La Espada Lobera: "Ultra-Católicos"

Ultra-Católicos

Desde que Don José Ignacio Munilla fue nombrado obispo de San Sebastián, una coletilla es machaconamente repetida por los recalcitrantes voceros de algunos medios de comunicación. Ultra-Católico, comenta uno por allí, Ultra-Católico, responde el otro por allá. Y todos nos vamos acostumbrando a este tipo de injurias con la misma facilidad con que aceptamos como algo normal la violencia, el vicio ó la nula educación tan asentada y consentida en nuestra sociedad, y a la que tanto contribuyen esos mismos medios de comunicación a los que tanto les molesta la coherencia de los católicos. Desgraciadamente, la mayor parte de la sociedad acepta resignada estos nuevos hábitos en pos de no molestar y ser “buenos ciudadanos”.

Evidentemente, el adjetivo “Ultra-Católico”, no se ha utilizado por primera vez para definir a Don José Ignacio, pero nos sirve para reflexionar sobre la manipulación de las palabras con que nos deleitan constantemente estos presuntos expertos en “todo”.

Definamos pues la expresión “Ultra-Católico”; En principio, el término "ultra" se queda un tanto cojo si no se le añade el adverbio "plus" (en castellano más), que junto a "ultra" significaría “más allá”, pues se supone que quieren decir, más allá que católico. Por otro lado, la expresión “ultra”, es de imaginar que la tomarán como peyorativa, pues la asociarán con el tradicional lema hispánico instaurado por los Reyes Católicos para definir la nueva situación allende de nuestras fronteras creada a partir de la expansión española en los siglos XV y XVI. Expresión que el propio Carlos V utilizó como lema propio en su condición de Emperador del Sacro Imperio Romano Germánico.

Católico a su vez como todos sabemos proviene del griego καθολικός , y significa universal, que es lo que la Iglesia Romana propone desde sus orígenes, la evangelización universal.

Dicho esto, cabría preguntarse, ¿Cómo se puede estar más allá de la universalidad que nos propone la Iglesia de Roma? Pues evidentemente, no se puede. Si se está dentro de Roma, no se puede. Y es que en el fondo de la cuestión está la sempiterna crítica negativa a la Iglesia Católica como símbolo incuestionable de la Tradición europea. Y por eso nos quieren hacer creer que el Santo Padre es Ultra-Católico, la Curia Cardenalicia es Ultra-Católica, la Conferencia Episcopal es Ultra-Católica, y todos aquellos sacerdotes, monjes y laicos que se mantienen fieles a la Doctrina Católica, son Ultra-Católicos.

Por lo tanto, hay que entender según nos proponen las teorías progresistas, que para ser un buen católico, quizá debemos serlo a la manera de la Iglesia Nacional China, pues parece ser el mensaje que intentan trasladarnos algunos de esos políticos progres que tratan de convencernos de que los buenos católicos son ellos, y no nuestros obispos. O quizá debemos entregarnos al “buenismo” y la falsa piedad que tantos estragos causó ya en décadas felizmente pasadas bajo el ideal de la teología de la liberación.

Lo cierto, es que esta gente que define a los católicos coherentes como “ultras”, son los mismos que aplauden el abominable crimen del aborto, son los mismos que defienden los desafueros de la mal llamada “Iglesia vasca”, y por supuesto son los mismos que se callan ante los abusos que cometen otras religiones.

Cuando se descalifica al Catolicismo, se descalifica a España. Y es que España cuando ha sido fiel a si misma, y ser Católica es su principal fidelidad histórica, ha sido un país unido, fuerte y justo. Por el contrario, cuando nos empeñamos en autodestruir (en eso somos los mejores) todo lo bueno que nuestros antepasados nos legaron, nos convertimos en una tierra desunida, yerma e injusta.
Luis Carlón Sjövall - A.C.T. Fernando III el Santo.
Columna publicada en el periódico "Palencia Siete" en la página 8 el 12 de febrero de 2010.



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