamentales de la transmisión. Protagonismo de la enseñanza pública como eje del sistema y como factor fundamental de movilidad social. En lugar de subvenciones a los centros privados, que no son más que un instrumento de control, ayudas directas a las familias (cheque escolar). Recuperar el papel de la familia. Aunque el protagonismo estatal en la administración de la enseñanza sea incontestable, la educación es una función social que supera, con mucho, el marco administrativo del estado. El papel de la familia como estructura de acogida es imprescindible, sobre todo en los primeros estadios de socialización. La educación debe formar ciudadanos, no consumidores. Ciudadanos que conozcan sus derechos, pero también sus deberes, que sean responsables y cumplan las normas comunitarias. Recuperar el valor de la voluntad, del esfuerzo y del sacrificio. Recuperar la autoridad y el prestigio social del profesorado. Apostar por la igualdad de oportunidades. Nadie debe ver limitadas sus posibilidades por motivos económicos. Igualdad en la línea de salida, no en la de llegada. La selección es un imperativo consustancial en la función educativa. 

Este DOSSIER ha sido efectuado por un equipo de trabajo y estudio de DESPERTA/Red sociocultural y puede ser citado y/o reproducido totalmente tan sólo con mención expresa de sus autores, o parcialmente tan sólo tras la aprobación expresa de las citas por parte de los mismos.