La Espada Lobera: "El nefando crimen del aborto".

"El nefando crimen del aborto"

Cuando escuché la penúltima “bibianada” (léase habitual exabrupto pronunciado por la Ministra de Igualdad, Bibiana Aido): «un feto de 13 semanas es un ser vivo pero no es un ser humano», mi primera reacción fue la risa socarrona, que fue convirtiéndose en indignación cada vez más furiosa, hasta que ahora, tras sopesar un poco la frasecita, me encuentro atenazado de espanto porque, como luego explicaré, la ministra ha dejado entrever con dicha afirmación la vileza de la ideología que profesa y lo que nos puede esperar si estos inicuos continúan adelante con sus propósitos. Pero antes de entrar en la ideología de la “miembra” (uso otra “bibianada”) del gobierno, no puedo dejar de decir que un feto de 13 semanas -que son más de tres meses- es un «ser» porque existe y es «humano» porque proviene del hombre y no del ciempiés. Y claro, la ciencia nos dice que a los tres meses el feto ya tiene todos sus órganos formados y en funcionamiento incluso da volteretas y se chupa el dedo, y sí, sus órganos y sistemas son humanos, no de otra especie, como no podía ser de otra manera. Todavía no conozco ninguna mujer que haya dado a luz a un cordero, aunque quizás en el pueblo de la ministra pudiera haber ocurrido y por eso es capaz de soltar semejante barbaridad, aunque creo que la razón no ha sido esa, ni tampoco su ignorancia, pues por algo habrá llegado a ministra, sino, como ya he dicho y me reafirmo, la vileza de la ideología que profesa, que no es otra que eso que llaman “progresismo”. Pues bien, al igual que al legislar sobre los nuevos “matrimonios” y el divorcio-exprés se vislumbró que el interés del “progresismo” no era –ni es- profundizar en el reconocimiento de los derechos fundamentales sino profundizar en la destrucción de la familia, santuario que evita que los hombres se conviertan en idiotas porque allí se transmiten sin injerencias del poder los valores y principios que nos sustentan; ahora con el proyecto que abunda en el «nefando crimen del aborto», como lo definió el Vaticano II (nº51 de la Gaudium et Spes) el interés progresista no es seguir reconociendo más supuestos derechos, tan falsos como infames como el supuesto derecho a decidir, sino acabar de corromper completamente nuestra sociedad. La razón es bien sencilla: una sociedad en la que sus gobernantes ya no solo niegan el más fundamental y sagrado derecho a la vida al ser humano más indefenso e inocente, sino que le niegan hasta su propia condición humana será una sociedad que estará corrompida en sus cimientos. Sí, una sociedad capaz de comerse a sus hijos porque no los considera humanos, a partir de tamaña barbaridad será capaz de cualquier cosa y podrá elevar a rango de ley la próxima atrocidad que se les ocurra. Por cierto, a quiénes serán los siguientes en declarar inhumanos, ¿a los enfermos terminales? ¿a los ancianos con alzheimer? ¿a los minusválidos? ¿o quizá a quiénes negamos las ruedas de molino que nos quiere hacer comulgar la progresía? Con lo cual si aceptamos esta ley como si nada, una ley infame que ampara el genocidio de nuestros hijos porque no son humanos, habremos aceptado la definitiva corrupción de nuestra sociedad y si como decía San Agustín: «Un pueblo corrompido solo puede ser gobernado por tiranos», España se habrá de convertir en el cortijo de los tiranos que podrán hacer con él lo que habitualmente hacen los tiranos: gobernar despóticamente y perseguir a los que se opongan, si bien esta vez lo harán con los aderezos habituales de la cosmética democrática. Ya vislumbraba este panorama Juan Pablo II cuando en la “Evangelium vital” decía sobre el aborto: «Nos encontramos ante una enorme amenaza contra la vida: no sólo la vida: no solo la de cada individuo, sino también la de toda la civilización». En momentos, como el actual, de atrofia mental aguda, el elixir más vivificante puede ser la lectura del resto de esa Carta del Papa Magno, pues su rebosante Verdad nos hará libres aunque empecemos a vivir en una tiranía.

Juan Herrero - A.C.T Fernando III el Santo

Columna publicada en el periódico "Palencia siete" la semana del 10 al 16 de julio de 2009.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Hay que hacer algo para acabar con crímenes tan horrendos. Buen artículo.

Arancha dijo...

Pues ya está perpetrada la aberración.
Nos queda hablar claro, como en este artículo.